En su comunicado Jaime De Armas, declara: “No entiendo por qué tengo que explicar mi derecho a decir ‘YO NO MARCHO’. Lo siento por quienes acuden constantemente a manifestar en favor o en contra del gobierno, pero no me siento convocado por el discurso de ningún dirigente político de este país.


“Siempre resulta incómodo explicar por qué no he participado en ninguna marcha a una persona que se ha comprometido en decenas de jornadas de protesta. Pero en el candor de una conversación política siempre puede terminar ganando la concordia y el respeto.

“Lo que realmente me agobia, es el constante acoso que he recibido desde que empezó este periodo de gobierno llamado revolución para salir a defenderlo, se me ordena salir a marchar a través de lo que ellos llaman línea de mando. La actividad es obligatoria, y no asistir puede ser considerado una ausencia laboral. Se argumenta que hay que defender los logros del gobierno y los beneficios que recibimos.

“No saben que lo que ellos llaman logros, son obras y proyectos que el Estado debe llevar a feliz término (cosa que no siempre sucede), y las contraprestaciones que recibo por mi trabajo las saldo ejerciendo mi profesión con los más altos niveles de rendimiento. Y que quede claro que no concuerdo con la participación de la institución a la que pertenezco en eventos proselitistas, aunque sé que la frontera que debe haber entre Estado y partido político ha sido borrada totalmente por este gobierno. Sin embargo, al público presente siempre le daré lo mejor de mí.

“Discutir de política es una cosa, pero tener que explicar por qué no apoyo este gobierno me parece un extremo. Sin embargo, nombraré algunas de mis razones: vialidad pública en mal estado, sistema de recolección de basura obsoleto y realmente vergonzoso, calles sin iluminación, servicio de transporte público deteriorado y colapsado, inseguridad y desobediencia civil campantes y un constante y progresivo racionamiento y deterioro de los servicios de agua y luz. Que conste que sólo nombre algunas, y obvié las razones que hoy movilizan a los venezolanos a manifestar en contra del gobierno.

“Me asombra que me señalen, etiqueten y repudien por manifestar que creo en la mínima intervención del Estado en la vida socioeconómica de los ciudadanos, y me opongo a la propaganda de Estado, la cual considero un acto descarado de corrupción.

“Tristemente veo cómo algunas personas con cargo público se prestan para activar las órdenes de la línea de mando con un autoritarismo propio de una persona prepotente. En este punto debo explicar que lo que ellos llaman línea de mando no debe existir en la vida civil. Cada vez que se impone una orden sólo se logra herir la dignidad y ganar un voto opositor, por lo tanto es una estrategia poco inteligente. El derecho al libre pensamiento y a su libre manifestación (siempre que este no lesione a la sociedad) es un derecho consagrado en todas las constituciones.

“Lo que debe existir es una línea de servidores públicos con diferentes niveles de responsabilidad cuyo objetivo es servir y otorgar a la población la mayor suma de felicidad posible.

“Quienes me acosan para que marche en favor al gobierno no toman en cuenta cómo esto puede afectar mi desenvolvimiento profesional y mi felicidad. No piensan en la Venezuela que van a heredar nuestros hijos y nietos, porque Venezuela no ‘es’, Venezuela ‘somos’. Y sembrar un país de personas que reaccionan con solidaridad instantánea ante el gobierno y anulan la crítica y la denuncia, es abrir las puertas a más corrupción y opresión.

“Simplemente recuerda amigo oficialista: YO TENGO EL DERECHO A NO MARCHAR”.