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Con las obras “Salsa en tiempos de guerra” y “Cinco discursos de paz” el compositor y director tachirense quiere que su música ayude a tender puentes para el entendimiento y la unión de los venezolanos


Prensa JAS


José Agustín Sánchez es un compositor integral, innovador, idealista y que siempre ha estado conectado con la actualidad que vive su país, porque su forma de escribir música va siempre de la mano de la inspiración que le transmite la realidad. Considera que su música no puede estar divorciada del palpitar de la sociedad, es por ello que sus obras con mensajes de paz, de unión, de entendimiento y cargadas del valor que tiene la cultura para la construcción de un país, cada día cobran más relevancia.

El autor nacido en San Cristóbal, de padre tachirense y madre caroreña quiere ofrecer su música a Venezuela, para sumarla a cualquier iniciativa que busque la reflexión, el concilio, el entendimiento y la unión, elementos tan necesarios en los momentos actuales de profunda crisis que atraviesa Venezuela. Especialmente dos de sus obras ahora son más vigencia que nunca: “Cinco discursos de paz” cuyo nombre habla por sí sola y compuesta en la tranquilidad de la base del Monte Everest; y la otra es “Salsa en tiempos de Guerra”, una oda al concilio, a la búsqueda de la identidad, al dialogo interno, con la música como instrumento pacificador y productor de la alegría contraria al odio.

“Es  curioso que escribí Salsa en Tiempos de Guerra en 2014 y es tan relevante 3 años después, cuando me encuentro vagando por las calles de Caracas, por los rincones de Venezuela y cada uno de sus movimientos terminan  sorprendiéndome, conectándome y abriendo las percepciones de lo que escribí en aquel momento y que hoy día tienen más significado: es la inmortalidad de la música que puede cambiar realidades que son adversas”, expresó José Agustín Sánchez.

“En cambio Cinco Discursos de paz nace de un viaje que tuve por el Asia, especialmente por el Himalaya, en el Everest. En esos momentos quería escribir una obra que en cierta forma llevara la consigna de Venezuela, con los colores que la representan y que fuera una obra conectada con la realidad que vivía mi país y el continente americano, y que este viaje por regiones tan lejanas, con culturas tan diferentes a la mía, tuviera un mensaje que no solo fuera mío, sino que pudiera transmitir a las personas que pudieran escuchar esta obra, entonces así fueron naciendo estos cinco discursos para la paz”, explicó.

El maestro ahora busca realizar conciertos en varias ciudades con la iniciativa “Entre la Paz y la Guerra”, con distintas orquestas, para llevar sus mensajes que se mueven a través de la música. Comenzará este viernes 19 de mayo en la ciudad de San Felipe, estado Yaracuy, cuando él mismo alce su batuta para dirigir a la Orquesta Sinfónica de la Juventud Yaracuyana, que interpretará, además de las dos obras ya mencionadas, la “Leyenda de El Silbón”, que ha dado mucho que hablar últimamente por su contenido venezolanista. El evento tendrá lugar a las 05:00 pm en el Museo Carmelo Fernández. Además será transmitido en vivo a través del Facebook fanpage del artista: JAScompositor.

El autor enfatiza que “Salsa en Tiempos de Guerra” la escribió durante una crisis espiritual que desencadenó emociones, se trataba de establecer a qué cultura pertenecía y eso es algo que se identifica con lo que sienten los venezolanos hoy en día. “Muchas veces los compositores terminamos componiendo obras  con mensajes, reflexiones, ilustraciones que solo años después terminan de encajar en la realidad que una sociedad o que un país viven (…) La salsa parecía ser esa fuente de energía que me permitía desahogar las emociones sin querer regresar a la nostalgia, y rodeado de un caos casi entendible le di vida a la culpa y al culpable. Venezuela me envuelve y se convierte en la protagonista de mis sentidos. El misterio del tiempo, de la universalidad musical y el poder de la intención convergen cada día que pasa, con cada nota escrita”, subrayó.

Vale recordar que desde muy temprana edad en su San Cristóbal natal encaminó su vida por el amplio universo sonoro. Al terminar su bachillerato, cuando apenas tenía 16 años se fue a desarrollar su pasión en Cambridge y en Gales, donde durante 3 años se desempeñó como pianista dando conciertos alrededor de Europa y graduándose en el prestigioso Atlantic College of the United World College (Gales, Reino Unido). Luego, gracias a su enorme talento la universidad de Bard College en Nueva York le ofreció una beca para educarse en el mundo clásico de la composición y dirección de orquestas.