El tenor cántabro Juan Carlos Gago ha asegurado que “los dos grandísimos tenores de la historia”, Enrico Caruso y Plácido Domingo, “no tienen una amplitud enorme de registro, no tienen un Do fácil” para señalar la importancia de la capacidad de transmitir emociones por encima del rango vocal en el ámbito de la interpretación cantada.

Vía:  www.eldiario.es/  – LAREDO

“Laurence Olivier estuvo viendo el debut de Plácido Domingo en el Covent Garden y afirmó que actuaba tan bien como él y encima cantaba”, contó el artista, que considera tan importante una “voz prodigiosa” como las “dotes interpretativas”.

A principios del siglo XX primaba la voz sobre la escena y te podías encontrar a un tenor o a una soprano que cantaba un aria quieto mirando al director”, expresó. Sin embargo, para reflejar la importancia de “la escena” hoy en día, “ahora se interpreta: te mueves, te mandan cantar tumbado, salir y entrar, etc.”

Gago dirige e imparte el seminario ‘Interpretación escénica al servicio del canto lírico’, que cuenta con la participación de 20 alumnos, junto al actor Juan Carlos Campuzano, en la sede de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria (UC) en Laredo del 13 al 15 de julio y con el que quiere “acercar la ópera y la lírica a la gente”.

Calificó a los intérpretes líricos de “cantantes que interpretamos” o “actores que cantamos”. Para él, “la voz es lo fundamental, sin voz no hay ópera”, pero reconoció que le “gusta mucho interpretar”. En este sentido, añadió que, con el curso, quiere “que se aprenda la técnica” pero que también “se sienta la emoción, que es con lo que nos movemos” y que “el éxito de cantar bien” es “sobre todo dominar el corazón y el alma”.

El también autor, además de grabar próximamente un disco de arias de ópera, estrenará, previsiblemente para finales de este año o principios del siguiente, “una obra teatral musical, que ni es ópera ni es teatro, pero que lo es todo”. Un proyecto que consideró “enorme” y “un gran aliciente” para él por lo que significa en su carrera del que “aún no se puede decir el título” pero que será “muy rompedor y llamará mucho la atención”. “A mí me gusta arriesgar siempre. Si no, no hubiera sido cantante”, reconoció.

Respecto al género favorito de los alumnos y aunque dijo “hacer hincapié en la ópera”, que ocupa un 80% de la programación, “la zarzuela siempre sale a relucir” porque es “el género lírico español por antonomasia” y “se pide mucho”. Lo comparó a la opereta en Austria, donde es un “éxito enorme”.

En este sentido, aseguró que en ese país “no hay estrenos de lírico el mismo día que un partido de fútbol porque quita espectadores al deporte”, alabando la cultura operística que existe en Europa central. Allí, “hay aficionados también muy jóvenes”.

Gago, que colaboró con la Universidad de Cantabria en el proyecto de iniciación a la ópera ‘Ópera Oberta’ durante varias ediciones, relató que “cuando haces un concierto popular te preguntan si eso provoca que otras personas tengan ganas de acercarse a la ópera”.

En su opinión, esa labor pedagógica, especialmente en lo que se refiere a los niños, es un hecho y se tiene que realizar transmitiendo “que lo que nosotros hacemos es entretener”. Confesó que su truco en ese tipo de eventos es cantar obras como ‘La donna è mobile’ de Rigoletto, que “les suena aunque sea por anuncios de televisión” y después “algo de zarzuela” pero también “una napolitana”.

Gago señaló que el concepto de la ópera está “muy equivocado” aún hoy en día ya que “muchísimas son revolucionarias” y si “se supiera lo que dicen”, la gente se quedaría “sorprendida”. Añadió que a Caruso, que tenía “fuerza y brutalidad” y “cantaba para el pueblo”, le costó “muchísimo” triunfar porque “a principios del siglo XX estaban acostumbrados a un concepto de la lírica más elegante”.

Enfatizó que “no hay un género musical mejor que otro”, sino “música bien y mal hecha”. “El gran ejemplo” en este sentido ha sido, en sus palabras, Plácido Domingo, a quien “siempre se le criticaba que cantaba de todo” y que, sin embargo, ha conseguido “acercar a mucha gente a la ópera” porque también interpretaba “rancheras o música country norteamericana”.

“Yo jamás criticaré a nadie, admiro a todo el que está en el escenario”, confesó, puesto que “a diferencia de otros cantantes que solo hablan de ópera”, entre su música favorita se encuentra la “lationamericana, Víctor Jara, John Denver o Bruce Springteen”.

Ilustrándolo con un chiste en el que “cuando llega una compañía a actuar a una ciudad, la soprano va a la peluquería, el barítono va a comer bien y el tenor va a la farmacia”, hizo referencia a los sacrificios derivados de su carrera a causa de lo “antinatural” de la voz de tenor y los cuidados que precisa.

Según el director del monográfico, “con la voz sí se nace pero también hay que hacerla” y opinó que “la aureola que tenemos los cantantes líricos es cierta porque vives de 2 centímetros, de las cuerdas vocales. Yo no puedo dejar el instrumento en casa como un pianista. Y eso te condiciona”.