“Un Canto Extremo” forma parte de la nueva columna “Ideas Líricas” de nuestro colaborador, Gregory Pino en Venezuela Sinfónica


 Gregory Pino | Ideas Líricas | @


Si bien suele parecerle al público general que el cantante lírico es un ser dotado de un talento exclusivo y/o extraordinario podemos decir con conocimiento de causa que no necesariamente tiene que ser así, de hecho son contados los casos en que nos podríamos encontrar con un milagro vocal único; seguro estaremos de acuerdo que deben haber unas condiciones mínimas, relativas a las posibilidades vocales en lo puntual y a las posibilidades artístico-interpretativas en lo general (definir estas nos llevaría a una interesantísima discusión no pertinente en el tema que queremos exponer); pero considerando un poco esa idea generalizada donde el artista del belcanto parece ser alcanzado por alguna bendición divina o algo parecido nos encontramos con que efectivamente si hay un poder extraordinario en esos sonidos, pero para ser justos no viene salvo excepciones de la maravilla de un talento; es decir, la “materia prima” con la que cuenta un aprendiz de cantante de ópera no suele ser más ni menos que las que cuenta el novel violinista, compositor, director o cantor popular.

Lo que realmente le da a este especialista de la música un halo de exclusividad, de fuera de orden y hasta de misterio es el resultado de una rigurosa y necesaria formación académica y práctica, llena de intenso pero delicado trabajo técnico vocal, Teórico musical, de estilos según compositores y épocas; así como todos los solistas de la llamada música académica o clásica deben dominar su instrumento y los elementos de la música en sí, pero además: un puntual trabajo idiomático y actoral. Tal vez el punto más delicado para el belcantista es aprender a escoger el repertorio, sabemos por muchas crónicas que una serie de malas decisiones en este neurálgico punto limita y hasta acaba prometedoras carreras.

Y para hacer aún más complejo la formación de este tipo de cantantes está el hecho que los límites de sus posibilidades vocales deben ser reconocidas bien temprano y moldeadas para ir hasta donde no se creía posible; en otros términos; el cantante lírico debe ir las notas más altas y más graves posibles porque la partitura lo exige (no es opción cambiar la tonalidad de los operáticos); el cantante lírico debe poder sonar con la mayor y menor intensidad o volumen posible porque las dimensiones de los teatros y la sonoridad de una orquesta sinfónica lo exigen (salvo excepciones cantan sin amplificación) y como si fuera poco, esto se debe lograr con un instrumento tan frágil como irreemplazable, tan poderoso como caprichoso.

Claro que sí, son artistas que merecen nuestra admiración, respeto y aplausos pero NO porque cuenten con el talento de una deidad, más bien porque el trabajo cumplido los ha llevado a lograr un CANTO EXTREMO.


Gregory Pino – Cultor Venezolano

gregorypino74.jimdo.com

Músico Tachirense, Licenciado en música, formado bajo la guía de los maestros María Elena Vargas, Liliana Fleites, Rafael Saavedra, Rubén Rivas. En estudios especializados ha trabajado con los maestros William Alvarado, Isabel Palacios y Mirella Freni. Como intérprete y tallerista tiene participaciones importantes en recitales, festivales y concursos a nivel internacional en los países Colombia, Perú, Rusia e Italia. Promotor y protagonista de conciertos, recitales y eventos en general de corte lírico con la dirección de los maestros: Luís Hernández, César I. Lara, Ramón Moncada, Pablo Castellanos, Tarcisio Barreto, Felipe Izcaray, Teresa Hernández, Angelo Pagliuca, Isabel Palacios, Dante Ranieri (Argentina), Aldo Sisillo (Italia), Christophe Talmont (Francia) entre otros.

Ha participado en las óperas “Bastian y Bastiana”, “Bodas de Figaro” y “Flauta mágica” de W. A. Mozart, “Don Pasquale” y “Lucia de Lammermoor” de G. Donizetti, “Il Barbiere di Siviglia” de G. Rossini, “Traviata” de G. Verdi, “Carmen” de Bizet, “Gianni Schicchi” de Puccini, en la Zarzuela “Luisa Fernanda” de F. Moreno Torroba y “La mujer de Espalda” de Federico Ruiz, participa en el estreno mundial de la primera ópera Táchirense El Jamás Vencido” interpretando al Presidente Cipriano Castro. Conduce la cátedra regional de canto del sistema de orquestas FUNDAMUSICAL en el estado Táchira y la cátedra de canto lírico de la escuela de Música “Miguel Ángel Espínel” desde donde es artífice de un movimiento lírico e inédito en la región por ello en Marzo de 2011 Recibe la orden “FRANCISCO JAVIER GARCÍA DE HEVIA” que otorga la gobernación del estado Táchira por su promoción cultural. En Noviembre de 2013 el Instituto universitario de la frontera le otorga la orden IUFRONT PLATA, Orden de las artes culturales “Marco Antonio Rivera Useche” en su Primera clase, 2016, otorgado por la gobernación del estado Táchira, profesor de la UNET – Universidad del Táchira.