Prensa FundaMusical Bolívar

Este sábado, a las 5:00 p.m., el neoyorquino se reencontrará con la orquesta cúspide de la red de orquestas en la Sala Simón Bolívar del Centro de Acción Social por la Música, en Quebrada Honda con entrada libre

Joshua Weilerstein

Joshua Weilerstein

Víctor Mendoza

Víctor Mendoza

La vida de Joshua Weilerstein cambió cuando pisó por primera vez Venezuela. Tenía 15 años, y formaba parte de la fila de violines de la Filarmónica Juvenil de Boston. Llegaba al país para conocer la labor educativa y musical del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. La experiencia lo transformó. “A esa edad no le había puesto mucha seriedad al estudio musical. Entonces, conocí El Sistema y sentí que la música calaba en mí. Mi vida musical cambió. Empecé a trabajar mucho para nivelarme con mis amigos que estaban trabajando mucho más fuerte que yo”, reconoce el músico nacido en Nueva York.

Desde entonces su aprendizaje no ha parado. En 2007 se presentó como solista invitado frente a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela (OSSBV). Para luego, en el mismo año, forma parte de la fila de violines de la OSSBV en la Gira Norteamericana, bajo la dirección del maestro Gustavo Dudamel. Esto lo convirtió en el primer miembro invitado a la orquesta que no era venezolano. “Para mí fue maravilloso tener ese honor de compartir como uno más de los chicos de la orquesta”, subraya Weilerstein, quien ganó por unanimidad en 2009 el Concurso Malko para Jóvenes Directores, en Copenhague.

Así comenzaría el transitar de Joshua Weilerstein por el camino de la dirección, que lo llevó a estar frente a la Simón Bolívar por primera vez en 2010. El sábado 18 de mayo, a las 5:00 p.m., se reencontrará con los músicos venezolanos cuando suba al podio para dirigir la Obertura Guillermo Tell, en Mi Menor, de Gioacchino Rossini; el Concierto para Clarinete y Orquesta en La Mayor, K.622, de Wolfgang Amadeus Mozart, en el que se destacará como solista el clarinetista Víctor Mendoza; y las Danzas Sinfónicas Op. 45, de Sergei Rachmaninov.

“Será un concierto interesante y emotivo. Las tres piezas seleccionadas fueron escritas por sus compositores al final de sus vidas. Por lo tanto, tiene ese nivel de madurez importante en el repertorio. La evolución de la Sinfónica Simón Bolívar y la mía, desde la última vez que nos vimos, ha sido increíble. Para mí es muy placentero tocar con gente de mi edad. Esa contemporaneidad me permite trabajar de forma diferente. A diferencia de otras orquestas, la cantidad de energía que utilizan los músicos venezolanos cuando tocan es arrolladora”, agrega el violinista que debutó como director frente a la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo en 2009.

El músico neoyorquino ha tenido compromisos desde 2011 con la Filarmónica de Los Ángeles, en la que ha trabajado con su director el maestro Gustavo Dudamel; la Sinfónica de Toronto, la Orquesta Filarmónica de Copenhague y la Real Orquesta Filarmónica de Estocolmo, y en 2013 comienza su segundo año como Director Asistente de la Filarmónica de Nueva York.

“Como director siento que estoy tocando todos los instrumentos de la orquesta. Me gusta mucho trabajar con las personas. Trato de no ser demasiado estricto. Lo importante no es cómo yo quiero que suene una orquesta, sino cómo todos queremos tocar una pieza hermosa”, dice con humildad Weilerstein, quien fue con el Premio Robert J. Harth de Dirección y el Premio de Dirección de Aspen.

Esta presentación de Joshua Weilerstein forma parte de los logros que ha alcanzado durante 38 años El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, perteneciente a la Fundación Musical Simón Bolívar, adscrita al Ministerio del Poder Popular para el Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, en el que “los niños y jóvenes venezolanos triunfan con la música”.