Vía: laquintadisminuida.com

Con absoluto respeto se lo llamaba como el “cocinero del jazz” ya que pregonaba siempre que “El jazz debe tener siempre su picante, si no lo tiene, no sabe a nada”, decía. Su estilo único, que se lo puede calificar como una especie de “Latin Hard-Bop”, está lleno de infecciosas y flexibles melodías que fueron sin lugar a dudas una alternativa al, por momentos, gélido “cool” personificado en la figura de Miles Davis.

Horace Silver

Horace Silver

Nuestro músico al que homenajeamos en esta sesión, fue una de las fuerzas más emocionantes e influyentes en el jazz durante los últimos 65 años. Muchas de sus composiciones se han convertido en verdaderos standards del jazz y han servido de escuela para cualquier músico que se precie de ser considerado jazzista.

Horace Silver, pianista, compositor e icono del jazz en la década de oro del jazz, falleció el miércoles 18 de junio en su domicilio de Nueva Rochelle, Nueva York, a los 85 años. Su salud, que llevaba tiempo deteriorada, lo había alejado en los últimos años de la ejecución del piano. “Sé que un día voy a morir pero siempre habrá quien toque mi música”. Palabras proféticas de quien supo ensamblar los lenguajes del gospel, el blues, el funk y la bossa nova bajo el paraguas mágico del jazz.

Horace Ward Martin Tavares Silva nació un 2 de septiembre de 1928 en la localidad de Norwalk, Connecticut, en el seno de una familia multirracial. Su padre, John Tavares Silva, había viajado desde Cabo Verde a los Estados Unidos con el firme propósito de no regresar jamás; allí hizo fortuna y conoció a la futura madre de Horace, por cuyas venas corría sangre irlandesa y africana en partes iguales. Decidido a hacerse un nombre en el mundo de la música, el pequeño Horace cambió varias veces de instrumento, comenzó en el saxo y finalmente encontró su propia voz en el piano: “Me gustaba el piano”, declaraba, “pero, sobre todo, me gustaba Bud Powell”. A finales de 1950 el pianista, aún desconocido, actuaba con su cuarteto en un pequeño local cuando fue descubierto por Stan Getz. Sorprendentemente, el gran saxofonista, generalmente poco amigable y bastante competitivo, decidió hacerse cargo de la carrera del joven pianista. “Nunca podré pagarle a Getz lo que hizo por mí cuando más lo necesitaba”. A los 22 años Horace Silver ya se codeaba con la crema y nata jazzera neoyorquina: “Éramos jóvenes y queríamos devolverle al jazz algo de su pimienta”.

El nuevo jazz, con un condimento picante, nació bajo la denominación genérica de Hard Bop, estilo que se parecía bastante al Bebop. Sin embargo, los músicos de esta nueva propuesta mantuvieron la esencia de la lengua materna, pero calmaron los ritmos más frenéticos y le devolvieron a la música una emotividad terrena, característica que se les había escapado a los Bopers en su búsqueda de reconocimiento como artistas más que animadores. “En esencia, se trataba de devolver al jazz moderno a sus orígenes del blues y la música gospel”. Horace Silver implantó una manera de tocar a la que se bautizó como funky, un blues lento o semilento, tocado con el beat sostenido firmemente, con todo su sentimiento grave y una expresión que pertenecía al antiguo blues. Y no solo el blues, sino también las canciones góspel de las iglesias negras empezaron a desempeñar un papel nuevo e importante en el jazz… en un estilo llamado Soul. La fórmula alcanzaría su más perfecta combinación en la música de The Jazz Messengers, verdadero laboratorio-escuela del jazz contemporáneo fundado por Horace Silver y Art Blakey.

Este es el homenaje de la quinta disminuida a este gran músico que dejo la vida terrenal el pasado miércoles 18 de junio.

Si desea escuchar todo el programa de radio, haga click en el enlace