Al parecer, una costumbre relativamente común en la Edad Media era tomar los viejos textos de antiguos filósofos, y añadir música a sus palabras.

Vía: www.musicaantigua.com/

Era una forma efectiva de «perpetuar» dichos textos en la memoria de la gente y garantizar (hasta cierto punto) su existencia… pero el tiempo es poderoso, y muchas melodías se han perdido con su paso.

Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge logró reconstruir una melodía llamada «Canciones de Consolación», que no ha sido tocada en mil años.

Aquellos que estudien filosofía (o al menos la sigan de cerca) probablemente se crucen con Boecio, y su llamada «Consolación de la Filosofía», trabajo que completó mientras se encontraba en prisión y esperaba su ejecución.

Esta obra ha sido considerada como una de las más influyentes durante la Edad Media, y es lógico asumir que otras personas la utilizaron como «inspiración».

Así llegamos a «Canciones de Consolación», en esencia, la musicalización del texto de Boecio.

El problema es que «Canciones» permaneció muda por unos mil años, ya que nadie sabía cómo tocarla.

Entonces, ¿de qué modo logró un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge reconstruir a esta melodía? El vídeo que verán a continuación posee apenas un fragmento del trabajo completo, pero la historia, comienza con un robo.

De acuerdo al anuncio oficial de la universidad, una hoja del manuscrito «Cambridge Songs» fue retirada accidentalmente de la biblioteca de la universidad por un especialista alemán, y se creyó perdida por más de 140 años.

Gracias a la recuperación de dicho fragmento en 1982, el doctor Sam Barrett pudo iniciar un duro y complejo trabajo de reconstrucción.

En la antigüedad, las neumas (un «ancestro» de la notación musical moderna) indicaban detalles como la dirección melódica y la entrega vocal, pero no brindaban ningún dato sobre el tono o el ritmo.

Después de ordenar y pulir entre el 80 y el 90 por ciento de lo que se conoce sobre «Canciones de Consolación», Barrett buscó la ayuda del grupo Sequentia, especializado en música medieval.

Dos años después, el resultado final está al alcance de nuestros oídos.

Imagino que nunca vamos a saber con toda seguridad si la melodía es idéntica a la que tocaban mil años atrás, pero definitivamente suena como algo salido de una catedral o un templo de la época.

La versión completa dura cerca de una hora, y su primera presentación al público se llevó a cabo el sábado pasado, pero no me extrañaría escucharla en algún juego de rol futuro…