Gustavo Dudamel conducting at TchaikovskyFest 2014

Foto: Gustavo Dudamel conduce la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela mientras interpretan la Sinfonía N° 2 de Tchaikovsky durante el Los Angeles Philharmonic’s TchaikovskyFest en la sala de conciertos Walt Disney en el 2014.

Vía: Los Angeles Times | Por GUSTAVO DUDAMEL

Traducción: Luis Contreras (Licenciado en Idiomas Modernos, Profesor de la ULA)

Mis dos familias musicales, la Filarmónica de Los Ángeles y la Orquesta Sinfónica “Simón Bolívar” de Venezuela se unirán para interpretar las sinfonías completas de Beethoven a partir del Martes. Esta colaboración es, personalmente, apasionante y a su vez honrará el orgullo, la presencia, la historia y el poder latino en mi casa adoptiva de Los Ángeles.

“Muchos han intentado definir mi persona y mis creencias políticas o han tratado de decirme lo que debo creer. Ahora quiero hablar por mí mismo” – Gustavo Dudamel.

Pero, por más maravilloso que sea este momento, no soy ingenuo acerca de la situación política que estas presentaciones pueden crear. Es posible que las personas que protesten intenten usar los conciertos para fijar su apoyo bien sea para la oposición o para las políticas del gobierno en Venezuela.

Como venezolano y figura pública, suelo terminar en el centro de este teatro político. He sido muy criticado ya que me he mostrado reacio a hablar públicamente en eventos en mi país. Muchos han intentado definir mi persona y mis creencias políticas o han tratado de decirme lo que debo creer. Ahora quiero hablar por mí mismo.

Yo no soy ni político ni activista. A pesar de estar consciente que incluso algo tan benigno como dirigir una orquesta puede tener profundas ramificaciones políticas, no tomaré públicamente una posición política o me identificaré con un punto de vista o un partido en Venezuela o en los Estados Unidos.

La gente quiere saber dónde está mi corazón. Yo respeto profundamente las protestas pacíficas. Estoy profundamente conmovido por los manifestantes aquí y en Venezuela; siento su pasión y escucho sus voces. Pero no estoy de acuerdo con ellos en todos los aspectos. Al mismo tiempo, siento respeto por los líderes venezolanos y los cargos que desempeñan,  sin embargo, como dije, no estoy de acuerdo con todas las decisiones que ellos toman.

Déjenme poner las cosas en perspectiva. Yo soy producto de El Sistema, el programa educativo musical financiado por el Estado venezolano, fundado en 1975 por mi maestro José Antonio Abreu. Este programa se basa en la enseñanza de música clásica gratuita para los niños venezolanos a su vez que se promueve la dignidad, la oportunidad y el desarrollo humano. Es muy importante resaltar que cada gobierno venezolano, desde 1975, ha apoyado a El Sistema y que el gobierno actual, hoy en día, ha incrementado el alcance del programa de 500.000 a 700.000 niños en los últimos tres años.

Todo lo que soy y todo lo que he logrado es un resultado directo de mi participación en El Sistema y la firme enseñanza del maestro Abreu. El Sistema me infundió lo que hoy en día apoyo: la igualdad, la justicia y la oportunidad.

En las orquestas de El Sistema, el hijo de un líder de la oposición y una hija de un ministro del gobierno pueden sentarse uno al lado del otro y crear música hermosa. En ese momento ellos desconocen sobre política. Ellos no se definen por sus diferencias, están definidos por lo que comparten: la pasión por la música.

Si me identificara con alguna u otra filosofía política, por ende, podría politizar a El Sistema también. Eso podría convertir a un respetado y exitoso programa en un saco de boxeo y hacerlo más vulnerable a caprichos políticos. El Sistema es muy importante como para someterlo a constantes discursos y batallas políticas. El Sistema debe mantenerse al margen.

Para aquellos que creen que he permanecido en silencio por mucho tiempo les digo lo siguiente: No confundan mi falta de postura política con falta de compasión o ideales.

Muchas veces el mundo está dividido por los desacuerdos. Quizá sea un idealista, pero imagino un mundo definido por lo que tenemos en común. Los talentosos músicos a quienes tengo el honor de conducir son una metáfora de lo que el talento, la unión y la esperanza pueden lograr.

Mi música es mi voz y mis orquestas interpretan para todas las personas en el mundo que buscan un mejor futuro. Levanto mi batuta por la oportunidad, la unión y la esperanza. Escuchen cuidadosamente y quizá lo escuchen ustedes también.

Gustavo Dudamel es el director musical y artístico de la Filarmónica de los Ángeles y el director musical de la Orquesta Sinfónica “Simón Bolívar” de Venezuela.