El director caraqueño desarrolla un programa social inspirado en el modelo del maestro José Antonio Abreu con jóvenes con necesidades especiales, que el próximo 11 de diciembre ofrecerán su segundo concierto en la ciudad de Novi Sad

Várvara Rangel Hill | ESPECIAL PARA VENEZUELA SINFÓNICA

En Novi Sad, la segunda ciudad de Serbia, ubicada a la orilla del Río Danubio, un venezolano ayuda a transformar la vida de niñas, niños, jóvenes y hasta adultos que tienen algún tipo de discapacidad. El ingrediente que hace posible el cambio y una mejor vida para los participantes de este programa es la música.

El responsable que guía las notas musicales es el maestro Gerardo Estrada, un hijo de Caracas, que como un apóstol, lleva las buenas nuevas escritas sobre el pentagrama por el continente europeo. El venezolano es el director artístico de El Sistema Serbia.

El desarrollo de los chicos y de los adultos con discapacidad de la Escuela Dr. Milan Petrović, en Novi Sad, es cuidado celosamente por especialistas. Y su inclusión en el programa musical surgió con el apoyo de la Embajada de Australia en Serbia y ha resultado “una experiencia maravillosa”, adelantó el director.

“Personalmente –confesó Estrada- me ha tocado ejecutar la parte práctica del proyecto y ha sido toda una aventura, un descubrimiento, casi un renacer. Porque los puntos de la vista de la vida a uno le pueden cambiar por completo al tener una relación con estos niños y adultos (…), pero hay que entender que a veces sus cuerpos tienen una edad y su mente otra, por lo que tienen siempre un corazón y reacciones de niño. Siempre los tratamos como niños súper inteligentes”.

LOS PRIMEROS PASOS

La práctica musical del director Gerardo Estrada con los participantes de la Escuela Dr. Milan Petrović estuvo abonada por unos primeros pasos que dieron con instrumentos especiales, basados en el modelo de Soundbeam, que reaccionan a ondas.

“Por ejemplo, veamos un instrumento que tiene forma de micrófono, se coloca en un paral a cierta distancia del niño o joven, y este al mover sus brazos, al moverse hacia adelante o hacia atrás, crea distintos sonidos que son controlados por computadora, se pueden colocar escalas, ciertas notas, fórmulas”, ilustró.

Estrada contó que además de estos instrumentos especiales han trabajado con otros más tradicionales y con el canto.

Las primeras sesiones de trabajo comenzaron en septiembre, con el apoyo de docentes, médicos y de Źarco Sebić, un músico que lleva las actividades culturales de la referida escuela. Para cada encuentro, unos tres por semana, el director viaja una hora y media en tren desde Belgrado, la capital serbia.

Los primeros viajes, dijo Estrada, fueron de aprendizaje, de evaluar a los muchachos. Luego comenzó la experimentación de cómo manejaban los chicos la parte rítmica, tocar en grupo y adaptarse al entorno.

El grupo musical es “una mezcla de distintas capacidades”, hay personas con movilidad reducida a sillas de rueda, con discapacidad visual, autistas, entre otros casos particulares. Por la complejidad que implica hacer práctica musical con jóvenes con necesidades tan específicas, Estrada mencionó que trabajan tan solo con 20 o 25 participantes por cada sesión.

“Estas son personas cien por ciento sinceras, si uno logra entrar a su corazón y su entorno, te van a llenar de luz, de sonrisas, de alegría y te van a dar todo lo que tienen y pueden dar para desarrollar lo que se le propone en cuanto a música”, describió.

Estrada le resta importancia a las discapacidades para resaltar las inmensas capacidades que pueda tener una persona para tocar, por ejemplo, el cajón con virtuosismo, prácticamente con un solo brazo y unas maracas en el pie. Este joven, Daniel, “tiene un oído rítmico maravilloso”, acotó el venezolano con orgullo.

Estrada afirmó que otros jóvenes no tienen el mismo nivel pero si el empeño por participar, incluso con poesía.

Los jóvenes se presentaron por primera vez el pasado 13 de noviembre, en el Centro Cultural de Novi Sad, en el contexto de un Festival de Jazz. El director le tomó la palabra a los jóvenes que por iniciativa propia prepararon un concierto para sus compañeros por el Día Internacional de la Música. Y como parte de los preparativos, compartieron con la orquesta juvenil y dos coros de la ciudad, que forman parte de El Sistema Serbia.

La muestra musical incluyó instrumentos tradicionales y Soundbeam en la interpretación de temas universales, canciones serbias y populares.

“Fue un concierto con mucho calor en el alma, porque se trataba de comunicarle al mundo que estos chicos tienen unas capacidades muy especiales”, aseveró Gerardo Estrada, quien prefiere hacer este tipo de conciertos con “inclusión”.

El 11 de diciembre, nuevamente en el Centro Cultura de Novi Sad, esperan repetir la hazaña con un repertorio similar y algunas piezas nuevas, con temáticas decembrinas y “algo de Venezuela”, adelantó.

“En la Escuela Dr. Milan Petrović están muy contentos con el trabajo hecho, muy felices porque consideran que el programa ha sido muy positivo, por el desarrollo emocional e incluso físico, de muchos de los niños por medio de la actividad musical para seguir adelante sus terapias, aunado al desarrollo artístico”, comentó.

LA AVENTURA

Gerardo Estrada debutó como director artístico y director titular de las orquestas del Sistema Serbia, cuyo nombre oficial es Music Art Proyect, en el verano de este año durante el encuentro de las iniciativas inspiradas en el programa venezolano que se han desarrollado en diversos países del continente europeo, y que tuvo lugar en Grecia, con la participación de varios docentes y directores venezolanos que siembran la semilla del maestro José Antonio Abreu en el viejo continente.

Luego del encuentro en Atenas, el venezolano comenzó su “aventura” en el Sistema Serbia, precisamente en un viaje por tierra junto a los jovencitos integrantes del proyecto en el que recorrió Grecia, Macedonia y buena parte de Serbia hasta llegar a Belgrado, donde ahora está residenciado.

El Sistema Serbia tiene aproximadamente cuatro años y ya cuenta con núcleos en nueve ciudades, donde se han  formado coros y orquestas de distinta índole, especialmente de instrumentos de cuerda y viento, que se emplean especialmente en la música tradicional, influenciados por los gitanos de ese país.

El maestro resaltó que en Belgrado cuentan desde hace poco con una orquesta sinfónica juvenil “con muy buen nivel” que aspira a ser representativa de todo la nación, junto a la orquesta juvenil creada recientemente en Novi Sad, al norte.

No obstante, el Batuta de Oro (2015) opinó que en general cuentan con orquestas  “con un nivel muy interesante” y que están en pleno desarrollo. El primer contacto de Gerardo Estrada con El Sistema Serbia como director invitado vino por una iniciativa de la Embajada de Venezuela en ese país.