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Las improvisaciones de Scat parecen simples desvaríos de los músicos, sin sentido y sin significado aparente. Sin embargo, musicalmente hablando tienen lógica e importancia en la melodía, convirtiendo la voz del músico en un instrumento más de la canción. Así es el canto improvisado del Jazz.

Improvisando en el Jazz

Ella Fitzgerald | Foto: theculturetrip.com.

Mucho antes de que Louis Amstrong popularizase esta improvisación vocal, el Scat ya existía y era corriente entre humoristas y cantantes de mediados del siglo XX. Ejemplos de ello son el humorista Joe Sims, cuya técnica fue adaptada por el cantante Tony Jackson en sus espectáculos. Hay que sumar a sus nombres otros como Al Jonson y Gene Greene, siendo este último uno de los primeros cantantes en especializarse en Scat y, allá por 1917, grabar los primeros temas siguiendo esta técnica.

Una técnica que parecía ser una simple verborrea sin sentido, un caos de palabras que nadie entendía, pero que conlleva mucha práctica y aprendizaje. El Scat es una improvisación de sílabas rítmicas, como si fuesen notas, las cuales provienen de variaciones de escalas y arpegios. Por este motivo la voz del cantante se convierte en un instrumento más de la canción, sin improvisar porque sí, a lo loco. El uso que el vocalista hace de sus cuerdas vocales sigue un tempo y ritmo determinados, una estructura musical y melódica que emparentan su voz con un instrumento.

“Satchmo”, o lo que es lo mismo: Louis Amstrong, popularizó el Scat con su famoso tema Heebie Jeebies en 1926. Gracias a Amstrong, Cab Calloway -un cantante y artista de la época que hacía de solista en diversas orquestas de Jazz- empezó a aficionarse a este tipo de improvisación. Poco después, en 1930, Calloway lo incorporaría en sus espectáculos compaginándolo con toques de humor. De esta forma, el Scat se convertiría en una improvisación con fama y prestigio en el mundo del Jazz.


Si Louis Amstrong popularizó este estilo, Ella Fitzgerald se convirtió en uno de sus puntales. Ella es considerada por muchos como la cantante más destacada del Scat, el cual, lejos de ser un tarareo caótico y sin sentido, es una delicia para los sentidos. Eso sí, muchos otros músicos de Jazz han experimentado con él y han aumentando, así, su fama. Nombres como Eddie Jefferson, Sarah Vaughan, Natalie Cole Bobby McFerrin son algunos de esos artistas que han improvisando palabras sin significado, han cantado ritmos puros, se han fundido con la música y han convertido sus voces en Jazz.


Aunque el Scat parezca un estilo único y exclusivo del Jazz, actualmente músicos de otros géneros lo han adaptado a sus composiciones. Algunos ejemplos son: France Gall, cantante francesa que ha colaborado con Serge Gainsbourg, y Jonathan Davis, vocalista de la banda de Nu-Metal Korn. Además, temas de bandas como Les Luthiers, conjunto musical y humorístico argentino, y The Trashmen, banda de Surf y Garage Rock estadounidense.



Sin embargo, uno de los casos más destacados es John Paul Larkin, más conocido como “Scatman John” o “Scatman”. Este artista estadounidense elaboró una atrevida mezcolanza a base de Scat y música Dance. El éxito mundial lo consiguió con su single Ski Ba Bop Ba Dop Bop estrenado en 1994. Lo más curioso fue su objetivo con esta canción: alentar y animar a los niños que, como él, sufrían tartamudez, a que no se avergonzaran de su problema. Gracias a este éxito, fue conocido como Scatman y se convirtió en una estrella mundial con 51 años.

Sea como fuere, el Scat no sólo se ha convertido en un canto versátil dentro de su género musical, sino que ha roto las barreras de su propia naturaleza jazzera convirtiéndose en algo más que una improvisación. Permitios analizar cada detalle de los vocablos que componen su estructura, dejad que su ritmo caótico y sin sentido se vaya convirtiendo, poco a poco, en lo que es: un virtuosismo musical único