La vigésima edición del FLM ya tiene fecha y lugar: Caracas, del 18 al 27 de mayo de  2018.

Algunas reflexiones
Diana Arismendi

Diana Arismendi

Lo primero que viene a la mente es “qué maravilla llegar a la vigésima edición!”. Se acumulan años, experiencias, descubrimientos, aprendizajes, alianzas, logros, todas cosas positivas. Después vienen los otros recuerdos: los meses de arduo e interminable trabajo, las angustias, los inconvenientes, la incertidumbre, las cancelaciones de última hora. Venezuela no ha sido -en los últimos años- un sitio para planificaciones a largo plazo. Vivimos el aquí y el ahora, la única forma de seguir construyendo.

Uniendo estas sensaciones opuestas, surge naturalmente el dilema: hacemos o no hacemos el Festival en 2018? Se acumulan a nuestras espaldas, diecinueve ediciones de un evento dedicado a la música de nuestros días, principalmente la producida en la región latinoamericana pero que ha acogido compositores e intérpretes de otras latitudes como Estados Unidos y diversos países de Europa: España, Francia, Holanda, Portugal, Inglaterra, Alemania, Austria, Italia… Más de doscientos veinte conciertos, más de mil obras interpretadas, cientos de estrenos mundiales y estrenos en Venezuela. Por nuestro Festival han transitado docenas de compositores latinoamericanos desde México hasta Argentina, incluyendo artistas de países como Haití y Paraguay. Artistas que han, no solo difundido su música entre nosotros, sino que han compartido sus conocimientos e ideas entre sus colegas y entre sucesivas generaciones de jóvenes músicos que se han beneficiado de clases magistrales, talleres, ensayos, conferencias, etc.

El FLM de música ha sido, así mismo, la vitrina de exposición más importante, incluyente y representativa de la composición venezolana de los últimos tiempos. Creadores de todas las generaciones, tendencias estéticas residentes en Venezuela y en distintos puntos del orbe han presentado sus obras en este evento, de realización bienal desde 1998, en conciertos celebrados en las más importantes salas de la ciudad y en manos de los más destacados solistas, orquestas y directores venezolanos, pero también en las de intérpretes, solistas y grupos de cámara internacionales de reconocida trayectoria en el ámbito de la música contemporánea, invitados por el Festival.

Ante un panorama así, el compromiso de celebrar la vigésima edición se presenta como ineludible, independientemente de cuán difícil puede ser nuestra actual coyuntura histórica. Para hacer posible de nuevo este utópico proyecto, nos hemos planteado algunos cambios y ajustes que nos permitirán planificar y realizar el evento con el menor riesgo económico, logístico y artístico posible.

En mayo próximo estimamos hacer una decena de conciertos en los que presentaremos, como en ocasiones anteriores,  obras de destacados compositores de Europa y América pero esta vez –lamentablemente- estos artistas no podrán estar presentes físicamente en nuestro país. Sin embargo,  gracias a sólidas alianzas estratégicas que estamos desarrollando, aprovecharemos los avances de la tecnología que nos permitirán establecer contacto con algunos de dichos compositores internacionales quienes, en comunicación vía internet, podrán acercarse a los jóvenes músicos venezolanos, a los profesionales de la música y al público en general, en conferencias, intercambios, charlas y clases magistrales interactivas.  De esta manera, lograremos mantener la categórica presencia de artistas internacionales  que ha caracterizado el Festival a lo largo de casi tres décadas.

Por otra parte, este año no hemos realizado la convocatoria amplísima a los compositores venezolanos de los últimos años, sino que hemos seleccionado un número importante de compositores venezolanos –en su mayoría residentes en Venezuela- invitándolos directamente a participar. Sentimos el compromiso de estimular a los creadores que continúan en el país construyendo su obra y, en la gran parte de los casos, compartiendo sus conocimientos con los más jóvenes que se inician en el difícil camino del arte y de la creación musical. La representación venezolana será completada con la presencia de algunos compositores residentes en el exterior que no se hayan incluido en años recientes, y con obras de un pequeño grupo de jóvenes (menores de 30 años) cuyas obras pasarán por un proceso de selección.

En esta vigésima edición del FLM estaremos homenajeando a dos de nuestros más destacados compositores venezolanos, Juan Carlos Núñez y Federico Ruiz por sus 70 años de vida. Igualmente incluiremos al afamado compositor norteamericano John Adams también en su 70 aniversario. Celebraremos los 80 años de tres insignes compositores latinoamericanos Roberto Valera (Cuba), Rafael Aponte Ledée (Puerto Rico)  y Mesías Maiguashca (Ecuador-Alemania). En homenaje póstumo recordaremos al uruguayo Coriún Aharonián (1940-2017) y al argentino Mariano Etkin (1943-2016), quienes fueran en vida innovadores creadores, pedagogos destacados y amigos del Festival y de Venezuela.

En fin, nuestra jornada en pro de la música de nuestros días continúa. Nuestra fe en la creación contemporánea es inquebrantable, tenemos la esperanza puesta en el arte como forma de expresión transformadora. Este XX Festival será una celebración de permanencia y excelencia de una de las vitrinas musicales más importantes de la región.