Cantantes triunfadores en New York deleitaron en la Embajada de España


martinwullich.com | Patricia Casañas


El último recital del año del Ciclo Recitales en Embajadas, organizado por la Fundación Teatro Colón, fue en la lujosa residencia de la Embajada de España. Allí se presentaron los ganadores de la 10ma. edición del Concurso Alejandro Cordero. El certamen está destinado exclusivamente a alumnos de la carrera de Canto del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, y los ganadores viajan a la ciudad de Nueva York para participar en recitales donde tienen la oportunidad de ser escuchados por empresarios teatrales y maestros. Alma mater de este ciclo, la organización corrió por cuenta del propio Alejandro Cordero, infatigable mecenas del arte de la ópera.

Luego de las palabras de bienvenida del Sr. Embajador Estanislao de Grandes Pascual, vino el agradecimiento de la presidente de la Fundación Teatro Colón, María Taquini de Blaquier, quien además con felicidad anunció la realización de la segunda gala lírica de recaudación de fondos para la Fundación en el Teatro Colón, en mayo de 2017.

En un amplísimo programa, los cantantes transitaron el verismo de Cilea y Puccini, el bel canto, la grand opera, y las canciones de zarzuelas. Al color profundo de la voz de María Goso se unió el registro claro y sutil de Laura Pisani, ambas excelentes sopranos en Fausto y Lucia di Lammermoor respectivamente. Completó el cuadro femenino la mezzo Mairín Rodríguez, estupenda en la Seguidilla de Carmen.

El tenor Rodrigo Ortiz resolvió con soltura las dificultades técnicas de L’anima ho stanca (Adriana Lecouvreur), y junto a Felipe Carelli brindaron una muy buena versión del dúo de Rodolfo y Marcello de La bohéme. El dificilísimo quinteto de Carmen fue una prueba de fuego de la cual salieron airosos todos los cantantes, que a continuación ofrecieron un puñado de canciones españolas para el final, jota incluida, honrando el ámbito que los acogió. Los espléndidos mantones facilitados por Gino Bogani para las cantantes dieron la nota visual en esta velada que brilló gracias al preciso acompañamiento de Marcelo Ayub desde el piano.

Los entusiasmados concurrentes compartieron luego un cóctel, al que se transfirió la animada atmósfera que había reinado en el recital. Allí seguió la música, en la voz del afamado tenor Gustavo López Manzitti, que interpretó a capella el aria No puede ser, de La tabernera del puerto. Música, filantropía y disfrute, en una misma noche.