John Axelrod, director artístico y consejero delegado de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, es la esperanza de una formación que hace un año estaba en “causa de disolución”


Por Pablo Núñez
Vía: www.eldiario.es

En la película Whiplash (2014), Terence Fletcher  (J.K Simmons) ejerce como director de orquesta pasional y perfeccionista, a veces deslenguado, obsesionado con sacar todo el potencial que tiene Andrew Neiman (Miles Teller), joven y prometedor baterista de jazz recién matriculado en el conservatorio de música de Shaffer, Nueva York. Fletcher es consciente del nivel que atesora su alumno, de apariencia adormilada, cándida, que transmite inexperiencia en cada gesto pero es brillante en sus -vanos- intentos por alcanzar la perfección que le exige su mentor.

Cuando habla John Axelrod (Texas, EEUU), director artístico y musical y consejero delegado de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, no es difícil ver a ese Fletcher efusivo y visceral que reconoce la calidad de su pupilo y lucha por explotarla. Axelrod ha visto cómo, una y otra vez, la ROSS ha sido “subestimada” y maltratada; más educado que su ficticio compañero de profesión pero igual de excéntrico y enamorado de su particular alumna, el director, a través de programas musicales de “clase mundial” y una gestión económica centrada en sumar patrocinios, apoyos económicos y no depender tanto de El Maestranza, ha conseguido  “subir el nivel” y voltear la difícil situación de la orquesta.

Tras pasar por una “causa de disolución” que por poco condena a la orquesta a su muerte, Axelrod decidió sacar a los músicos a la calle en señal de protesta. El director, que todavía no habla español pero se muestra “integrado” en la ciudad y “ama sus tradiciones”,  reconoce en esta entrevista, contestada por escrito, que “la crisis de la ROSS no ha terminado”, aunque augura una “temporada especial” 2017/2018.

La conmemoración del centenario del nacimiento de su maestro Leonard Bernstein y la puesta en marcha de un West Side Story flamenco, que adaptará el  musical de 1961 “a acontecimientos como la inmigración o los refugiados” son alguno de los platos fuertes de una programación artística que, además, llegará, por primera vez, al Espacio Turina. Una “revolución” que constituye “un sueño hecho realidad para los amantes de la música”.

Apasionado, optimista e incluso excéntrico son adjetivos utilizados para describirle ¿Cómo se considera a sí mismo Axelrod?

Quizás pueda ser todo eso, pero no soy consciente. Sólo estoy siendo yo. Trato de ser auténtico y honesto con la música y con todos los que están dispuestos a apoyar la estabilidad de una orquesta tan grande como la ROSS. Intento ser un buen director de orquesta, recordando que son los músicos los que hacen la música y dándole importancia al respeto.

Paraíso e infierno fueron los temas del penúltimo programa de la ROSS. Haciendo balance, ¿qué puntos positivos y negativos encuentra desde tu llegada a Sevilla en 2015?

A pesar de tantos desafíos, el resultado de estos tres años es una orquesta mejorada con un gran espíritu de compromiso.

Los temas que citas y las obras realizadas reforzaron el tema referencia de la temporada: espiritualidad y sensualidad. La programación estaba destinada a destacar la clase mundial y la flexibilidad instrumental de la ROSS. La orquesta y su artista invitada, Wallis Giunta, así como nuestro cuarteto coral hicieron una experiencia divinamente gratificante.

Conozco el alto nivel de calidad de esta orquesta y quiero que otros también lo sepan

¿Qué le motivó para asumir el cargo de gestor a la vez del de director musical y artístico?

He dirigido más de 160 orquestas, más de 30 óperas y 50 estrenos mundiales y consideraba que hacer música con la ROSS es una experiencia maravillosa. Conozco el alto nivel de calidad de esta orquesta y quiero que otros también lo sepan. Además, me encanta Sevilla. Creo en el potencial de esta orquesta, de la ciudad y su región. No acepté por vanidad o dinero. Acepté por amor, porque creo que puedo ayudar y la orquesta y yo queremos seguir haciendo música juntos.

La crisis económica en torno a la ROSS parece haber terminado definitivamente con su llegada. ¿Cómo vivió estos momentos?  ¿Cree que le ayudará esto a la orquesta a crecer?

La crisis no ha terminado. La ROSS necesita encontrar apoyos y mantener su relevancia. Somos el embajador musical de la primera ciudad de la música de la UNESCO. Tal vez la parálisis de la que hemos adolecido ha pasado, pero tenemos mucho trabajo por hacer. Hay muchos proyectos y programas que ofrecemos. Espero que consigamos más apoyos, patrocinadores y suscriptores.

En la última rueda de prensa, reconoció que consideraba “injustas” las fechas para los últimos programas de la ROSS. ¿En qué estado se encuentran las relaciones entre el Maestranza y la ROSS?

No hay más controversia por ahora. La reunión de planificación de final de temporada que tuvimos fue un buen comienzo. Por lo tanto, con respecto a las fechas y términos del contrato con el Maestranza, espero resultados positivos en septiembre, cuando nos reunamos de nuevo.

Declaró hace poco que la “ROSS no es la Cenicienta del ático sino más bien la bella del baile”. ¿Cree que, en algún momento, la ROSS ha sido infravalorada por las administraciones?

La ROSS está subestimada. Cuando fue creada en 1991, no se valoraba tanto su calidad como orquesta, sino que se centraba en un deber cívico.

Eso era entonces; ahora estamos intentando mejorar. La orquesta tiene una calidad que merece ser vista, no sólo escuchada. Lo que ha pasado durante más de 25 años en la ROSS es la evolución de la orquesta en un instrumento formidable, un ejemplo musical de lo que es Sevilla. La orquesta y la ciudad ya son lo suficientemente maduras para mejorar su reputación y lograr un reconocimiento internacional. Y es bueno que el Teatro de la Maestranza tenga la mejor orquesta de Andalucía como orquesta residente. Tenemos mucho que ofrecer.

La programación de la temporada pasada en El Maestranza ha tenido éxito entre la crítica. ¿En qué aspectos relacionados con el contenido de los programas se puede mejorar? 

A pesar de los desafíos económicos de las dos últimas temporadas, la ROSS ha promovido y realizado actuaciones diversas, estrenos, conciertos, proyectos especiales y concertatos. Los músicos y yo hemos estado comprometidos en la búsqueda de un significado para nuestro trabajo. Ahora hemos llegado a otro nivel. Reconocer la labor de los solistas durante la temporada pasada fue una buena respuesta para la crisis fiscal. Ahora, con el nuevo programa, queremos recompensar a nuestro público con una amplia gama de proyectos especiales por toda la ciudad; Beethoven, Haydn, la Música de Cámara en la Sala Turina o Brahms, Bernstein, Strauss y Mozart en el Teatro de la Maestranza.

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