Ayer, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, bajo la batuta de Joshua Dos Santos, llevó a cabo el estreno mundial de dos obras del maestro venezolano, Juan Carlos Núñez. Una vez más, El Sistema confía en el ingenio de un creador que rompe cánones y construye un legado para la historia cultural del país

Prensa FundaMusical Bolívar

Escuchar las composiciones de Juan Carlos Núñez, oportunidad que tuvo el público este 16 de marzo, es adentrarse en la creatividad del ganador del Premio Nacional de Música de 1972. El compositor venezolano desliza en la partitura notas para crear un cuerpo de obra que no guarda prejuicios con la procedencia geográfica de los sonidos: hay pasajes árabes, por ejemplo, que se conjugan con un estudio profundo de la música de Venezuela o de otras latitudes; creaciones que rescatan la armonía y la tonalidad, aspectos musicales que parecieran haber estado divorciados durante algún tiempo de la obra de algunos creadores con la contemporaneidad.

Juan Carlos Núñez sigue apostando por la creación musical en Venezuela

Juan Carlos Núñez sigue apostando por la creación musical en Venezuela


El público que asistió a la Sala Simón Bolívar del Centro Nacional de Acción Social por la Música, certificaron este afán de Juan Carlos Núñez por crear. Bajo la batuta del joven director Joshua Dos Santos, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela estrenó tres piezas del creador de la Cátedra de Composición Antonio Estévez: el Concierto para oboe y orquesta (2011) y el Concierto para orquesta (2014), ambas estreno mundial; y la Segunda Toccata para orquesta (1999).

“Decidí enfocar mi música sinfónica en una estética propia, que es una lectura de toda esa contextualidad que nos implica. En esta estética está incluido El Sistema: me fui de las escuelas de música cuestionándolas porque pensaba que violaban mi espacio creativo con un sistema musical absurdo y decadente. Justo al ocurrir esto, surge El Sistema con una gran fuerza. Yo fui uno de los fundadores”, asegura Juan Carlos Núñez.

El concierto contó con la participación del maestro Andrés Eloy Medina, principal oboista de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela y director de la Academia Latinoamericana de Oboe. En una misma sala estaban creador, orquesta y solista; y tras las notas también sonaba la certeza de que en las aulas de los núcleos, en las salas de ensayo y de concierto de El Sistema crece un legado para el desarrollo sociocultural del país.

Juan Carlos Núñez es uno de esos hombres que comenzó a hacer música en Venezuela cuando la mayoría de los músicos que tocaban en las únicas dos orquestas que había en el país eran extranjeros. Por eso no se trata sólo de un concierto, no se trata sólo de tocar y de interpreta su obra. Para él, así como para El Sistema, estos casi 40 años han sido de lucha para construir un legado de quiebre de paradigmas; de ejemplos que evidencian que la música sinfónica, aliada con una obra social de dimensiones que se pierden en el horizonte, también tiene un lugar en la historia del país.

“José Antonio (Abreu) ha enfrentado al minotauro del prejuicio. Para eso hay que tener una gran confianza, una gran conciencia. También hay que ser un gran músico para entender la historia de la música. No es que vamos a hacer una música de Marte, es música. En muchos momentos, se filtraron los prejuicios, pero poco a poco se quitó lo nocivo; la discusión por la discusión sin resultado. En este sentido, El Sistema debe ser permanente y debe afianzarse. La lucha debe ser constante”, aseguró el maestro quien vivió junto al fundador de El Sistema los primeros años de creación del programa musical, social y educativo.