Vía: www.codalario.com  | Una entrevista de Lorena Jiménez

Desde la puerta del camerino se escucha la música que Janine Jansen es capaz de extraer de su violín. Dentro de unas horas, se subirá al escenario del Auditorio Nacional para interpretar con la Münchner Philharmoniker y Valery Gergiev el complicado Segundo concierto para violín y orquesta de Shostakóvich, en el marco del extraordinario programa de temporada que ha diseñado Ibermúsica.

Janine Jansen interrumpe el ensayo por un momento y me saluda con una acogedora sonrisa. Es alta, delgada y de penetrantes ojos claros. En las sugerentes portadas de sus discos es tan glamorosa como una modelo de Vogue o una estrella de Hollywood. Son las nuevas reglas del juego, los poderosos sellos discográficos han decidido que el físico de sus artistas es un nuevo valor a explotar, y ponen a su servicio los mejores fotógrafos y estilistas. Ahora, va vestida de forma casual y es una chica joven, sencilla, natural y accesible, que ilumina las respuestas con la sonrisa siempre a punto. Apasionada –su rostro refleja cada matiz del instrumento–, puede que sea el adjetivo que mejor defina a Janine Jansen sobre el escenario, pero no el único. La violinista holandesa es, sin duda, una de las más brillantes del panorama internacional (para quien esto escribe, la mejor). La belleza de su sonido, su impecable dominio del arco, siempre ágil y preciso, extraordinaria sensibilidad, virtuosa digitación, versatilidad, y formidable técnica, han deslumbrado al público y a la prensa especializada.

De nuevo, en el Auditorio Nacional de Madrid y, en esta ocasión, con Valery Gergiev, uno de sus directores favoritos. ¿Qué es lo que más le gusta de trabajar con él? Ahora que no nos escucha, ¿cómo es un ensayo con Gergiev?

Me encanta Gergiev… es un músico maravilloso, y siempre es un placer tocar con él porque es un director que te inspira… No es la primera vez que toco con él este concierto, lo toqué hace unos años en Rotterdam con la Rotterdam Philharmonic, que fue su orquesta durante un largo periodo de tiempo. He tocado muchas veces y distinto repertorio con él: Tchaikovsky, Bruch, Brahms, Szymanowski… La primera vez que toqué con Gergiev fue en el año 2000… La verdad es que no hablamos mucho de detalles cuando trabajamos juntos. Digamos que Gergiev no habla mucho durante los ensayos, sino que es alguien que prefiere dedicar el ensayo a tocar y escuchar … pero cuando dice algo es muy claro y preciso, y eso es fantástico… Tengo la sensación de que con su nueva orquesta, la Filarmónica de Munich, trabaja más los detalles…

Acaba de salir a la venta su último CD con el Concierto para violín y orquesta de Johannes Brahms y el Concierto nº 1 de Béla Bartók. ¿Por qué Brahms y Bartók en el mismo álbum? ¿Cuál es el nexo de unión, qué elementos tienen en común?

Obviamente, hay ciertos rasgos que los unen como, por ejemplo, Brahms escribió el concierto para el violinista húngaro Joseph Joachim, y en el tercer movimiento tenemos ese toque másgypsy, de tintes folklóricos húngaros y eso, en cierto modo, podría ser un punto de enlace con el  de Bartók.  Por otro lado, el concierto de Bartók es un obra muy temprana, y una auténtica declaración de amor a la violinista Stefi Geyer, de quien Bartók estaba muy enamorado, aunque era un amor no  correspondido y ella nunca lo tocó, o sea, que  no se interpretó hasta mucho más tarde, es decir ya en los 50, creo… Así que, ¿qué los une? Para mí, en realidad, tiene que ver mucho más con un feeling interior. Cuando toqué el Concierto para violín de Bartók por primera vez, me encantó la pieza y estaba convencida de que era una obra que me gustaría grabar en un futuro, y así fue. Grabé el Concierto de Brahms y el Concierto de Bartók juntos, porque para mí simplemente encajan juntos… al margen de los elementos que tengan en común, digamos, que para mí han sido dos conciertos que no sé por qué siempre he asociado… quizás, por las frases abiertas que ambos presentan, como si fuera una única voz… Aunque, en cierto modo, en el de Brahms sea más concluyente, es decir, más terrenal. No sé. Quizá estoy hablando demasiado tratando de buscar qué los une, porque, a decir verdad, los emparejé por motivos más bien intuitivos, al margen de lo que le estoy comentando…

¿Qué destacaría de su trabajo con Antonio Pappano y por qué dos orquestas distintas?

Se debe a una cuestión práctica. Hace ya casi cuatro años toqué, por primera vez, el concierto de Brahms en Roma con la Orchestra dell’Accademia Nazionale di Santa Ceciliay Pappano, y luego, hicimos juntos una gira, lo que me permitió tocar varias veces ese concierto con él, y lo disfruté muchísimo… sin duda, fue una gran colaboración… muy natural, muy pasional, muy lírica… Antonio Pappano trabaja muy bien con la orquesta y cuida, sobre todo, el lirismo. Él logra un sonido cantabile, es como si estuviera cantando …y eso me fascinó. Así que me dije: quiero grabar con ellos… Y el año pasado programamos hacer juntos tres conciertos en Roma con elConcierto de Brahms, e hicimos una grabación en vivo. En cuanto a la grabación de Bartók, bueno, yo tengo una estrecha relación con la London Symphony Orchestra y Antonio Pappano también, así que nos planteamos la posibilidad de hacer juntos el Concierto para violín nº 1 de Bartók y grabarlo con esta orquesta, que también es fantástica. Realmente, para mí fue todo un lujo tener la oportunidad de poder grabar con estas dos maravillosas orquestas.

A propósito de la grabación en directo realizada en el Auditorium Parco della Musica, unaliferecording es muy diferente de la grabación en estudio…

Ciertamente, es distinto grabar en vivo, tiene cosas muy interesantes en sentido positivo. Yo necesitaba grabar sí o sí, en directo, el concierto de Brahms, porque no quería que se perdiera la estructura, esa enorme línea que tiene la obra, sobre todo, en el primer movimiento que son más de  veinte  minutos seguidos de música… y si lo hubiera grabado en estudio, creo que no habría sido capaz de mantener esa concentración y energía que te permite el concierto en vivo. Por otro lado, eso también implica cierta dificultad porque en todo momento eres consciente de que lo que tocas se está grabando, quiero decir que no tienes la relajación de un concierto al uso. De todas formas, a  mí siempre me gusta arriesgar en concierto, pero no dejas de tener en mente que se va a convertir en un CD, aunque, es cierto que se graban ensayos, tienes una patch session, y siempre puedas fijar cosas con las que no quedaste muy contenta… Una grabación en vivo te permite también esa libertad de no tener que estar pendiente de lared light tan propia del estudio…y  te permite sentir la emoción del público, sentir la energía de los músicos, que es algo totalmente diferente en un concierto… Con todo esto quiero decir que una grabación en vivo tiene muchas ventajas y cosas positivas. Pero también, es verdad, que hay cierto repertorio que nunca grabaría en directo (risas)… por ejemplo, nunca grabaría, en vivo, la Partita nº 2 de Bach que grabé…no sé…quizá, por una cuestión de búsqueda de la perfección… En definitiva, yo creo que está bien combinar ambas cosas, o sea, combinar grabaciones en vivo con otras en estudio.

El violín es un instrumento que refleja muy bien la personalidad del intérprete, pero  supongo que las distintas influencias que ha ido recibiendo de cada uno de los directores con los que ha tocado, han ido modificando, en cierto sentido, su modo de interpretar algunos conciertos.

Sí, especialmente cuando se trata de un concierto que llevo sin tocar desde hace tiempo, ya sea un año, dos o más años…me gusta regresar a él desde una nueva  perspectiva, más fresca… Por supuesto, no es que cambie por completo el concepto del mismo o la interpretación, pero me gusta revisar las articulaciones, los movimientos de arco, etc., porque creo que siempre es bueno cuestionarse lo que uno está haciendo, para comprobar si todavía está bien, es decir, si quiero seguir haciendo esto de la misma manera, porque lógicamente siempre hay una evolución…Y creo que, realmente, tiene que ser así, tiene que haber una evolución porque de lo contrario tocarlo siempre igual bajo el lema de que siempre lo has tocado así sería algo muy aburrido…

Aburrida puede llegar a ser también la repetición una y otra vez de la misma cadencia…

Bueno, incluso tocando la misma cadencia habría que cuestionarse también lo que uno hace, cómo la toca…, por cierto, en el caso de Brahms toco la cadencia de Joachim…[Se refiere a la cadencia del primer movimiento (Allegro non troppo); Brahms no dejó escrita ninguna cadencia, dejándola a gusto del intérprete Joseph Joachim]

Y hablando del compositor alemán,  el concierto de Brahms fue su primera grabación con su nuevo violín, ¿por qué después de quince años ha decidido cambiar el Sradivarius “Barrere” por el “Baron Deurbroucq”?

La verdad es que imaginaba que no lo iba a hacer, pero sí, lo cambié después de 15 años… apareció  en mi camino, y es una nueva inspiración para mí, me abrió nuevas perspectivas…sí, efectivamente, Brahms fue lo primero que grabé con el nuevo violín. Es como cambiar una voz después de muchos años….un nuevo instrumento te aporta también una nueva visión de obras que has hecho varias veces…he de decir que fue algo muy bueno para mí, y que estoy muy contenta…

Aunque lo habitual es verla como solista de orquesta, usted es una entusiasta de la música de cámara. Es más, yo la vi por primera vez en el Wigmore Hall, tocando Verklärte Nacht de Schoenberg y el Quinteto en do mayor, op. 163 D. 956 de Schubert. Y hace más de una década que ha creado su propio festival  (Internationaal Kamermuziek Festival Utrech) ¿Algún músico de cámara con el que todavía no ha tocado y le gustaría compartir escenario en un futuro?

Tengo siempre un grupo de músicos con los que hago música de cámara y con los que grabé precisamente esas obras de Schoenberg y Schubert, y toco mucho con ellos… ahora voy a hacer una gira de recitales junto a un maravilloso pianista que si no lo conoce debería quedarse con su nombre, es ucraniano y se llama Alexander Gavrylyuk, un músico maravilloso y, además, estupenda persona, que estuvo en mi festival hace dos años e hicimos juntos el Cuarteto con piano en do menor de Brahms.

¿Qué tal lleva su faceta de directora artística del Festival?  

Hemos cambiado las fechas, lo hemos pasado del período de Navidad a finales de junio-principios de julio, y este año creo que ya será la décimo tercera edición. Ser directora artística del festival implica mucho trabajo, pero también es  muy interesante porque, cada año, intentas superar lo que hiciste en el anterior, en ese sentido, es una gran responsabilidad y supone una cierta presión…(risas) Para mí, el festival es una época fantástica del año, porque significa reunirme con mis mejores amigos.

Ha trabajado con las orquestas más importantes y con los directores más renombrados, pero ¿hay algún director con el que le gustaría trabajar y todavía no lo ha hecho?

Sí, es cierto, estoy muy contenta de haber podido trabajar con tantos directores, y me siento muy afortunada de poder repetir con muchos de ellos, otra vez… Déjeme que piense… pues la verdad es que sí, por ejemplo, me da mucha pena, el hecho de que no haya podido trabajar con Abbado, porque me hubiera encantado… Ah, hay un director con el que nunca he tocado y me apetece mucho trabajar con él y, además, lo haré por primera vez en marzo, y es Sir Simon Rattle… Será con  la Filarmónica de Berlín, con ella sí había tocado ya, aunque  hace algunos años que no toco con ellos, y esta vez, por fin, será con Rattle dirigiendo…

Está a punto de comenzar su ensayo con Gergiev y se me agota el tiempo de la entrevista, pero no quiero despedirme sin preguntarle: ¿Qué opina Janine Jansen de los nuevos canales para escuchar música clásica: playing lists, iTunes downloading y streaming?  ¿Tienen las descargas menos calidad que el casi antiguo CD? ¿Son estos canales el futuro de la música para conseguir nuevos públicos?

Estamos en un momento en el que el mundo está cambiando…yo misma me cuestiono todo esto también, por qué grabo tantos discos… Aunque, ahora, vuelven los vinilos…en el caso delstreaming, por ejemplo, hay muchos conciertos que son retransmitidos así… es más, se me hace hasta raro que en el concierto de esta noche  no haya ni streaming, ni radio…parece ya algo totalmente insólito (risas)…en serio, ya estoy acostumbrada a que un concierto pueda ser vistoonline en cualquier otro lugar… como le decía, los tiempos están cambiando y creo que es fantástico que alguien que no pueda acudir a un concierto tenga la posibilidad de verlo de este modo en su casa, y efectivamente, es un buen canal para que mucha más gente tenga acceso a la música…Y creo, además, que, en ese sentido, es bueno que las cosas estén cambiando, pero sigo pensando que lo mejor sigue siendo que la gente vaya a un concierto y experimente esa experiencia del directo, porque esa sensación no la consigues a través de una grabación…así que me parece todo muy bien, pero insisto: ¡todo el mundo tiene que ir a ver un concierto en directo! Porque solo así, como miembro del público, puedes ser parte de esa poderosa energía que conlleva el concierto, una energía que conecta a la gente, y permite experimentar juntos algo honesto, verdadero…

Un ejemplo claro de esa poderosa energía, aunque sea un concierto muy peculiar, es el que experimenta el público del último PROMS, ¿qué significó para usted ser la estrella invitada de la última noche de los PROMS?

Sí, bueno, eso es ya casi un event más que un concierto… (risas) Además, the Last Night  es muy diferente del resto de las noches; la gente se disfraza, lleva banderas, sombreros con la bandera británica…para mí, fue una experiencia increíble ser parte de eso porque, además, a mí me gustan mucho los PROMS, me refiero a la programación normal …(risas) y el ambiente es increíble…a la gente le encanta ir a los PROMS, hacen colas enormes para conseguir entradas…ir a los PROMS se ha convertido en toda una tradición, y es fantástico ver a gente de pie escuchando a Mahler…y the Last Night,  realmente, es más bien con una gran party. El ambiente es distinto…