El director estrella y nuevo jefe de la Ópera del Estado de Hamburgo explica en entrevista con DW por qué la ópera es relevante y qué piezas se incluirán en la próxima temporada.

Vía: www.dw.com/ Autor Rick Fulker (LGC/PK)

Después de siete años en Munich al mando de la Ópera del Estado de Baviera, el estadounidense de origen japonés sigue los pasos del australiano Simone Young, que dirigió la Ópera de Hamburgo durante diez años. Esto le sitúa al frente de otro de los grandes de la ópera en Alemania. Y también es el director principal de la Orquesta Filarmónica del Estado en Hamburgo. En conversación con DW, Nagano revela sus planes para las próximas temporadas.

Deutsche Welle: ¿Qué se siente al pasar de Múnich a Hamburgo?
Kent Nagano: Para mí, como estadounidense, es un honor, pasar de una casa de tan larga tradición a otra. La ópera en Múnich se remonta a alrededor del año 1600. La gente habla aquí de sus “dioses”: Orlando di Lasso, Mozart, Wagner, Strauss. Todos ellos fueron importantes fuentes de inspiración en la historia de la música. Hamburgo no se queda atrás, con Buxtehude, Schütz, Telemann, Carl Philipp Emanuel Bach, Mendelssohn, la presencia de Brahms y Mahler… Es una tradición muy diferente pero igualmente profunda.

Y salgo del corazón de Europa a una ciudad portuaria del norte de Alemania. Hamburgo siempre ha sido la puerta de entrada de influencias internacionales y el escaparate de la cultura alemana hacia el mundo. Me gustan las ciudades con puerto. Soy de San Francisco y he vivido en Londres. Mi esposa viene de Kobe. Y aquí en Hamburgo volveré a respirar la brisa marina.

En el puerto de Hamburgo está también la Filarmónica del Elba, un edificio que saca de quicio a muchos alemanes, por sus costos y los repetidos retrasos de su inauguración, prevista finalmente para enero de 2017. ¿Cuál es la importancia de este nuevo espacio?

Desde el principio fue un edificio controvertido. Su éxito dependerá de lo bien que cumpla su función en la comunidad. Por supuesto, inicialmente la acústica será importante para definir su carácter, pero una sala de conciertos es también un lugar que conforma la identidad de una comunidad. No tienen por qué hacerlo sólo los edificios clásicos y antiguos. Muchas construcciones modernas han cumplido inmediatamente esta función. Y la Filarmónica del Elba es ya una impresionante obra arquitectónica.

¿Sobre qué piezas de los programas de la Ópera Estatal de Hamburgo y de la Filarmónica del Estado le gustaría llamar la atención?

Estamos trabajando para que la ópera se perciba como algo relevante para nuestras vidas. En la apertura de la temporada, por lo tanto, tenemos una sorpresa: “Los troyanos” de Hector Berlioz. Buscamos cierta conexión con Hamburgo por el papel que juega el puerto, simplemente. El conflicto, la brutalidad y la opresión, temas que se han puesto muy de actualidad, están presentes en “Los troyanos”. Incluso el de los refugiados de guerra. Pero claro, no podíamos saberlo cuando decidimos acometer esta obra, en 2014.

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¿Las otras obras también se han seleccionado por sus temas principales? El “Guillermo Tell” de Rossini, por ejemplo, trata de la fraternidad, la libertad, los derechos humanos y la identidad. Los grandes temas del siglo XXI. La pieza final será “La Pasión según San Mateo”: Bach es siempre actual.

En 2016 será el estreno mundial de “Mar de Paz”, la ópera de Toshio Hosokawa. Es una recreación artística de la catástrofe nuclear de Fukushima, trata el tema del hombre contra la naturaleza, su crueldad y la subestimación total de su influencia. Ahora que el cambio climático ocupa tantos titulares, la elección parece tanto más apropiada. Oriza Hirata juega en su producción también el uso de robots, que de hecho se utilizan para eliminar los residuos radiactivos en Fukushima.

¿Esta selección de piezas va encaminada a satisfacer a los amantes de la ópera o está usted haciendo esfuerzos por atraer a nuevos públicos?

Kent NaganoLa ópera es una forma de arte. Pero es un arte colectivo, basado en el trabajo en equipo, la cooperación y, también, su interrelación con el público. Y debemos asegurarnos de que todos los sectores de la sociedad sienten que el teatro de la ópera les pertenece, sobre todo a las nuevas generaciones. Todos tuvimos acceso a las principales obras del repertorio. Pero también sabemos que para muchos jóvenes, como los compañeros de clase de mis hijas, la ópera no significa nada. Ni siquiera parece existir para ellos. Debemos enseñarles que la ópera también es para ellos. Este es uno de los retos principales.

Y hemos visto en el estreno de “Los troyanos” muchos jóvenes entre el público. Había proyecciones sobre la fachada del edificio y miles de personas seguían desde fuera la actuación en vivo. Eso fue muy alentador.