Este ferrolano asentado en Narón dice que sigue estudiando a pesar de que lleva toda la vida ante una batería que hizo sonar ayer en la Súper 8, junto a los Natural green


Vía: www.lavozdegalicia.es | Por BEA ABELAIRAS | Fotografía CÉSAR TOIMIL

José Ares es batería. Jura que no se acuerda cómo empezó a serlo y casi duda al situar las épocas en la que aprendió más. «Es que sigo estudiando, esto no se acaba nunca», dice todo contento después de salir de una clase en la que él era el profesor. Toda la vida de Ares gira en torno a unas baquetas. «No es verdad que se necesite ser especialmente fuerte para tocar la batería, si acaso para cargarla después de los recitales», dice alegre este ferrolano asentado en Narón.

No es bueno con las fechas, pero nombres tiene una larga lista que no puede olvidar y a los que desea citar con orgullo: «Baldo Martínez, Antonio Peña, Manuel Gutiérrez… Con ellos hice colaboraciones importantes, después estuve en un taller de jazz en Madrid con Toni Moreno, que también fue importante, tendría unos 20 años». Y de allí siguió una cadena de nombres por los que ha ido asentando sus actuaciones. «Lo mejor del jazz es su libertad: el mismo tema se toca siempre diferente y eso te hace sentir muy bien, muy fresco», cuenta alguien que deja notar su buen humor desde el minuto uno.

José Ares forma parte de una generación de músicos de jazz que ha visto como la ciudad se iba quedando sin espacios para actuar o simplemente para escuchar este género. Y tal vez por eso su segundo hogar sea A Coruña: «En Ferrol hay grandes profesionales, pero en A Coruña también hay muy buenos músicos, como Antonio Cal, de Betanzos, o Roberto Camaleón, o Roberto y José Somoza con los que estuve en el Old pixie», recuerda.

Tiene un pasado de trabajo duro en las orquestas, nada menos que en Los Satélites, por ejemplo. «A veces hay que hacer estos trabajos, como también tocar otros géneros y por eso acompañé a Rosa Cedrón y a otros. Son etapas que también aportan mucho». Aunque los sueños de este ferrolano vuelan en solitario: está en varios grupos (dos de ellos son Kaizén o Natural green), pero sueña con algo más: «Me gustaría tener uno muy propio, con ellos estoy muy bien, pero siempre hay que buscar un proyecto más personal».

«Días de vino y rosas»

Si tuviera que elegir alguna vivencia en el escenario se quedaría con la sensación que le dejó tocar al lado del estadounidense John Abercrombie, uno de los grandes del jazz contemporáneo. «En un seminario me llamaron para tocar a solas con él la canción Días de vino y rosas, fue algo realmente especial que recordaré siempre», rememora. Antes de rematar la charla regala una afirmación bien curiosa: «Estudiamos mucho y hay que hacerlo, pero la batería es algo más que técnica, realmente se basa en comunicar cosas, lo que sientes, por eso casi nunca se repite».

«Su carrera»

«No me acuerdo de cuándo empecé con la batería, en serio, no me acuerdo. Pero no puedo olvidar los grandes músicos que podido conocer: Baldo Martínez, Antonio Peña, Manuel Gutiérrez, Toni Moreno, Antonio Cal, Roberto Camaleón o Roberto y José Somoza, entre otros».