La obra de Igor Stravinsky se nos presentaba – en apariencia – como un espacio de posibilidades a partir del cual podrían manifestarse las potencialidades de la subjetividad individual


Joaquín López Mujica | Especial para Venezuela Sinfónica

No obstante, sus postulados de lo que se denominó un “animismo musical” sufrió las restricciones que impuso su propio perfil inevitablemente unilateral, que solo tomaría como objeto de la investigación “el sonido puro”, alejado de toda determinación extra-musical, sensorial, perceptiva y psicológica que pudiese actuar como un factor condicionante respecto a los procedimientos técnicos de la creación musical.

La espontaneidad de una intuición melódica y las repentinas iluminaciones que generaría el experimento tímbrico no tuvieron desarrollo suficiente en el modelo de Stravinsky, quizás fueron prisioneras de su propia racionalidad musical. Su tendencia desarrolló, hasta las últimas consecuencias, la fuerza exponencial y estructural del ritmo y su expresión en el discurso sonoro. Esta temprana irrupción tuvo toda la fuerza necesaria capaz de recuperar la tensión dialéctica entre el sujeto y el objeto. Pero, la industria cultural naciente ya empezaba a contar con medios necesarios para moldear el gusto colectivo y así “desacralizar” o “paralizar” este impulso renovador, esa rebeldía originaría que se había gestado en la tradición académica, donde este maestro era un líder indiscutible. “El animismo musical” había perdido “universalidad” y hegemonía, reduciéndose a mera impresión ilusoria, a una efímera comunión con las raíces antropológicas del universo musical.

Aunque no se produjo la conciliación esperada entre el sentido ritual y el acto musical, resultó de ello un claro intento por instaurar e incorporar un simbolismo en el movimiento rítmico. Eran los resultados que había arrojado la música dramática – fundamentalmente desde Wagner, donde precisamente la puesta en escena y en general el conjunto significativo de las ideas coreográficas estarían encaminadas a reactualizar los signos míticos y paradigmáticos, presentes en el material mitológico, del cual se inspiró Stravinsky inaugurando verdaderas innovaciones en la aproximación a la espacialidad, el movimiento y el tiempo en el interior de la estructura poética de las obras musicales.

La mayoría de las obras de Stravinsky se mostraron como verdaderos manifiestos del espíritu colectivo, en algunos casos era la exposición de un anhelo de evasión de los terribles acontecimientos de la época. Una idea de “retorno al origen” el recuerdo de las sociedades del tiempo circular, pudo tal vez transformarse en una sólida oposición al universo de la contemporaneidad tardía y a la concepción lineal del progreso de Occidente. Sin embargo, lo que resultó, de manera casi irrefutable fue, que se gesto con sus obras uno de los momentos dialécticos más importantes de la Historia de la Música, a pesar de que se reafirmó el proyecto de dominio estético de la naturaleza, iniciado en la época del renacimiento occidental. La aparente crítica al esquema civilizatorio de Occidente tuvo un sobresalto inicial, pero pronto ese impulso cándido, su carácter utópico como fantasía y aventura del intelecto musical, que supo crear nuevas exigencias al mundo empírico desde el espacio autónomo de su concepción, reaccionaría ante sus propias iluminaciones, ¿quizás por vértigo?. Es posible. Pero se abandonaron aquellos designios que por vez primera en la historia de la música, en los bordes de la contemporaneidad, acercaron el acto musical a la dimensión antropológica.

El énfasis en la racionalización de la fuerza exponencial y estructural del ritmo, en detrimento de la espontaneidad del pensamiento melódico, el dominio creciente de todo aquello que no se cuadre a un orden preestablecido, llegó si, a sofocar su modelo armónico, haciéndolo cada vez más restringido, prisionero de sus propios designios.

La tradición filosófica del pensamiento positivista aprovechó las potencialidades de este modelo, que consideraba el sonido a priori para de esta manera jerarquizar y legitimar lo que consideraron – arbitrariamente importante y aquello que, según ellos no lo era. Los llamados criterios de “demarcación” de la tradición filosófica – corriente positivista – hizo una lectura reduccionista y obstruccionista de la obra Stravinsky, eternizando en los procesos técnicos de la composición, la estilización, el dominio de lo salvaje – que en principio se promocionó aunque bajo el tinte de un débil e ingenuo seudo-naturalismo – la selección y una exageración en lo que respecta al cuidado de la coherencia de la sucesión y la estructura de los sonidos.

Por suerte, la audacia de algunos músicos y tradiciones posteriores pudo desarrollar otros aspectos que solo bosquejó de manera embrionaria el maestro Stravinsky. Sería una aventura creativa descifrar zonas autóctonas del lenguaje y la producción musical, avanzar en esa tentativa. Así se negaron parcialmente algunos preceptos, que habían permanecido incuestionables, dejando campo abierto para experimentación tímbrica y la especulación melódica. Ello impulsó el esfuerzo de generaciones futuras que no solo contaron con el modelo formal-conceptual sino que tomaron fuerza expansiva gracias a la ruptura de las fronteras y a la valoración de algunos condicionamientos de contexto histórico, social y psicológico. Paradójica y contradictoriamente florecieron en el campo de la música popular contemporánea en la revolución del Pop-Rock, Jazz Fusión, el Rock Sinfónico, Tecno-Pop, New Age y el movimiento Etno-Tecno y post-tecno. Nuevas expresiones y sonoridades, impensables en el terreno académico. No obstante, se le atribuye a los paradigmas fundamentales de la experimentación del Siglo XX – Messiaen, Boulez, Stockhausen, Varése y Cage – el mérito de la superación de tales dificultades y además de haber emprendido una fascinante ruta hasta la actualidad, dejando su legado en las obras de una estética musical híbrida y fronterizas de connotados artistas Brian Eno y Philip Glass

NOTAS:
1.- MUSIC AND RYTHM: A Benefit Double L.P. for a World of Music Arts and Dance/THE WOMAN FESTIVAL. Featuring music by: The Beat, Drums of Makebuko-Burundi, David Byrne, Lonesi Chewani and Joni Hetara, Vic Coppersmith-Heaven, Holger Czukay, Alhaji Ibrahim Addulai and his Dagbamba Cultural Group, Ekome, Peter Gabriel, Jon Hasell, Peter Hammil, Nusrat Fateh Ali Khan and Party, Alhaji Bai Konte and Malamini Jobate, Prince Nico M’Barga and Rocafil Jazz, Morris Pert, Rico, Shankar and Bill Lovelady, Mighty Sparrow, Pete Townshend, XTC. 1976 – 1982 WEA International.
2.- La tentativa de conciliación entre Oriente y Occidente ha estado presente en la historia de la música Occidental desde Mozart – “El Serallo-Obertura”, Weber – “Turandot” -, Gilbert y Sullivan – “El Mikado” – . Balakirev – Islamey” – Puccini – “Madame Butterfly” – Mahler – “La Canción de la Tierra” – Debusy – “Pagodas” Ravel “Chansons Madecasses” – Host – “Savitri” – y “Himnos para la Rid Veda”, Stravinsky – “El Ruiseñor” y Tres Líricos Japonese” -, Messiaen – “Isla de Fuego” y “Turangalila” – Cage – “Música de Cambios” -, Britten – “El Príncipe de las Pagodas” – y “Curlew River” – Stockhausen – “Mantra” e Inori -.
3.- Ver: “Estudios de Historia de la Teoría Musical” de Leon Tello Cap. I, Pág. 16. Edit. Instituto Español de Musicología. Madrid 1962.
4.- También en: “LA MUSIQUE ET LA MAGIE: Stude sur les Orgines populaires de L’ Art Musical sur influence et sa function dans les Societes” Paris 1978. Hay un trabajo interesante de amplio valor documental aunque algo fragmentado del músico y ensayista cubano Leonardo Acosta titulado “Música y Descolonización” Edit. Presencia Latina. México 1982.
5.- La obra de Stravinsky abarca el género del Ballet con “El Pájaro de Fuego”, “Petrushka”, “La Consagración de la Primavera”, “Pulcinella”, “Las Bodas”, “El Beso de Hada”, “Apollo, Rey de las Musas”, “Juego de Cartas”, “Orfeo” y “Agon”; las óperas como “El Ruiseñor”, “Las Aventuras de un Libertino”; incluye su extensa propuesta Obras para Voz tales como “La Historia del Soldado”, “Renard”, “Edipo Rey”, “Mavra”, “Canticum Sacrum”, “Sinfonía de los Salmos”, “El Libertino”. Sus obras instrumentales son: “Ragtime”, “Sinfonía para Instrumentos de Vientos”, “Octeto”, “Sinfonía en Do”, “Sinfonía en Tres Movimientos”, “Concierto para Piano y Viento” y “Concierto para Violín”.

JOAQUIN LÓPEZ MUJICA

Nacido en Caracas en 1957. Filósofo, músico, escritor y diplomático.. Graduado en la Universidad Central de Venezuela. Miembro fundador del El Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Profesor durante 16 años. Estudios de Sociología y Economía.  Profesor en la UCV de Teoría Estética, Critica Musical e Ideas Estéticas en América Latina y otros seminarios. Estudios de Postgrado en la Universidad Simón Bolívar. Estudios de Especialización en Política Exterior y Diplomacia Cultural en el Instituto de Altos Estudios Diplomáticos ¨Pedro Gual¨. Profesor en el postgrado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez en la Especialización en Gerencia Cultural. Fue profesor fundador del IUDEM –Filosofía del arte, historia de la cultura y la música moderna. Miembro fundador de la Orquesta de Instrumentos Latinoamericanos ODILA. Trabajó como Asesor Adjunto a la Dirección del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. Ha sido miembro del Programa de Personalidades Extranjeras de Francia y su trayectoria aparece en la Enciclopedia de la Música en Venezuela. Ha dictado conferencias en Venezuela, Países Bajos, Portugal, Inglaterra  y Noruega. Como escritor  y editor –pionero en ediciones electrónicas en su país- ha publicado numerosos ensayos, escritos y entrevistas sobre arte, cultura y política. En  el 2006  publicó  en Venezuela  La Proclamación de lo Sagrado, 2006  y escribió el prólogo de Crítica a la Evolución de la Pintura Occidental en Ortega y Gasset de Ángela Calzadilla, 2005. Se desempeñó como Director del Programa Cultural (Flor de Venezuela) en la Expo Universal Hannover 2000.  Entre el 2004-2005 fue integrante del equipo de Análisis Estratégico de la Vicepresidencia de la República y en 2005-2009 fue Encargado de Asuntos Culturales y Prensa de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en el Reino de los Países Bajos. Como curador de Artes Visuales ha realizado exposiciones en Alemania, Holanda, Reino Unido, Portugal y Venezuela, en esta última en el Museo de Arte Contemporáneo donde ha sido musicalizador, programador y adjunto a la dirección.  En el 2012, fue merecedor de una Mención Honorífica del Premio Nacional de Literatura. Mención Ensayo por su obra intitulada Teoría Crítica de la mentira Mediática.  En la actualidad, como especialista en Política Exterior y Diplomacia Cultural  es invitado permanente a dictar Cátedras, Cursos y Conferencias -en Instituto de Altos Estudios Diplomáticos “Pedro Gual- los cursos de Política y Gestión  Cultural y  Diplomacia Cultural Bolivariana. Desde su regreso en el 2012, de su Misión Diplomática en Europa se desempeña como Asesor de Comunicaciones de Fundamusical Simón Bolívar-El Sistema, simultáneamente con el Centro Latinoamericano de Música-Celam manteniendo columnas en diferentes periódicos del país, dictando conferencia y participando en diversas iniciativas editoriales e intercambio cultural internacional.