Vía: www.valenciaplaza.com/

La intendente del Palau de les Arts sigue en el hotel las Arenas; desde el TSJ aseguran que puede viajar por la zona Schengen aunque no tenga pasaporte

VALENCIA. La ex intendente del Palau de les Arts, la austriaca Helga Schmidt, habló la semana pasada con un crítico de música valenciano, uno de los habituales del Palau de la Música y del Palau de les Arts. Estuvieron comentando su situación personal. Schmidt, que aún estaba en el hotel Las Arenas de Valencia, se lamentó de no haber declarado todavía ante el juez. Le dijo: “Yo quiero ir ante el juez y explicarlo todo, pero no me llaman”. Un mes y diez días después de ser detenida y tras haber sido destituida por el Consell, la ex intendente aún no ha sido citada a declarar.

A Schmidt el juez Vicente Ríos le ha imputado los delitos de prevaricación, malversación de caudales públicos y falsedad, a raíz de la denuncia presentada por el fiscal. Una denuncia que se sustenta en un informe de la Intervención General de la Generalitat de 2010. El ex gerente, Ernesto Moreno, también ha sido imputado por los mismos delitos y ambos tienen la obligación de comparecer ante el juez y les ha sido retirado el pasaporte.

En el horizonte, la creación de la empresa Patrocini de les Arts que cobró comisiones del Palau de les Arts, empresa de la que Schmidt formó parte durante un breve periodo de un año, los contratos para imprimir catálogos, y las contrataciones a grandes artistas. Schmidt no tuvo que defender su inocencia ante su interlocutor. La mayoría de quienes la conocen están convencidos de que la austriaca no ha cometido ni prevaricación, ni malversación, ni falsedad, ni “nada de nada”.

Son muchos de hecho los que dan la cara por ella. La defensa que un amplio sector de la crítica (no toda) realiza de Schmidt es pública y viene de antiguo. Y como es lógico, se reproduce en la esfera privada. Un grupo de periodistas madrileños y otro grupo de críticos valencianos están planteando la posibilidad de realizar sendas cenas con la austriaca, en reconocimiento a su gestión al frente del Palau de les Arts de Valencia.

“Es injusto lo que está pasando. No es un caso Millet. Aquí no se ha robado nada, sólo se ha gestionado mal económicamente. Si podemos hacer la cena sería una forma de agradecerle todo lo que ha hecho. Tendrá sus defectos, pero no creo que haya robado. No tiene sentido. Tenía pagado todo lo que quisiera y las cantidades con las que se especulan son ridículas”, argumentaba uno de sus defensores. Schmidt, añadía, se queja de la clase política valenciana, de que le han dejado “sola”. De que no la han apoyado.

La austriaca de vez en cuando recibe la llamada de su sucesor en el cargo, el nuevo director artístico del Palau de les Arts, Davide Livermore, quien sobre todo le pregunta por su estado de salud. Según ha confesado el turinés, la ex intendente le ayuda y le facilita las cosas, responde a sus dudas. Livermore está preocupado por la ex intendente, doña Helga como la llaman en el coliseo. Con 74 años, y tras el accidente que sufrió el año pasado y el cáncer que padeció hace más de un lustro, la austriaca se encuentra débil, cansada.

Schmidt quiere declarar porque asegura que todo este asunto es una equivocación. “Yo no he cometido ningún delito, no me he quedado dinero”, sostiene en privado. Schmidt quiere responder a todas las preguntas, pero el magistrado Ríos no tiene previsto citarle a declarar a corto plazo.

Así lo apuntaban desde el TSJ de Valencia este lunes. Explicaron que el juez ordenó practicar unas diligencias y hasta que no sea necesario no se la citará. Igualmente, recordaron que aunque se le ha retirado el pasaporte puede viajar libremente por la zona Schengen. Podría viajar a Italia, donde tiene su residencia, a Austria… Puede salir de España. Pero ella, insisten sus allegados, lo que quiere es declarar. Está tan convencida de su inocencia que cree que una vez hable ante el juez se terminará la pesadilla en la que se ha convertido para ella el sueño que fue el Palau de les Arts.