La obra de Alberto Grau, para coro y orquesta, contará con la dirección de su esposa, María Guinand


Por Ana María Hernández Guerra | @amhg_periodista | ESPECIAL PARA VENEZUELA SINFÓNICA

María Guinand y Alberto Grau tienen días en Nueva York. Allá han estado preparando a los coreutas y músicos que participan en el estreno de la obra “La Avispa Brava” de Grau, y basada en el texto de la “Fábula de la Avispa Ahogada” del poeta caraqueño Aquiles Nazoa.

Así, este sábado 17 de junio se produce el debut mundial de esa obra, con la participación de niños cantores estadounidenses y de venezolanos que viven en Estados Unidos, la Orquesta Sinfónica Juvenil The Charlotte dirigida por María Guinand. Adicionalmente, se escuchará la obra “La Doncella”, también de Grau, pero bajo la dirección de Cristian Grases, exalumno del dúo Grau-Guinand.

Sin duda que la presentación de esta obra constituye un hito dentro de las celebraciones o conmemoraciones que tendrá la Schola Cantorum de Venezuela a lo largo de este año, el de su medio siglo de existencia. De modo que en el medio del trajín, la maestra Guinand hace un alto y responde por notas de voz a las preguntas.

-¿Qué expectativas tienen respecto a la puesta en escena de esta obra?

-Estamos muy contentos de ver que todos los coros que se inscribieron en este festival han preparado la obra, la han aprendido, unos mejor que otros. Tenemos además de cinco coros americanos, un coro de Indonesia y otro de Australia. Particularmente el coro de Indonesia y el que viene de New Hampshire, de Boston, donde Leticia González, nuestra alumna lo dirige, está muy bien preparado y conoce muy bien la obra. Pensamos que la obra va a ser muy bella, muy jocosa, además que tiene un toque de filosofía, habla de que el mundo está lleno de personas bravas que se hacen respetar por su mala cara. Esta es la moraleja de esta fábula de Aquiles Nazoa, y creemos que la gente lo va a entender porque hay niños que están declamando, otros están actuando y el coro y la orquesta están cantando y tocando.

-¿Qué representa para la Schola Cantorum estar en el Carnegie Hall?

Para la Schola Cantorum estar nuevamente en el Carnegie Hall es una gran alegría. La Schola está representada en esta oportunidad por varios miembros, es decir, algunos alumnos, como Cristian Grases que está dirigiendo “La Doncella” de Alberto, se formó en las filas de la Schola Cantorum, y hoy es profesor de la Univerdad del Estado de California, en Los Ángeles. María Leticia González se formó en las filas de la Cantoría Alberto Grau y de la Schola Cantorum, y es profesora del Colegio Saint Mary en New Hampshire y la quieren muchísimo. Tenemos a la Coral Amazonia, que vino desde Miami y está formada por ex scholistas y exorfeonistas universitarios Simón Bolívar. Esta coral la fundó Cristian Grases y la dirige hoy en día Ana Aída Carquez, que se formó en las filas de la Cantoría Alberto Grau y de la Schola Cantorum; y, por supuesto, estamos los papás de la criatura, Alberto y yo. Alberto con sus obras y yo al frente del estreno, nos sentimos muy orgullosos, muy felices y en verdad ha sido todo hecho con mucho pulso, con mucho esfuerzo. Ya la Schola había estado en el Carnegie Hall hace cuatro años, en un proyecto también educativo junto con otras escuelas de distintos distritos de Nueva York e hicimos la “Pasión (según San Marcos)” de Osvaldo Golijov.

-¿Cómo hacer y mantener la actividad coral, el entusiasmo por la música coral en Venezuela?

-Nosotros estamos viviendo en Venezuela, estamos con nuestra actividad en la Fundación Schola Cantorum, estamos tratando de hacer este año algunos eventos conmemorativos, celebratorios, llamémoslo como queramos. No me gusta mucho la palabra ‘celebración’ por todo lo que estamos pasando, pero sí conmemorativos de nuestro legado, y para seguir juntando a todos lo que quieren cantar y ser parte de la familia coral. Tenemos un festival de coros, y hay más de setenta coros inscritos. Se llama Venezuela Cantat. Lo íbamos a hacer para el mes de julio, pero lo hemos pospuesto para el mes de noviembre. Tenemos también el estreno de “La Avispa Brava”, con más de 450 niños del proyecto Construir Cantando y del Sistema, que están trabajando esta obra para estrenarla en Caracas. Quizás a finales de junio podamos hacer un pequeño concierto para los padres y mostrar cómo va el trabajo. Pensamos hacer para el 9 de julio, si todo lo permite, un concierto en la Asociación Cultural Humboldt con la Fundación Schola Cantorum, invitando a 14 directores que se graduaron con Alberto Grau y han sido parte importante de la vida de la Schola. Ya les haremos el anuncio definitivo. Estamos trabajando. Hay que seguir trabajando y la vida no puede interrumpirse.

-Construir Cantando es la vía que la Schola propone ¿cuáles han sido los resultados?

-Sí, este es un proyecto que nosotros proponemos para seguir animando, seguir estableciendo centros de educación musical a través del canto coral en escuelas, en la educación primaria. Este es nuestro proyecto. Algunas veces el proyecto tiene más núcleos, otras veces tiene menos, pero lo que sí tenemos es un know how, tenemos una gran fortaleza en la formación de maestros, toda una metodología estructurada. Pensamos que ese es el camino y es el que nosotros queremos segur proponiendo y forjando en la Venezuela de hoy y en la Venezuela del futuro. Son muchísimos los niños y los jóvenes que se han formado a través de este programa, y muchos de estos directores no están en Venezuela hoy en día, pero están haciendo sus carreras como maestros y directores de música y de coros en muchos países del mundo y de Latinoamérica; y nosotros sentimos mucho orgullo y mucha felicidad que ese legado de la Fundación Schola Cantorum también se expanda por el mundo entero.

-¿Cómo ha sido el trabajo que la Schola realiza en los barrios?

El trabajo que la Fundación Schola Cantorun ha realizado en los barrios en las escuelas primarias ha sido un trabajo muy profundo. En algunos sitios hemos tenido la posibilidad de sembrarnos a lo largo de muchos años y con un gran resultado, como es el caso, por ejemplo, de la Escuela “Genaro Aguirre”, que es un modelo en el barrio La Bombilla de Petare, y por donde han pasado en nuestros 18 años de trabajo, más de mil niños. Pensamos que ese trabajo es muy eficiente. Hemos hecho un trabajo en otras partes del barrio de Petare, en la Morán, en Catia, y estamos haciendo trabajo en Carapita, y pensamos que todos esos trabajos han dado muy buenos resultados, tanto en la formación de los niños, de sus familias, y en la sensibilización de nuestros profesores y maestros hacia ese trabajo. Sabemos que en Venezuela es difícil a veces mantener de una manera estable todos los centros, los núcleos, pero nosotros luchamos día a día para mantener los núcleos que hemos abierto y por mantener los centros donde estamos haciendo una labor que nos parece importante, relevante y en la cual podemos dar fe de que los niños verdaderamente aprenden otros valores. Aprenden a convivir de otra manera, y a muchos de ellos los hemos podido sacar del mundo que les esperaba: que era el de la droga, la delincuencia o el del embarazo precoz. Tenemos ejemplos muy bellos de niños formados en el programa que después fueron a sus escuelas y estuvieron en el programa juvenil, se graduaron en sus universidades no necesariamente de músicos. A los que les seguimos la pista, algunos están trabajando en Venezuela muy bien, otros se han ido del país y tienen altos cargos en empresas, y nos da una gran alegría porque sabemos que hemos contribuido con la vida de ellos. Para mi esto es un proyecto que puede ser colectivo, pero tiene que ser un programa del Estado. Pero lo que estamos haciendo es uno a uno, y uno a uno que se haya salvado es, como decía la madre Teresa de Calcuta: la arena no sería la misma si cada grano no cuenta. Para nosotros, cada grano cuenta.