Traducción Luis Contreras a partir del minuto 56 | ESPECIAL PARA VENEZUELA SINFÓNICA

Les ofrecemos un extracto de la entrevista realizada por el periodista del New York Times de música clásica, Michael Cooper al director venezolano Gustavo Dudamel, el Sábado 15 de marzo de 2014, en el espacio TimesTalks

– Ud mencionó la Plaza Tahrir pero hubo también protestas en la calle y violencia cuando usted estuvo en Venezuela en el último mes. Cuéntenos, ¿qué sucedió cuando estuvo allí? creo que fue el 12 de febrero cuando las cosas comenzaron a cambiar realmente.

– Es un momento difícil en mi país. Puedo decir, antes que nada, yo creo en el derecho de la gente para protestar porque es en sí un derecho y creo que lo importante en este momento es sentarse y pensar. Hay dos maneras de reaccionar: por instinto o por razón. Me gusta pensar porque es en cierta manera lo que hago todo el tiempo, sentarme y  leer, pensando e imaginando qué quiero para la Orquesta. Para mi país es un momento en el que hay dos opciones y para mí, este último mes no ha sido fácil, pero al mismo tiempo he estado pensando y aprendiendo. Pensando en el por qué, cómo y cuándo. Todas estas preguntas que obviamente te haces cuando tratas de pensar, incluso cuando no eres un filósofo.

Primero que todo no soy un filósofo, ni político, ni doctor, soy un músico, simplemente un músico, pero si pudiera decir algo sería que necesitamos sentarnos y respetar lo que los demás piensan, porque al final esa es la democracia. En la democracia todos nosotros podemos pensar de cualquier manera y debe  ser respetado porque para eso existen las reglas creadas para un país, para una comunidad, incluso para una familia, esto también pasa en las familias.

Es un momento en el que necesitamos el diálogo, debemos sentarnos, por su puesto tenemos muchas cosas que mejorar.

Incluso estuve pensando que Venezuela es un país muy joven, si ves la historia de Venezuela esta sucedió hace 200 años. Es una historia corta, es la historia de la evolución. Yo pienso y veo a Venezuela como una hermosa adolescente que está tratando de encontrar su manera de vivir y en este mundo con tantas posibilidades, especialmente la razón, ¿quién tiene la razón? La razón es algo muy subjetivo. Yo puedo tener la razón pero llega alguien más con su propia verdad y debemos respetar eso.

Lo que quiero decir es que, honestamente, yo condeno firmemente la violencia, venga de donde venga porque a través de la violencia no llegamos a ningún punto. Porque esto no puede ser el ejemplo para nuestros niños. Si yo reacciono con violencia, ¿qué harán ellos? Ellos reaccionarán con violencia.

Para mí ha sido un mes para pensar. Es un tiempo de reflexión para mi país, para el diálogo, un diálogo sincero y respetuoso. Cuando estuve leyendo “Cándido” de Voltaire, estaba identificado con Pangloss, ese filósofo que cree que estamos viviendo el mejor mundo que podemos vivir, y así lo creo porque es nuestra vida, estamos viviendo este mundo. Cuando tenemos que sentir todos los elementos de esta vida: sufrimiento, felicidad, todos estos elementos humanos que necesitamos y considero que es así, creo que mi país crecerá a partir de este momento y será mejor. Esta es mi honesta y única simple idea.

– Dejando a un lado las políticas o si alguien apoya las políticas de Chávez o Maduro surgen varias preguntas sobre la respuesta del gobierno hacia las protestas sobre las 25 personas asesinadas, la Human Right Watch dijo que hubo fuerza excesiva y que los periodistas han sido presionados o censurados, ¿en algún punto has pensado en hacer una declaración más firme?    

– Ya te lo dije, condeno la violencia, venga de donde venga.

-. ¿Cree que hay más violencia de un lado que del otro?

– No resolvemos nuestros problemas con violencia. Honestamente, esto es algo en lo que tenemos que pensar. No sólo sobre una comunidad o un país, tenemos que pensar por nuestro mundo porque vivimos en un único mundo y tenemos también dos opciones. Mi vida cambió completamente cuando tuve a mi hijo porque antes pensaba sólo en mí, era un sentimiento individualista de hacer cosas para mí pero ahora ese “para mí” desapareció completamente porque veo los ojos de mi hijo y deseo y trato de construir el mejor mundo para él. Esto lo hago a través de la música que es mi elemento. Mi instrumento es la música, es lo que hago.

Cuando tocamos para una audiencia en mi país, allí hay gente que piensa totalmente distinto, ellos tienen diferentes posiciones sociales: pueden ser pobres, pueden tener dinero, pueden pensar distinto tanto en la religión como en la política. Sin embargo, cuando estamos allí tocando estamos unidos y no piensan en eso. Por esta razón, El Sistema en Venezuela es un símbolo de unión y eso no es un sueño o algo adorable para decir en los momentos que estamos viviendo. Sí, tenemos nuestros momentos pero debemos saber que tenemos que unirnos porque es un solo país y un solo mundo.