Juan Pérez Floristán (Sevilla, 1993) es un joven pianista que poco a poco se está haciendo un nombre en Europa. Sin ir más lejos, el año pasado ganó el concurso Internacional de piano Paloma O’Shea. Está acostumbrado a los escenarios. Aunque eso no significa que inaugurar el festival Formentor Sunset Classics no sea toda una responsabilidad. Y es que Floristán hoy tiene a las 20.30 horas una cita con su piano en el hotel del grupo Barceló. Es hijo del director de orquesta Juan Luis Pérez García y de la pianista María Floristán, quien fue su primera maestra. Estudió en la Escuela Superior de Música Reina Sofía y actualmente vive y estudia en Berlín. Cabe destacar, que a lo largo de su formación ha recibido clases de grandes músicos como Ana Gijarro o Daniel Barenboim. El concierto constará de dos partes con piezas de Franz Listz y Beethoven

Vía:  www.elmundo.es | Por ANDREU VIDAL

Pregunta.- ¿Qué papel ha tenido su madre en su carrera musical?

Respuesta.- Como todo el mundo puede imaginar, que tu principal maestra sea además tu madre no es poca cosa. Una madre es siempre una madre. Que mi mentora me conociera como si me hubiera parido, que supiera exactamente de mis virtudes y carencias y de mi evolución día a día no ha supuesto más que ventajas. He de decir que nunca nos llegamos a pelear seriamente. Las clases, casi siempre, eran pacíficas.

P.- ¿A la hora de escoger estudiar música fue decisivo el ambiente de su casa?

R.- Evidentemente. Estaba siempre rodeado de partituras, vinilos y tenía un piano de cola a mi alcance desde que nací. Aunque no confundamos. Ni es inevitable, ni debería ser forzoso. En general está mal visto que unos padres abogados o médicos obliguen a su hijo a proseguir con la tradición familiar, pero se acepta como algo natural que una familia de artistas fuerce a sus hijos a ser artistas. No entiendo muy bien el porqué. No somos ni un clan, ni mucho menos una secta. Ni siquiera es algo que mayoritariamente sea hereditario. Artista puede ser cualquiera. No todo hijo de músico tiene que acabar siéndolo.

P.- ¿Por qué eligió el piano?

R.- Inercia, supongo. Tener un piano en casa desde pequeño no puede más que atraer a un crío. Pero bien podría haber elegido el chelo, quién sabe.

P.- ¿Qué significa para usted la música?

R.- Estar presente, estar en el momento, disfrutar de algo que raramente apreciamos. El ahora. Poder sentir con gran lucidez lo que está ocurriendo, lo que estoy creando, el efecto que tiene en los oyentes, el efecto que tiene en mí. En definitiva, es un proceso constante de aprendizaje. Supongo que es lo que hoy en día se conoce a veces como full mind o meditación.

P.- ¿Y el piano?

R.- Un medio de expresión inigualable. Es increíble lo que un piano te permite hacer y me siento afortunado de tener un repertorio de obras maestras tan extenso. Una sola vida no da ni para la mitad.

P.- ¿Algún maestro que le influyese especialmente?

R.- Elisabeth Leonskaja, mi actual maestro Eldar Nebolsin, y mi madre, por supuesto. Galina Eguiazarova y la Escuela Reina Sofía fueron vitales para mí en una etapa crítica en la formación de cualquier músico, y salí reforzado y lleno de herramientas artísticas y profesionales.

P.- ¿Y un compositor?

R.- Schubert, sin duda alguna.

P.- ¿Qué significo para usted recibir clases y consejos de un gran músico como Barenboim?

R.- Asomarse a la experiencia y conocimientos de un genio de nuestra época. Algo apabullante y que marca un antes y un después en la vida de cualquiera.

P.- ¿Pudo llegar a tocar con él?

R.- Ojalá. Hubiera sido un sueño. Aunque todavía hay tiempo.

P.- ¿Hay algún director o músico del panorama actual con el que le gustaría tocar?

R.- Pablo Heras-Casado, Kristian Bezuidenhout, Gardiner, Rattle, Gidon Kremer, Martin Fröst, Tabea Zimmerman. Me encantaría tocar con mi profesor, Eldar Nebolsin. Y sería un sueño hecho realidad hacer colaboraciones con músicos y grupos como Chick Corea, Uri Caine, Chucho Valdés, Gerardo Núñez, David Dorantes, Brad Mehldau, Robert Fripp, Radiohead. Como sueño imposible, hubiera dado cualquier cosa por haber tocado con Harnoncourt o haber hecho algo con David Bowie.

P.- ¿Cómo ve el mundo de la música en España?

R.- Aunque no lo parezca, evoluciona. Sobre todo gracias a un nivel que mejora cada año y a instituciones como la Escuela Reina Sofía. Aunque por desgracia la legislación sigue sin equiparar a los conservatorios superiores con las universidades. Es vergonzoso. España ve pasar la vida y no se decide nunca a subirse al tren de la historia o al tren europeo. El mayor drama actual, y que lamentaremos de aquí a no mucho, es que estamos perdiendo a la generación más preparada de nuestra historia. Alemania da saltos de alegría con tanto ingeniero y artista emigrando.

P.- ¿Qué puede contarme del concierto en Formentor?

R.- Ya había estado antes en Mallorca, pero no en esa zona. Me han hablado muy bien del lugar y estoy deseando tocar allí. No hay nada mejor que tocar en entornos inspiradores y hermosos.