Por primera vez, el artista nacional cantará junto con la orquesta infantil de Sinfonía por el Perú. Será el 13 de mayo

Vía: elcomercio.pe | ENRIQUE PLANAS

En pocos días partirá a Nueva York para interpretar a Don Ramiro en “La Cenerentola” de Rossini, papel que el divo no volverá a hacer en buen tiempo. Después de esta ópera, que el Metropolitan transmitirá globalmente el 10 de mayo, Juan Diego Flórez tomará el primer avión a Lima. Tres días después, en el Gran Teatro Nacional, ofrecerá un recital que lo entusiasma sobremanera. Cantará acompañado por el pianista estadounidense Vincenzo Scalera y la orquesta infantil de Sinfonía por el Perú, elenco que reúne a los mejores valores florecidos a partir de los núcleos de educación musical impulsados por su organización. “Tengo una expectativa muy grande”, explica a través del teléfono. “Esos niños después serán los instructores del sistema, los que enseñarán a los más jóvenes, los que sembrarán más orquestas por el país. Eso es fantástico”, afirma el tenor.

Juan Diego Flórez

Juan Diego Flórez

Por primera vez verás el resultado de tu proyecto, chicos que han cambiado sus vidas gracias a la música…
Exactamente. Es una oportunidad importante para ver el resultado artístico. Cuando he visitado núcleos, los he escuchado tocar y cantar. Pero aquí veré a niños de todo el país, lo cual me llena de expectativa.

Después de tres años, con más de dos mil niños en el proyecto, ¿cuál es el siguiente paso para Sinfonía por el Perú?
Seguir abriendo núcleos es lo importante. Multiplicar el proyecto, que se note el cambio social en todo el país. Si tuviéramos más niños en más núcleos, el cambio social se notaría más.

¿Te has sentido respaldado por el Estado y la empresa privada en tu proyecto?
El apoyo ha venido básicamente de la empresa privada, además del compromiso de las municipalidades de La Victoria y Miraflores. No tenemos ayuda del Gobierno Central. Hubo un acercamiento del ministro de Economía, pero no llegó a concretarse. Quizá sea bueno pensar positivamente, creer que este recital es el primer paso para un compromiso definitivo.

El respaldo que no te ofrece el Estado te lo dio el Foro Económico Mundial…
Fíjate que el premio del Foro llegó en el 2014, pero en realidad me lo iban a dar un año antes. ¡Imagínate! Con solo dos años de trabajo de Sinfonía por el Perú, con menos tiempo y menos núcleos, ya la comunidad internacional reconocía esta labor. Como yo no podía asistir en el 2013, decidieron que me lo iban a dar el año siguiente. Fue un honor, una reafirmación de nuestros ideales y sueños, y además un aliciente para el futuro. Que una organización tan importante nos haya premiado junto con gente como Al Gore o Matt Damon, que lleva la Fundación del Agua, quiere decir que lo estamos haciendo bien.

Cuéntame un chisme: ¿Cómo fue el encuentro con Damon?*
[Ríe] Muy bonito. Estábamos sentados en una sala antes de comenzar la ceremonia y él me buscó la conversación. Me dijo: “He sabido que has tenido una hija hace poco”. Entonces comenzamos a conversar. Le conté cómo habían nacido mis dos hijos, que ambos casos fueron de película. Y él estaba interesadísimo. ¡Me decía que le contara más! Es una persona muy simpática, con los pies en la tierra. Fue un encuentro muy simpático.

El repertorio de tu recital tendrá que ver con los temas de tu última producción, “L’Amour”?
La verdad es que todavía no he definido el programa, pero además de algunos temas peruanos, incluiré arias francesas del nuevo disco. Estamos estudiándolo.

Recientemente, Plácido Domingo celebró 700 actuaciones en el Metropolitan. ¿Qué hay que hacer para alcanzar ese número?
Plácido Domingo siempre ha tenido una visión en su carrera: lograr mucho. Muchos roles, muchas funciones. Y lo ha hecho. Yo no creo llegar a eso. ¡Ya voy por mal camino si quisiera llegar a 700 presentaciones a los 70 años! Incluso ahora canto menos que él cuando tenía su edad. Siempre ha sido admirable cómo Domingo se presentaba en Japón y luego volaba a México y de allí a Los Ángeles. Y, entre funciones, se iba a dar un concierto. Siempre ha sido así, de mucho aguante. Yo espacio más mis presentaciones. Tengo vacaciones y si hago una ópera, no canto entre funciones. Voy más tranquilo. He cantado mucho en el Metropolitan, pero seguramente cuando Plácido tenía 41 años, tendría diez veces más funciones que yo.