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“Canción, tú eres vida mía,
y vivirás, vivirás;
y las bocas que te canten,
cantarán eternidad.”

Juan Ramón Jiménez

Más allá de la técnica…

Cuando en lo cotidiano mencionamos intervalo nos referimos siempre a una distancia que suele ser espacial o temporal. Cuando en la música hablamos de un intervalo, nos referimos también a una distancia, pero en este caso a una distancia de altura entre dos sonidos distintos.

Las definiciones típicas de intervalo dicen: “Es la distancia que existe entre dos notas de distinta altura” o “Es la diferencia de altura entre dos sonidos distintos”. Estos conceptos son correctos, sin embargo no nos dicen nada acerca de lo esencial de los intervalos.

¿Qué significado tiene esto para la música? 

Cuando hablamos de distancia de altura entre dos sonidos, significa que lo sustancial resulta ser la sonoridad que se genera entre dos notas distintas; no la altura independiente de las notas en sí, sino la relaciónsonora que surge entre ellas. Esta relación sonora va a ser siempre la misma en la medida que la distancia entre dos sonidos sea la misma, independientemente de las notas que se utilicen. Dicho en otras palabras: cada intervalo va a tener una manera propia de sonar que va a depender de la distancia de altura específica entre las dos notas que lo conforman y, siempre que la distancia sea la misma, la sonoridad va a ser también la misma, pudiendo aparecer en cualquier registro agudo, intermedio o grave.

Cualquier distancia es factible de ser medida y estandarizada y la distancia de altura entre los sonidos no escapa a este hecho. Del mismo modo que en longitud cien centímetros van a ser siempre un metro (estén donde estén), la distancia de tres tonos y medio entre dos notas (por ejemplo) va a sonar siempre igual en cualquier registro (en este caso nos referimos a una quinta justa).

¿Pero qué significa musicalmente el hecho que tengamos distancias específicas y estables entre la altura de dos sonidos?

Pues que vamos a tener las mismas sonoridades y como estas son estables las podemos nombrar para diferenciarlas.

Todavía existe un hecho adicional, que es en realidad lo fundamental de los intervalos. Cuando escuchan alguna pieza musical ¿no los emociona? ¿no sienten alegría o tristeza, esperanza o desencanto, valentía o temor? Pues esto se debe a que la sonoridad individual de cada intervalo representa, en el fondo, un estado de ánimo. Como ejemplo podríamos mencionar que la sensación de alegría que surge en nuestra alma ante una tercera mayor o de melancolía cuando oímos una tercera menor son indiscutibles. En este sentido podríamos darnos cuenta del importantísimo rol que cumple la música en su facultad de moldear las emociones del alma.

Este es el hecho fundamental. Las obras musicales no se construyen sobre sonidos individuales sino sobre las relaciones entre estos sonidos. De este modo podríamos afirmar que los intervalos constituyen el “alma” de las obras musicales.

En las próximas publicaciones ahondaremos de manera más técnica este tema e intentaremos aclarar algunos de los aspectos que hacen caer en errores comunes a muchos estudiantes de música.