El viernes día 30 se cumple el centenario del nacimiento de Lena Horne, una de las grandes voces del jazz que también brilló en el cine.


Vía: Cadenaser.com |  Por Elio Castro

Lena Horne tiene dos estrellas en el paseo de la fama de Hollywood, una como actriz y otra como cantante. En el terreno musical ganó varios grammys pero nunca pudo aspirar al Oscar porque, en su época, las actrices negras no contaban. Lena luchó toda su vida para vencer esa discriminación.

Nació el 30 de junio de 1917 en Brooklyn. Por herencia genética era mitad negra mitad india americana y eso se traducía en un color de piel muy claro. No obstante había nacido en una familia de activistas contra la segregación y a los 14 meses su abuela la inscribió como la miembro más joven de la historia de la Asociación Nacional para el Progreso de la gente de Color.

Como tantos otros artistas del jazz Lena empezó cantando en el coro de la iglesia. Además de una excelente voz la joven contaba también con una gran belleza. A los 14 años fue contratada para actuar como corista en el Cotton Club de Harlem. Allí actuaban Duke Ellington, Billie Holiday o Louis Armstrong y haciendo de corista para ellos Lena Horne fue aprendiendo el oficio.

A mediados de los años 30 se convirtió en vocalista principal. Su registro tan dúctil le permitía cantar jazz, blues o canciones de musicales. Pronto fue contratada como solista por diversas bandas y de hecho fue la primera cantante afroamericana en hacer una gira con una orquesta de jazz de músicos blancos.

En 1938 ya había logrado cierta fama por todo el país y, atraídos por su belleza, la Metro le firmó un contrato para trabajar en el cine. Debutó con el musical “The Duke is top” e hizo pequeñas apariciones en otras películas.

En 1942 la Metro había contratado también a un joven director llamado Vincente Minnelli y le daría su primera oportunidad dirigiendo un musical de protagonistas negros titulado “Una cabaña en el cielo”. Minnelli eligió para uno de los papeles principales a Lena Horne que daba vida a una chica sexy que tentaba al protagonista, un hombre casado.

“Una cabaña en el cielo” era un nuevo tipo de película que surgía en aquellos años. En Hollywood se habían dado cuenta de que el público de color demandaba cada vez más películas protagonizadas por actores negros y ésta fue una de ellas. Lena Horne se había convertido además en un sex symbol afroamericano. Muchos de los soldados negros que combatían en la Segunda Guerra Mundial llevaban una foto suya en la mochila.
Otro de estos musicales afroamericanos fue “Tiempo tormentoso” en el que Lena Horne cantaba el que acabaría siendo uno de los mayores éxitos musicales de su carrera: Stormy weather.

Muchas de las escenas que protagonizaba Lena Horne eran cortadas cuando las películas se exhibían en los estados del Sur del país. No estaba bien, decían, que eclipsara a otros actores de piel blanca. Lena no aceptaba además los papeles típicos de criada negra y por eso en la mayoría de las películas se limitaba a cantar alguna canción y poco más.

En 1951 se llevó a la pantalla la adaptación del musical teatral “Magnolia”. Contaba la historia de una mujer de sangre negra pero de piel muy blanca, tanto es así que casi nadie en el barco cabaret donde actúa sabe que es de color. Lena era pues perfecta para el papel. Incluso había interpretado ese mismo personaje en una escena de la película “Hasta que las nubes pasen”, en la que se contaba la vida del compositor Jerome Kerr, el autor de “Magnolia”. Pero los productores le dieron el papel a Ava Gardner, por otro lado gran amiga de Lena Horne. De hecho fue ella la que le ayudó a ensayar las canciones para la película, aunque finalmente Ava fue doblada ya que no daba la talla como cantante, algo que no habría sido un problema de haber contado con Lena Horne.

Curiosamente en la vida real Lena Horne había protagonizado un episodio parecido. En su segundo matrimonio se unió a un hombre blanco, Lennie Hayton, lo que levantó ampollas en ciertos sectores. La pareja recibió incluso amenazas de muerte. Lena Horne se había convertido en un personaje bastante incómodo para algunos. En los años 50 fue incluida en las listas negras del senador McCarthy porque era una conocida activista en la lucha por los derechos civiles. Fue gran amiga de Martin Luther King y trabajó directamente con Eleanor Roosevelt en la legislación contra el linchamiento racista. En la famosa marcha sobre Washington de 1963 Lena fue la encargada de pronunciar el discurso en nombre del Consejo Nacional de Mujeres Negras.
A mediados de los años 50, coincidiendo con sus problemas con la Caza de Brujas, Lena Horne abandonó el cine y centró sus esfuerzos en el teatro musical y en los shows en directo. Sus actuaciones por todo el país se convirtieron en grandes acontecimientos. Al cine regresó en 1969, pero no con una película musical, sino con el western “La ciudad sin ley”, en el que interpretaba a la madame del salón. Su última aparición en el cine llegó en 1978 en la película “El mago”, una versión musical del Mago de Oz protagonizada por Diana Ross, Michael Jackson y otras estrellas de color. Lena daba vida a la bruja buena del Este.

Lena Horne siguió grabando discos y actuando en directo hasta casi finales de los años 90. Su carrera artística por tanto se prolongó seis décadas. En 1999 hizo su última aparición pública. Para entonces le habían diagnosticado esclerosis múltiple. Murió en mayo de 2010 a la edad de 92 años, pero sus películas y sus canciones siempre nos acompañarán.