El pianista, autor del exitoso relato autobiográfico ‘Instrumental’, actúa en el Festival de Jazz y publica un nuevo libro


Vía: www.elperiodico.com Por: RAFAEL TAPOUNET


El fenomenal éxito de ventas en España de ‘Instrumental’ (Blackie Books), el libro en el que James Rhodes relata su experiencia como víctima de abusos infantiles y ensalza el poder curativo de la música, ha propiciado que el pianista inglés se convierta en un asiduo de los escenarios barceloneses. Tras su paso por el festival Primera Persona y por el Sónar, Rhodes actúa el jueves en la sala Barts, en el marco del Voll Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona. Y el próximo miércoles sale a la venta su nuevo libro, ‘Toca el piano’.

¿Qué hace un pianista clásico en un festival de jazz? Ya, ya… Es emocionante, ¿no? Bueno, la verdad es que yo suelo tocar en todo tipo de festivales, de rock incluso. ¡Toqué en el Sónar! Siempre he odiado la idea de la segregación musical. Si te fijas en los músicos de jazz, Nina Simone adoraba a Bach, Gershwin alternaba con Ravel, Oscar Peterson tenía formación clásica… Para mí es excitante tocar ante un público que tal vez no está acostumbrado a este tipo de música y que busca algo nuevo.

Es interesante que ese “algo nuevo” sea música compuesta hace 200 o 300 años… Creo que existe una razón por la que música escrita hace dos siglos se sigue escuchando hoy. No sé si dentro de 200 años seguiremos escuchando a Justin Bieber, pero sí sé que la música de Bethoven y Bach será todavía importante. Hoy, esa música nos sigue hablando y, de hecho, nunca ha sido tan relevante como ahora.

¿Por qué? Supongo que porque nos proporciona la clase de emociones que necesitamos. Y porque no existe nada tan universal como la música.

Este es su tercer concierto en Barcelona en menos de un año. ¿A qué se debe esa asiduidad? ¡A que adoro esta ciudad! ¡Y en febrero actuaré en el Palau de la Música! Barcelona es fantástica. ¿Has visto el tiempo que hace en Londres? ¿Y la comida? ¡Es mucho mejor estar aquí!

Para poder venir tan a menudo necesita un público que responda. Bueno, por el momento parece que la gente quiere verme [las entradas para el concierto de la sala Barts se agotaron rápidamente]. Es maravilloso. Ojalá dure y pueda seguir viniendo.

Esa acogida es en buena parte consecuencia del sorprendente éxito que ha tenido en España ‘Instrumental’, del que se han vendido más de 75.000 ejemplares. ¿A qué lo atribuye? Uf, no lo sé. ¡Es increíble! Creo que la editorial ha hecho un gran trabajo, con la portada, la traducción… Pero sí, los españoles se han mostrado especialmente receptivos a este libro y han sido muy cariñosos conmigo, lo que me hace muy feliz.

Quizá todo eso tenga algo que ver con el hecho de que el libro hable abiertamente de un asunto, los abusos sexuales a los niños, que en este país ha sido tradicionalmente silenciado. Es muy probable que así sea. No es fácil abordar un tema como la pederastia. Y en un país de cultura católica como España, donde ha habido casos de pederastia en la Iglesia y en las escuelas de los que no se ha empezado a hablar hasta hace muy poco, es normal que se active el interés cuando alguien habla en voz alta de todo eso. En la promoción del libro me he encontrado con reacciones abrumadoras, de personas que han pasado por experiencias similares y que sienten que, de algún modo, el libro les ha dado permiso para romper el silencio. Eso es algo muy gratificante. Es maravilloso sentir que lo que haces sirve para ayudar a otra gente.

En ‘Toca el piano’ se propone enseñar al lector a tocar un preludio de Bach en seis semanas. ¿Esa es otra manera de ayudar a la gente? Sí, por supuesto. Mucha gente me comenta: “Yo tocaba el piano cuando era niño, pero lo dejé y ahora me arrepiento”. Bueno, lo que yo intento decirles con el libro es que nunca es demasiado tarde.

Además de ser un manual práctico, es un libro sobre el gozo del aprendizaje. Esa es la idea. Vivimos en un mundo en el que para todo existe una ‘app’. Todo hay que hacerlo de forma instantánea y buscando satisfacción inmediata. Hemos dejado de apreciar lo gratificante que resulta invertir tiempo en una actividad creativa. Es bueno dedicarse a algo que requiere una cierta concentración. Y es maravilloso si, además, obtienes algún resultado.