Vía: www.kcrw.com | Photos: Dustin Downing | Traducido por Luis Contreras | Licenciado en Idiomas Modernos | Profesor de la ULA

El director musical Gustavo Dudamel, superestrella de la Filarmónica de Los Ángeles comparte su pasión por la música – y su dedicación para llevarla a todo el mundo – en una entrevista realizada tras el escenario de la Sala de Conciertos Walt Disney.

Transcripción:

JB: Para KCRW, soy Jason Bentley y estoy con ustedes desde una hermosa oficina en las adyacencias de la Sala de Conciertos Walt Disney. Estamos en las oficinas de Gustavo Dudamel, quien nos acompaña en este momento. Hola, ¿cómo estás?

GD: Hola, qué gran placer y qué gran honor.

JB: Gracias por recibirnos en tu oficina, se siente como un lugar mágico.

GD: Es bastante particular, es un privilegio estar en esta hermosa habitación creada por el increíble Frank Gehry.

JB: Ahora, antes que llegaras, esperábamos aquí y noté que en la repisa hay un honorary football.

GD: ¡Ah, sí! El Superbowl.

JB: El Superbowl, donde probablemente muchas personas de nuestra audiencia notaron tu presencia en el final. Cuéntanos sobre esa experiencia, debió ser alucinante.

GD: Bueno, sí. Fue una experiencia muy especial. Sobre todo por cuán grande y única fue para nuestros pequeños del programa YOLA (Youth Orchestra Los Angeles). Una experiencia que cambia vidas.

Trabajar con tan grandes artistas como, por supuesto, Chris, quien resulta ser un gran amigo mío. Estuvimos discutiendo la idea de llevar a los niños, pero también a Bruno y a Beyoncé.

Creo que es un privilegio para ellos. Especialmente para estos pequeños que van creciendo junto a nuestro programa YOLA, donde tocan sus instrumentos por años para luego tener un momento de reconocimiento como este. Creo que más que haber dado un concierto – porque no lo fue – se trató del positivismo y la fe. Esto es lo que realmente importa para nosotros.

JB: Haces mención de YOLA, la Youth Orchestra Los Angeles y, que además, es un proyecto importante para ti.

GD: ¡Sí!

JB: ¿Cómo logras inspirar en los jóvenes una gran pasión por la música, la cultura y la historia? Porque, especialmente para ellos, puede que ésta no sea la norma, además de resultarles bastante estremecedor.

GD: Sí, pero debemos recordar que la música nos rodea todo el tiempo. Aún si es clásica… bueno, no necesariamente la música clásica, pero aún si es pop, tenemos siempre música alrededor de nosotros.

Creo que la música es para todos nosotros un lenguaje natural y creo que es justo lo que captura la atención de estos niños. Es como si sólo necesitaras poner frente a ellos algo de música para que estén convencidos sin decir una palabra. La música lo hace todo; justo como me sucedió.

Sabes, cuando era un pequeño, me enseñaron todos estos instrumentos y decidí tocar sólo uno. Nadie me decía sobre las características técnicas específicas de la música o del instrumento, fue sólo el sonido y lo bello de este mundo, porque debemos recordar ¿de qué trata la música?.

La música se trata de sentimientos y belleza. No necesitas un lenguaje específico para entender algo. Puedes entenderla a tu manera porque, por fortuna, es esa una de las maravillas de la música. Basta con un sonido, un sentimiento y una sinfonía para crear algo fantástico.

Para mí es algo triste, para otros, la misma música puede ser algo más esperanzador. Es algo poderoso que tenemos nosotros como ciudadanos del mundo. Es por ello que siempre digo que las artes deben ser un derecho de todos y para todos. Porque se trata de la creatividad, la belleza, hablamos del aspecto físico – porque es un concepto muy usado hoy en día sobre algo específico –. Pero la belleza va más allá de eso. La belleza se siente, y es eso lo que la convierte en algo más profundo. Es eso lo que sucede cuando creas música, ahora imagina cuando haces música con otras personas. Siempre aprendes de manera individual, por supuesto, pero cuando tienes la oportunidad de tocar con otros, estás creando algo hermoso en conjunto.

JB: Sí.

  1. Entonces…

JB: Y hermandad.

GD: ¡Exacto! Qué hermoso ejemplo de cómo el mundo podría estar creando más armonía y menos disonancia. Una analogía de cómo las comunidades en el mundo deberían funcionar.

JB: Háblanos de tu pasión y tu práctica como director. Para nuestra audiencia, cómo podrías definir, de una manera simple pero fascinante, qué haces como director.

GB: Bueno, si me ves, yo muevo mis manos frente a una orquesta. (Risas)

En realidad es mucho más que eso: compartes tu alma con cientos de personas sentadas frente a ti.

Imagina esto: llegas un lunes, primer ensayo y tienes a cien personas frente a ti, sentadas allí cada una con realidades distintas. Vienen por una razón: hacer música.

Tal vez alguno esté cansado y otro se sienta alegre. Tienes todas las emociones de más de cien personas y debes capturar su atención para que te acompañen en la interpretación de una pieza. Es algo que respeto mucho, ese momento cuando te dan toda esa energía.

Esto de ser director es algo complejo porque no se trata de conocimiento o de cómo lo interpretes, o incluso, cuánto sepas sobre música. Se trata de cómo conectarte con los músicos. Entonces ya se trata de algo psicológico y filosófico al mismo tiempo ya que, a partir de tu amor por la música, creas una interpretación que compartes con ellos, los músicos.

Así que, esto de la música es mi vida, mi trabajo. Es algo filosófico, psicológico y por supuesto, artístico en primer lugar, pero también es algo que desconocemos, pero que García Lorca ha llamado “Duende”. Algo mágico que posee una persona o un artista y que lo hace diferente. Algo especial.

Tal vez sea algo complejo intentar de explicar lo que hago, pero es bastante simple para mí porque he vivido esta vida desde que tenía once años y para mí es algo natural hacerlo.

JB: Tengo una curiosidad: existiendo tantos y diferentes directores, ¿cada uno tiene un estilo particular de comunicación?

GD: ¡Absolutamente! Está la interpretación y, digamos, el estilo de cada director. Lo principal siempre será la música que hay frente a ti. Nosotros somos un personaje secundario. Al momento de hacer música, por supuesto, necesitas de los músicos ya que nada va a suceder si mueves tus manos solo en un escenario. No habría ningún sonido o melodía.

Entonces, tienes la música y al frente tienes a los músicos, quienes serán los instrumentos. Es por esto que el equilibrio es tan importante en el proceso de creación musical. Cuando doy clases magistrales o comparto con directores más jóvenes, les digo que siempre deben reflexionar sobre los niveles de prioridad: cómo llegas al punto de creación musical en el momento en el que te encuentras moviendo tus manos frente a una orquesta. No puedes improvisar, no puedes improvisar tu personalidad, no puedes improvisar tu interpretación, no puedes improvisar con todos los músicos experimentados que tienes frente a ti. Es un mundo hermoso.

JB: ¿Hay mucha diversidad en esa posición? Podría incluso decir que se trata más de hombres blancos.

GD: Bueno, no. Hay mujeres. Tenemos a una gran mujer que tomará un puesto increíble – Mirga Gražinyte-Tyla, quien es nuestra directora asistente, y que ahora se convertirá en la directora musical de la Orquesta Sinfónica de Birmingham en Inglaterra.

Un gran puesto en el que estuvo Simon Rattle como director musical de la Filarmónica de Birmingham, luego Sakari Oramo y Andris Nelsons. Muchos grandes directores en la historia, por ello pienso que ella es un gran ejemplo de una mujer que puede hacer excelente música. Por supuesto, la música puede ser un arte hombres, pero esto es algo que ha arrastrado la historia. Sin embargo, durante los últimos cuarenta años, la vida de la música ha cambiado mucho. Por ejemplo, tengo algunas orquestas en Venezuela en las que hay más mujeres que hombres, lo cual es espectacular. Además, puedes ver muchas mujeres jóvenes haciendo carrera como directoras. Por ello creo que no es sólo una cosa de hombres.

JB: Estamos hablando con Gustavo Dudamel en KCRW… Me gustaría hablar sobre el trabajo asociado con tu creatividad y pasión. Seguramente hay mucho que decir pero, describe tu trabajo y tus prioridades. Para la orquesta, ¿debes ser “el entrenador” del equipo y reclutar sólo a los mejores?

GD: Algo así. Somos bastante abiertos. Esta es una orquesta repleta de juventud en un sentido más allá de la edad: hablo sobre el espíritu y el entusiasmo al hacer música.

Tenemos el privilegio de recibir a los mejores músicos del mundo siempre que hay una vacante, pues, ellos siempre quieren venir a Los Ángeles y ser parte de esta familia. Ese es nuestro privilegio como familia, tener los mejores con nosotros y, por supuesto, el trabajo del día a día, pero siempre evitando la rutina. Es así como se mantienen vivos los ensayos y los conciertos. La vigorosidad del momento y las emociones al crear música ya que, a veces, hemos llegado a un punto donde tocamos Beethoven cientos de veces y cada vez es como: “wow, ¿de nuevo?”.

JB: Cierto-

GB: Pero no es un “de nuevo” porque de eso de trata el aspecto infinito e imperecedero de la música. Es un camino donde siempre hay algo nuevo y tienes que buscar algo nuevo, pero no porque “quieras hacerlo” sino porque la música siempre está pidiéndote más y es eso lo que yo comparto con las nuevas generaciones: no es sólo poder tocar perfectamente.

Vivimos en un mundo pragmático, en el sentido que usualmente nos encontramos preguntándonos solo el cómo y no el porqué de las cosas. Es esto lo que aporto como director en la YOLA, aquí en Los Ángeles, y también en las demás orquestas alrededor del mundo. Por eso pienso también que debemos trabajar en crear una cultura global (de mundo).

JB: Y estimularlos.

GD: ¡Exacto!

JB: Danos un ejemplo de cómo mantienes tus programas frescos y diferentes y cómo evitas así caer en la rutina. Porque, ciertamente, siempre hay un intercambio de expectativas por parte de la audiencia con respecto a los programas.

GD: Digamos que se trata de un híbrido entre música nueva y nuestro repertorio tradicional. Nuestra institución, al año, hace tantos estrenos a nivel mundial – este año más de 20 – que se convierte así un gran mensaje para el mundo abriendo las posibilidades para que el trabajo de compositores jóvenes sea escuchado. Ese en particular es uno de los mayores dilemas en sus vidas, puesto que ellos, la nueva generación, no siempre tienen la oportunidad de ser reconocidos o escuchados a través de una orquesta.

Esta orquesta siempre ha estado abierta a estos jóvenes y nuevos compositores, incluyendo a las nuevas generaciones que no tienen acceso a este mundo porque, esto es algo de lo que se debe hablar, la música clásica siempre ha sido un símbolo elitista del arte. Es algo histórico, no específicamente ahora. Ha sido parte de la historia desde sus inicios, cuando sólo las grandes familias y la realeza tenían acceso a ella. Ahora todo esto está cambiando porque no podemos quedarnos en una esquina; este mundo es tan grande y tiene tantas posibilidades para compartir. ¿Cómo lo hacemos? Bueno, no sólo traemos a la gente hasta aquí sino que vamos a las comunidades con la orquesta.

Como símbolo de algo no tan lejano a la realidad de este entorno, esta es una institución y una orquesta para la comunidad. Todo esto combinado con muchas cosas. La música nueva, conciertos de jóvenes, conciertos de niños, nuevos programas musicales… por ejemplo, en nuestras giras llevamos a la YOLA con nosotros, para compartir con ellos y que ellos compartan con las audiencias de diversos países.

JB: Hablemos de esta comunidad y de tu afinidad con Los Ángeles, y bueno, te dejaré esta pregunta: ¿Consideras que Los Ángeles sea tu hogar?

GD: Por supuesto. Sin embargo, como debes saber, yo paso bastante de mi tiempo en mi país Venezuela, porque es allá donde está el programa que me vio crecer, El Sistema del maestro Abreu. Allá está la orquesta y los pequeños también.

Pero luego de siete años, por supuesto que Los Ángeles es mi hogar. Esta es una comunidad donde puedes construir tantas cosas y siempre está dispuesta para todo. Debemos echar un vistazo a la historia de esta ciudad. Cuántos grandes artistas se han mudado a Los Ángeles por las tantas posibilidades que aquí hay.

Es un lugar inspirador y lleno de luz en todos los aspectos, donde puedo conectarme conmigo mismo. Por ello el año pasado extendí mi contrato hasta el 2022, porque soy feliz aquí.

JB: Hablamos contigo tan sólo un par de días luego de los Óscar, premios que resultan ser un importante ícono de Hollywood y también de Los Ángeles. Es un momento para celebrar a los compositores, particularmente a John Williams. Aunque el Oscar lo ganó Ennio Morricone, tú y John tienen una amistad y quería mencionar esta reciente experiencia.

GD: ¡Claro, Star Wars!

JB: (risas)

GD: Fue una gran sorpresa cuando John me llamó para decirme “Hey, Gustavo, ¿podrías conducir conmigo la música de esta película?” Y yo solo dije: “¿Bromeas? Es un sueño. ¡Por supuesto que lo haré!”.

Fue una gran experiencia, especialmente para mi hijo Martín. Él me acompañó a las sesiones. Sólo tiene 4 años pero sabe cada detalle de cada una de las películas de la saga, y ciertamente estaba muy feliz de estar allí escuchando lo que sucedía. Como verás, considero que John Williams es un genio, el Mozart de nuestro tiempo.

La música de cine es tan genial que, ya sabes, fue una experiencia increíble haber tenido la oportunidad de haber hecho tal cosa. Hace tres o cuatro años tuve la oportunidad de componer la música de una película en la cual John me orientó. Y con respecto a Ennio, estoy realmente feliz de que haya ganado el Óscar.

JB: Su primero además.

GD: Su primero.  Considero hermosa mucha de la música que él ha compuesto; The Mission, Cinema Paradiso… y bueno, tantas más. Fue hermoso ver eso. Pero también fue hermoso verlo agradecer a John al comienzo de su discurso. Fantástico. ¿Cuán grande es John en el mundo de la música, ah?

JB: Bueno, Gustavo, qué gran placer fue haber compartido hoy contigo.

GD: El placer ha sido mío.

JB: Fue increíble haber compartido tu energía, además de tu espacio.

GD: Está es tu casa.

JB: (se ríe) Te arrepentirás luego cuando llegue de nuevo tocando a la puerta.

GD: No, claro que no lo estaré.

JB: Gracias por estar con nosotros para KCRW, y te deseamos lo mejor.

GD: Un gran placer. Muchas gracias.

JB: Por último, dime ¿cuál quisieras que fuera tu legado?

GD: Bueno, es algo difícil de responder porque aún estoy en una etapa inicial, apenas si he pasado unos casi veinte años dirigiendo. Soy joven aún como para decir lo que quisiera lograr puesto que lo que quiero por ahora es continuar haciendo lo que hago. Seguir viviendo a través de la música con pasión e intensidad.

Creo que el secreto es hacer de tu arte algo especial y es ese mi enfoque: agradecer cada día por tan inmenso regalo que se me ha dado. Creo que de poder señalar algo sería esparcir la música a todos lados convirtiéndola en parte de todos. Culturizar a las nuevas generaciones a través de la música y la belleza que ella contiene. Yo vengo de este hermoso programa, El Sistema, en Venezuela, donde más de 700.000 pequeños forman parte de él. Es enorme.

Ser parte de una orquesta o parte de un coro no se trata sólo de “querer que todos toquen o canten”. Es permitirles el acceso a algo más profundo y sincero. Entonces, si pienso en ese algo, me encantaría que todos pudieran tener la oportunidad alguna vez de formar parte de este maravilloso mundo.