Traducción Luis Contreras | Vía: www.huffingtonpost.com/

Por primera vez en su carrera, Gustavo Dudamel conducirá las nueve Sinfonías de Beethoven en noches sucesivas y en orden numérico. Desde el 8 hasta el 12 de julio, Gustavo, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela y la afortunada audiencia del Teatro Mayor “Mario Santo Domingo” en Bogotá, seguirán los pasos del genio.

Cuando Gustavo Dudamel levante su batuta en el Teatro Mayor “Julio Santo Domingo” la noche del 8 de julio, él, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y la audiencia de Bogotá rememorarán los pasos de Beethoven hacia la sinfonía moderna. En cada una de las cinco noches, Gustavo y su Orquesta presentarán dos sinfonías en orden cronológico, finalizando el 12 de julio con la imponente Novena. Esta será la primera vez que Gustavo dirija el ciclo de las nueve sinfonías en cinco noches sucesivas en este lugar y, quizás, sea la primera vez que la audiencia lo presencie de esta manera.

Con Gustavo en la dirección – en el esplendor de su juventud y tomando en cuenta el entusiasmo y brillo de sus grabaciones con la Deutsche Grammophon de la Tercera, Quinta y Séptima sinfonías junto a la Orquesta Simón Bolívar – la progresión de las nueve sinfonías semejará el avance de nueve clásicos y poderosos superhéroes musicales.

Existen muchas historias que explican el por qué de cada sinfonía, sobre aquello que sucedía en el mundo y acerca del significado de cada una de ellas. Sin embargo,  para esta experiencia única en la vida, es mejor dejar que las sinfonías estremezcan como si fuera la primera vez que son escuchadas.

Presentar las nueve sinfonías en noches sucesivas

No he podido encontrar quien haya presentado las nueve sinfonías en noches sucesivas,  pero encontré algo que no se puede dejar a un lado: una persona que presentó 16 cuartetos de cuerda en noches sucesivas. Él fue Guillaume Sutre, primer violinista del Cuarteto Ysaye, participante en el Festival Bogotá es Beethoven en el 2013. Le pregunté cómo fue la experiencia, a lo que contestó:

“Fue una semana de seis conciertos en el Festival Besançon que se convirtió en el recital más desafiante en los que he participado. La dificultad de presentar todos los cuartetos fue mayor de la que pude imaginar; mi cuerpo estaba tenso y cansado del estrés físico y mental que conlleva la implacable intensidad de las exigencias musicales, intelectuales, emocionales y técnicas de Beethoven.”

“Pasaron varios años antes de que pudiera disfrutar poder realizar este ciclo otra vez y desde entonces lo hemos hecho aproximadamente veinte veces, cada vez siendo una experiencia más rica, especialmente cuando las presentábamos en orden cronológico, como lo hará Gustavo en Bogotá.”

“Algunas veces, cuando presentábamos estos cuartetos uno tras otro, nosotros cuatro, y creo que el público también, comprendíamos completamente y disfrutábamos la innovadora evolución de los cuartetos de Beethoven, al punto en el que, a veces, tenía la sensación que él estaba allí, sentado junto a mí.”

“No puedo imaginar – agregó Sutre –  qué tan poderosamente increíble será escuchar las sinfonías una tras otra.”

Beethoven y Bogotá

El Teatro Mayor es un lugar acústicamente perfecto para Beethoven, las secciones instrumentales en la orquesta conectándose con sus infinitas combinaciones, violonchelos e instrumentos de viento, cuerdas y percusión, violas y piano, arpas y celestas, trompas y cuerdas, todas escuchadas con claridad.

La música, sin embargo, es más que la acústica. Para los músicos, Bogotá es uno de los mejores sitios para hacerla. Especialmente Beethoven.

Saul Bitran, primer violinista del Cuarteto Latinoamericano, quien presentó el icónico Cuarteto en Do sostenido menor, Opus 131, en el Bogotá es Beethoven, manifestó muy elocuentemente:

“Tuve la sensación que la música de Beethoven tomaba vida y hablaba directamente a la audiencia de Bogotá, muchos de los cuales nunca la habían escuchado antes. Ello me demostró, una vez más, la universalidad de las grandes obras de arte. Siento el mayor de los respetos y admiración para las personas que hicieron posible el Festival Bogotá es Beethoven, especialmente el personal del Teatro Mayor y su visionario líder, Ramiro Osorio. La asequibilidad de los boletos convirtió el festival en una verdadera feria de Beethoven, en la que toda la ciudad – familias, estudiantes, jóvenes y personas de la tercera edad – acudió para oír esta música extraordinaria. No tengo duda que este festival cambió para siempre la vida de muchos bogotanos.”

“Porque la música de Beethoven es capaz, tal vez como ninguna otra, de ahondar en las regiones más profundas de la experiencia humana. El viaje emocional que viví durante el año en el que el Cuarteto aprendió su Op. 131 fue una experiencia que transformó mi vida. En esta pieza, Beethoven es indiferente a la forma, duración o consideraciones técnicas. Por el contrario, crea música que agarra y sacude tu alma, afrontándote a regiones de ti mismo que de otra manera son inaccesibles. Luego del concierto en el Teatro Mayor me sentí exhausto y agotado, pero vivo en una manera que pocas veces había experimentado antes.

Guillaum Sutre contó que interpretar a Beethoven en Bogotá fue “una experiencia muy especial. A veces escuchamos que la música clásica está reservada para una audiencia experta y mayor, que los cuartetos de Beethoven pueden ser “hostiles” para un público inexperto, etc. Este no fue el caso en Bogotá y fue muy conmovedor compartir estas obras maestras en salas con grandes audiencias jóvenes y entusiastas.

“Bogotá fue además una fuerte experiencia para un músico, pasando una semana con otros músicos de muchas otras partes compartiendo una agenda en común para ensayar, interpretar, escuchar y discutir, todo y sólo sobre este gran músico y humanista.”

El mismo Gustavo comentó el año pasado sobre su afecto entre él y Bogotá y por qué eligió Bogotá para interpretar, por primera vez, este ciclo de Beethoven:

“Tanto mi orquesta como yo tenemos una larga historia con Bogotá y Colombia. En primer lugar, somos vecinos y hermanos, con una historia y una cultura extraordinaria en común. Sentimos que estamos en nuestra casa fuera de casa cuando nos presentamos en Bogotá, lo que explica que tengamos más conciertos allí que en cualquier otro lugar de Sudamérica”.