Vía: cultura.elpais.com | Por CHEMA GARCÍA MARTÍNEZ

Gunther Schuller murió la madrugada del 21 de junio, en una cama del hospital de Boston donde estaba siendo tratado, con el Himno a la alegría de Beethoven sonando como fondo. No es posible imaginar una despedida más adecuada a quien vivió en, para y por la música, como educador, intérprete, compositor, historiador, director de orquesta…

Nacido un 22 de noviembre de 1925 en Nueva York, en 1932 fue llevado por sus padres a Alemania para estudiar en un internado internacional, una experiencia que resultó un fiasco. El joven Gunther no solo terminó ingresado contra su voluntad en las Juventudes Hitlerianas, sino que perdió el ojo izquierdo en un confuso incidente con un cuchillo. Escaldado, regresó a Nueva York con su madre en 1936. Unos años más tarde descubriría el jazz.

En su libro de memorias relata su primer encuentro con la música de Duke Ellington: “Mientras la mayoría del público bailaba o tomaba una bebida, yo permanecía de pie cautivado, atónito, fascinado por los hermosos sonidos que llegaban desde el escenario”. Le faltó tiempo al joven diletante para comunicar la buena nueva a su muy germánico progenitor: “Le dije: ‘Acabo de escuchar una música que es tan hermosa como la de Beethoven y Mozart’. Casi le da un ataque al corazón. Para él, decir eso era una herejía”.
Sus primeros pasos en la música los dio como intérprete de trompa con Arturo Toscanini y con Miles Davis, en los tiempos de su celebérrimo noneto.

Mediados los cincuenta, el cada vez menos intérprete y más compositor y teórico formuló su idea de una Tercera Vía (Third Stream) para el jazz, allá donde los lenguajes de la síncopa y la música clásica europea se aproximan hasta fundirse en uno solo.

En 1955, Schuller y el pianista y miembro fundador del Modern Jazz Quartet, John Lewis, crearon la Modern Jazz Society, más tarde rebautizada como The Jazz and Classical Music Society. Cuatro años más tarde fundaron la Lenox School of Jazz en Massachusetts, de cuyas aulas saldría Ornette Coleman.

La labor de Gunther Schuller en pos de la “normalización” de la enseñanza musical en Estados Unidos culminó con la creación, en 1969, de la primera licenciatura en jazz, expedida por el New England Conservatory de Boston.