El Tiempo.com | Augusto Sorzano Puyana

José Augusto Sorzano escribe sobre la vida de uno de los referentes del romanticismo galo.

Héctor Berlioz

Héctor Berlioz

Para  la Historia, en la transición de la Era Clásica a la Era Romántica, no resulta fácil la vinculación de aquella solamente a la música, ya que “….el Romanticismo comprende también una compenetración con la literatura, con el espíritu nacionalista y con el correspondiente esfuerzo por la personificación e identificación del individuo”.

Y, dentro de ésta apreciación, “la Revolución Americana, la Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas, precisamente por allá en los años 1845, durante un período de 60 años, tales acontecimientos dejaron aquella impronta en un núcleo importante de grandes compositores que en esos tiempos surgieron, Berlioz, Schumann, Schubert, Mendelssohn, Chopin, Liszt y Wagner, con la particularidad de que la música de cada uno de ellos es profundamente diferente de la de los otros, sin que por ello dejen de pertenecer todos al Romanticismo”.Hector (Louis) Berlioz,  la figura más importante en el Romanticismo francés,   nació en 1803 en La Côte-St-André, cerca de Grenoble.  Hijo de un prestigioso doctor, en 1821 fue obligado en un principio a estudiar medicina y en ese empeño se trasladó a París, pero, contra la voluntad de sus padres, pronto abandonó sus estudios para dedicarse a la música.

En sus nuevos estudios, en el Conservatorio de Paris fue pupilo de Jean François Lesneur y de Anton Reicha.  Después de varios intentos, en 1830 ganó el muy prestigioso Prix de Rome que esa institución concedía anualmente.   En 1827, Berlioz conoció a la irlandesa Harriet Smithson, actriz shakesperiana, quien habría de ser su gran amor de siempre.  Desde entonces, se inició también su gran admiración por la obra de Shakespeare.

Y fue en 1830, cuando compuso la ‘Symphonie Fantastique’, Sinfonía Fantástica, también con el subtítulo ‘Episodios de la vida de un artista’, una de las primeras composiciones de música  programática, (género en el cual la antecedieron ‘Las Estaciones’ de Vivaldi y la Sinfonía ‘Pastoral’ de Beethoven), caracterizada, como bien se sabe, por música que avanza pareja con la narración de una historia,  en el caso de la Sinfonía Fantástica de Berlioz, un relato con inocultable connotación autobiográfica.

En efecto, a finales de 1827, el compositor estuvo en una presentación de ‘Hamlet’ en París, por una compañía shakesperiana inglesa dirigida por Charles Kemble, en cuyo elenco figuraba la actriz irlandesa Harriet Smithson, de quien Berlioz se enamoró a primera vista, aunque su pasión no fue correspondida por la actriz.  Berlioz demostró su obstinación por Henrrietta (por alguna razón él siempre la llamó Henrrietta, en lugar de Harriet) en diversas formas, una de las cuales fue la ‘Symphonie Fantastique’, compuesta en 1830,  revisada en 1831 y cuya inspiración fue, precisamente, el desamor que la actriz siempre le manifestó.

En la obra, estrenada en 1832, la narración es acerca de un joven músico, apasionadamente enamorado, quien desesperado decide suicidarse con opio, con una dosis que resultó  insuficiente y que lo indujo a un sueño con extrañas visiones y pesadillas.  En el relato, la mujer toma la forma de una melodía, la ‘idée fixe’, que se repite con insistencia en todos los cinco movimientos de la sinfonía.

En la ‘Symphonie Fantastique’, siendo una obra temprana en la producción de Berlioz, ya se observan rasgos inconfundibles en su estilo: un conocimiento y manejo magistral de la orquesta y sus posibilidades con  combinaciones sonoras realmente inéditas, una desvinculación de la forma sinfónica tradicional y, ciertamente novedoso, el uso de  ideas no necesariamente musicales en su inspiración.

En la consolidación de su estilo y  para el desarrollo de sus numerosas obras posteriores, siguió siendo notable la influencia de compositores como Christoph Willibald Gluck,  Carl Maria von Weber y Ludwig van Beethoven, cuyos modelos musicales, enfocados a la innovación, siempre fueron del agrado y admiración de Berlioz.  A lo largo de su vida, paradójicamente Berlioz fue más famoso como director de orquesta que como compositor.

En literatura, su más cercana afinidad fue con Honoré de Balzac, Alexandre Dumas y Victor Hugo, todos ellos figuras cimeras del Movimiento Romántico Francés.

Dentro de los términos del Prix de Rome que ganó, Berlioz debía continuar sus estudios en Italia a donde viajó, regresando prematuramente, a los 18 meses, para reconciliarse y casarse con Henrrietta en 1833.  El matrimonio fracasó en 1840, para entonces Henrrietta lamentablemente  ya alcoholizada.

Durante el período anterior, Berlioz compuso varias obras notables:  la dramática Sinfonía Concertante para Viola ‘Harold en Italia’, compuesta por encargo del violinista y compositor  italiano Nicolo Paganini en 1834 y dos obras corales ‘Lèlio ou Le Retour à la vie’ y el Requiem ‘Grande Messe des Morts’, cuya primera presentación se realizó en 1837 en la Iglesia de Los Inválidos, en honor de la muerte de la Revolución de 1830.

La precaria situación económica de Berlioz mejoró a finales de 1838, “..con un incidente tan inesperado como sorprendente:  el propio Berlioz dirigía en París una presentación de ‘Harold en Italia’, cuando él y la audiencia se asombraron con la presencia de Paganini en la plataforma de la orquesta, para agradecer públicamente al compositor por la composición de la obra que le había encargado, entregándole un cheque por 20.000 francos como obsequio (la idea original,  era que él le vendiera la obra, para hacerla figurar como compuesta por Paganini, aunque aquello no se realizó así)”.

“Felizmente el obsequio fue utilizado posteriormente para sostenimiento del compositor, durante el tiempo que le tomó la composición de otra sinfonía programática, ‘Romeo y Julieta’.  Basada en la tragedia de Shakespeare, ‘Romeo y Julieta’, la obra, para solo de voces, coro y orquesta, aunque  se anunció por Berlioz como una ‘sinfonía dramática’,  no tiene una estructura sinfónica convencional para catalogarla como tal”.

La primera ópera de Berlioz, ‘Benvenuto Cellini’, en dos actos y basada en algunos aspectos de la autobiografía de Cellini escrita en 1560, fue estrenada en la Ópera de París en 1838, y en un principio resultó un fracaso, si bien una versión revisada para tres actos, fue presentada con algún éxito por Liszt en Weimar en 1852.   Años más tarde, Berlioz compuso una nueva obertura para el acto II de la ópera, a la cual llamó ‘Carnaval Romano’, de inspiración nostálgica de Italia, “…una brillante pintura tonal de las festividades de la Piazza Colonna,  verdadero carnaval romano de frenética alegría”.

“La obertura ‘Carnaval Romano’, ostenta la triste distinción de ser  la única música de aquella fracasada ópera que se escucha con regularidad hoy en día”.

Otra de las obras de Berlioz para el arte escénico, es ‘Les Troyens’, ópera en 5 actos , basada en “La Eneida” de Virgilio, la cual se divide en 2 Partes, ‘La toma de Troya’ y ‘Los troyanos en Cartago’. Su primera presentación fue en el Théàtre-Lyrique de París en 1863.

La Cantata ‘La Condenación de Fausto’ , compuesta en 1846, con libreto por Berlioz  basado en la traducción hecha por Gérard de Nerval del ‘Fausto’ de Goethe, había sido compuesta originalmente en 1828, con el nombre  ‘Ocho escenas de ‘Fausto’ de Goethe’, antes de ser adaptada como cantata. Una de sus partes más conocidas hoy en día es la ‘Marcha Rákòkzi’.

Fallecida Henrrietta en 1854, Berlioz se casó con la cantante Marie Recio y, al final de ese año, codujo en París su nuevo Oratorio ‘L’Enfance du Christ’, con palabras del compositor inspiradas en la Biblia.   “Aunque  la obra Berlioz, una sublime y serena evocación,  narra la historia de Jesús (natividad, viaje de la familia a Egipto, etc.), la secuencia de los hechos se aparta un tanto de la versión  bíblica”.

Composiciones posteriores de Berlioz, en el otoño de su vida, incluyen obras orquestales notables, tales como las oberturas ‘Le Corsaire’, ‘Waverley’, ‘Les Francs jugues’ y ‘King Lear’, varias obras para voz y orquesta, así como la obra ‘Standard treatise on orchestration’ y su Autobiografía.

Afectada seriamente su salud, aquella se complicó aún más con la gran  tristeza que lo invadió, debido a la muerte de Marie en 1862 y de su único hijo Louis en 1867.   Berlioz murió, deprimido y miserable, en París en1869, a los 65 años de edad.

No hay música de compositor Romántico alguno, que esté más íntimamente relacionada con las circunstancias de su tumultuosa vida que la música de Berlioz.  Sus obras reflejan, en colores vívidos, los eventos y emociones  que él experimentó durante su apasionada existencia.  “Berlioz es, y seguirá siendo, el arquetipo Romántico: brillante y satírico, apasionado y melancólico, y su extraordinaria vida quedó maravillosamente documentada en sus memorias”. Y su música, apremiante y poderosa, continuará ejerciendo indiscutible influencia en las mentes de quienes hacen y proyectan el lenguaje universal de la música.

Bibliografía:

ROSENTHAL, Harold. ‘The Concise Oxford Dictionary of Opera’. Oxford University Press, London, 1979
CHISLETT, W. A. Notes. SLS 5003, Harrison & Sons (Hayes) Ltd. London , 1975
HARDING, James, Notes, ASD 3212 . EMI Records Ltd.
SCHOLES, Percy A., ‘The Oxford Companion to Music’. Oxford University Press, London  1978
STEVENSON, Victor, Editorial Director. ‘The Musik Makers’, Paddington Press Ltd., London