Vía: El Sol de Margarita | Escrito por Indiana Galindo Alonso

Isabel Palacios

Isabel Palacios

Fundadora de la Camerata de Caracas, mezzosoprano y reconocida docente, son algunas de las descripciones que acompañan la vida y obra de Isabel Palacios. La intérprete reflexionó sobre el centro de su vida en el marco de un taller de apreciación que dictó en Porlamar.

Clases de música para no músicos. Así describe Isabel Palacios el taller que dictó en la Casa de la Cultura Ramón Vásquez Brito de Porlamar.  Un encuentro de tres días para enseñar las bases del vocabulario y la escritura musical, algo que ella conoce muy bien y desde hace mucho tiempo. La fundadora de la Camerata de Caracas habló sobre ritmo, timbre y melodía a los asistentes para enseñarles a “oír mejor” la música que los apasiona.

“Cuando se entiende algo, se disfruta más. Se logra una conexión emocional e intelectual, basada en el sentir y el entender”, afirma la también mezzosoprano y directora coral. A pesar de su inclinación por lo académico, Palacios no se pone límites. Ella no distingue de géneros; lo mismo disfruta de Mozart que de Dream Theater, afirma. No piensa sobre la música en términos de géneros. Solo distingue dos tipos: la buena y la mala música.“El reguetón”, dice sin pestañear siquiera cuando se le pregunta cuál es la mala música de hoy. “Estamos en un pico muy bajo en la historia de la música”, decreta con un poco de preocupación. De ese sonido le desagradan las letras que lo acompañan, su pobreza de ritmo y armonía y su falta de afinación. Sin embargo, se mantiene optimista. Ella sabe que momentos como este suelen preceder a importantes revoluciones musicales. “Antes de los Beatles, la música estaba en uno de sus peores momentos y mira todo lo maravilloso que pasó”. La buena música la describe así: la que tienen forma, expresión y conexión: “la que me dice, me transmite y me motiva a seguirla escuchando”.

Más silencio para oír mejor

Hoy la música se ha convertido en un ruido. Es ese sonido incómodo que acompaña a quienes entran a un ascensor o esperan al teléfono cuando el operador está ocupado. Es ese murmullo que martillea en los oídos cuando se pasea por un centro comercial, se lamenta la cantante y docente. “Además de ese ruido ambiental tenemos un ruido interno. Esa voz que tenemos todos que es nuestro pensamiento y que hay que aprender a callar, porque si no, no vivimos la música”. Así, escuchar realmente una pieza musical –la que sea- se convierte en una especie de ejercicio de meditación. Necesita máxima concentración y atención en cada uno de sus elementos. También requiere de una agudeza de sentidos. “La música es un arte del tiempo y no del espacio, eso hay que entenderlo”, concluye Palacios. Esto quiere decir que hay que cerrarle las puertas a las facturas por pagar y a los problemas con el banco, a las tareas pendientes para el lunes y a la reunión del trabajo y dejarse escuchar. “Lo ideal es que la música nos despierte pensamientos y emociones ligadas a ella. Sentir y entender a la vez es lo más perfecto que se puede lograr”. La música es una de las artes que más fanáticos y aficionados tiene, pero es también una de las que más distancia acumula entre aquellos a quienes les gusta y los que saben realmente de ella. Esa es la separación que intenta salvar en cada una de sus clases y talleres.

Nuevos tiempos, nuevas formas

El disco ya prácticamente no existe, hoy se graba distinto y la música es cada vez más desechable. Así describe Palacios estos “tiempos modernos”. “Ahora la música tiene que ir a cualquier parte y no como antes que la gente iba a escuchar la música a lugares acondicionados para eso”, afirma. El audífono es el canal por excelencia de la música actual y el trabajo de los intérpretes está en manos de los técnicos. El micrófono es el otro gran elemento que ha hecho incómoda la labor de esta intérprete y maestra. “Son tiempos de transformaciones y eso nunca es fácil, termina siendo una cuestión de adaptación”. Pero hasta lo más amargo tiene su lado dulce. “Ahora es más fácil llegarle a la gente y uno está en contacto con lo que está pasando con una facilidad nunca soñada”, dice con optimismo. “Sí, hoy hay cosas que me encantan y cosas que me preocupan. Pero así es la vida y hay que seguirla”.

Para oír mejor

Isabel Palacios recomienda escuchar música barroca a quienes están interesados en comenzar a adentrarse en los secretos del ritmo, la armonía y el timbre. Para sobrellevar estos tiempos difíciles sugiere los segundos movimientos de Mozart por curativos. Y para aquellos agobiados por el tráfico receta el Concierto en Re menor de J.S. Bach.