Francisco Morales es un tenor caraqueño que creció en una familia donde la música y la ópera en particular fueron parte fundamental de su forma de ver el mundo


Patricia Aloy | Venezuela Sinfónica | ESPECIAL

Desde pequeño ha estado cantando y trató de seguir a su padre quien tiene voz de tenor que le dio una referencia. En su casa se escuchaba ópera todo el tiempo y a él lo llevaron al teatro desde los 4 o 5 años. Cuando apenas tenía 13 años ya estaba decidido a ser cantante. 

La experiencia internacional ha sido fundamental en su carrera ya que fue en el exterior donde debutó en casi todos los papeles importantes que ha caracterizado hasta la fecha como Ernani en New York, La Bohème de Leoncavallo en Alemania, Turiddu en Uruguay, Canio y Álvaro de la Forza del destino en Argentina, además de participar en muchos conciertos con ópera en Austria, EEUU, Brasil, Nicaragua, Alemania. 

Este joven talento pasó el concurrido proceso de audiciones que realizó el maestro Christian Vásquez para el elenco de la Ópera Carmen, que se presentará este viernes 17 y domingo 19 de febrero en la Sala Simón Bolívar del Centro Nacional de Acción Social por la Música, con la Orquesta Sinfónica Teresa Carreño.

El tenor le describe a Venezuela Sinfónica las características de Don José, cuán difícil fue darle vida, cómo se recrea un personaje y ofrece su sincera opinión ante la falta de oportunidades para el canto lírico en el país. 

¿Cómo comenzó tu proceso de preparación dentro del canto lírico?

Primero en el Conservatorio para aprender música donde estudié de todo menos canto, logrando una buena formación musical. En la época que comencé a estudiar, los Conservatorios no ofrecían mayor formación en idiomas, actuación, teatro, etc. Eso recaía principalmente en el maestro de canto, yo comencé con un maestro privado, Jorge Cedeño quien me ayudó a saber y a conocer mi verdadera voz que era mucho más importante de lo que para ese momento, yo percibía. El murió al poco tiempo y luego trabajé con varios maestros maravillosos que cada uno aportó en mi formación, luego cerré el ciclo de mi etapa de estudios con la maestra Lucy Ferrero con quien pude redondear y asentar la base de lo que es mi forma de cantar. La preparación en otras áreas como idiomas y teatro, la fui haciendo por mi cuenta en diversas instituciones. 

¿Ha sido complicado interpretar ciertos papeles? ¿Cómo estructuras el personaje?

En principio creo que casi todos los papeles en ópera son difíciles, unos más que otros claro, pero todos requieren de mucho trabajo, estudio, práctica y entrenamiento, al principio cuando eres más joven e inexperto hasta los roles más pequeños son difíciles, ya que uno está en proceso de formación y nunca está 100 por ciento preparado en ese momento, con los años todo se hace más “fácil” y remarcó las comillas (risas), la experiencia y el desarrollo de tu técnica te van facilitando las cosas pero igual hay que trabajar mucho para lograr un resultado profesional.  Con respecto a la estructuración del personaje debo decir que siempre he tenido una intuición muy especial para la escena, desde mis inicios siempre sabía más o menos como pararme en el escenario, sabía como expresar ciertas cosas, por supuesto con limitaciones pero había una intuición, luego fui buscando más información y más formación, estudiando, aprendiendo de mis colegas, de los directores, de todos y hoy en día sigo aprendiendo para hacer de cada personaje una creación más completa. Hoy en día mezclo intuición y método para dar a cada personaje su lógica particular. 

Se ha hecho un gran esfuerzo por colocar programación de ópera en los diferentes teatros ¿es suficiente?

Sin duda la ópera a pesar de las muchas crisis no ha salido nunca de los escenarios venezolanos,  sin embargo tampoco se ha logrado que exista una continuidad uniforme que permita planificar tanto a productores como a artistas y a la vez darle al público una oferta permanente y constante que le dé estabilidad al género. Hay años en que se hace mucho y otros donde se hace muy poco, así que creo que no es suficiente, además sería importante que además del número de producciones se pudiese hacer más funciones por cada ópera,  a veces se hace un gran esfuerzo tanto de producción como de tiempo de ensayo y terminas haciendo un par de funciones, eso es frustrante, cuando estuve en Alemania canté solo con La Bohème unas 25 funciones en menos de 6 meses,  no pretendo tanto acá, en principio, pero hacia allá deberíamos ir. 

Audicionaste para el papel de Don José, en la ópera Carmen, que ofrecerá El Sistema de Orquestas como cierre de la celebración de sus 42 años, ¿Cómo desarrollaste el personaje y su caracterización?

Si participé en una audición en diciembre pasado con el maestro Vásquez y logré este rol que tenía tiempo buscando, es uno de esos papeles maravillosos llenos de buena música y uno de los más exigentes del repertorio. Conozco el personaje desde hace algunos años cuando lo estudié por primera vez. He trabajado primero desde el documento y análisis de la historia original de Merimee que es mucho más sórdida en general, en ésta José llega a ser un consumado delincuente, un bandido con varios muertos sobre sus hombros, su evolución es más completa hacia la conducta antisocial, el punto importante es entender como un hombre de pueblo, honesto y en teoría no dado al delito se convierte de esta forma. Para mí no basta con conocer a Carmen y que ésta lo vuelva loco,  tiene que haber una predisposición en él y sobre eso trabajo, sube su debilidad, sobre su hiper moralidad y a la vez su debilidad ante las tentaciones terrenales, a partir de ahí se desarrolló todo lo que le sucede. 

A pesar que se trata de un semi-montaje, porque no tendrá vestuario o utilería, ¿es difícil transmitir el sentimiento de amor y de celos?

Con respecto al semi-montaje, como cantante-actor que es como me gusta sentirme, a veces trabajar sin escenografía y vestuario representa un reto que me parece muy interesante y es lograr convencer al público de la historia sin la ayuda de estos elementos, por supuesto siempre es grandioso estar en escena con una producción importante pero la esencia de la historia no necesita sino buenos actores y por supuesto buenos cantantes haciendo buena música. 

Interpretar a Don José vocalmente es un reto sin duda alguna, pero ¿cómo lo describes? ¿Cuál es el aria más compleja?

Don José es uno de los roles más atractivos y retadores del repertorio tenoril, es un rol muy exigente vocalmente pero a la vez muy agradecido, la principal dificultad es, aunque suene a lugar común, que es como si fueran dos tipos de tenores, uno más ligero para la actos 1 y 2, y luego uno muy dramático para los actos 3 y 4. Por supuesto para mi es más fácil la parte dramática. El dúo con Micaela en el primer acto es muy difícil para mí, por su tesitura aguda y el aria, aunque no es súper-difícil siempre es un compromiso, además que todo el mundo la conoce. 

Al cantar con una orquesta, que no está en el foso ¿puede correrse el riesgo que arrope la voz del cantante? ¿Te ha pasado? 

Cantar sin foso de orquesta es todo un tema al cual nos hemos tenido que enfrentar en Venezuela últimamente por la falta de espacios o por no usarse los que lo tienen. Además la orquesta fuera de foso, no sólo influye por el volumen sino que también por el color, el foso da un color muy característico, muy teatral. Si el director es consciente, la orquesta no debería tapar a los cantantes, pero no es fácil.  

¿Cómo defines al talento venezolano? ¿Consideras que los teatros contribuyen para que se aprecien las diferentes coloraturas de las voces?

El talento vocal venezolano es en mi opinión maravilloso,  hay voces jóvenes muy bellas e importantes además de las voces ya establecidas, no sé si hay todos los tipos de voces pero talento sobra. En cuanto a los teatros sí creo que falta más claridad en saber qué tipo de voces hay para programar en base a eso y poder tener un repertorio no sólo más variado para el público, sino que le dé oportunidades a todos los cantantes dentro de sus respectivas fortalezas. 

En 2015, interpretaste a Canio en Pagliacci, de una forma que todavía recordamos. ¿Sientes apego, anhelo o preferencia por interpretar algún papel en especial?

Los roles, Canio en Pagliacci no sólo es el rol que más he cantado, sino que además, es un rol al que debo mucho en mi carrera, me ha dado un reconocimiento importante tanto dentro como fuera del país y me abrió las puertas de muchos lugares. Además desde el punto de vista vocal me enseñó a usar mi voz de una forma más eficiente, así que hay un antes y después de Canio. Me gustan mucho los roles veristas y hay varios que quiero hacer y no he podido, bueno, Don José era uno y lo estoy haciendo. También quiero hacer Cavaradossi y Andrea Chenier, pero hay muchos más, sólo que siento que con ellos me irían muy bien y en un futuro por supuesto me encantaría Otello pero ya veremos. 

Hay suficientes papeles al año, como para vivir del canto lírico en el país?

La respuesta aquí es categórica: no los hay, para vivir bien debería haber no menos de 10 óperas con al menos 5 funciones cada producción y bien pagados así que estamos muy lejos. 

¿Has tenido algunas experiencias internacionales?

La experiencia internacional ha sido fundamental en mi carrera ya que fue en el exterior donde debuté en casi todos los papeles importantes que he hecho, Ernani en New York, La Bohème de Leoncavallo en Alemania, Turiddu en Uruguay, Canio y Álvaro de la Forza del destino en Argentina, además de muchos conciertos con ópera en Austria, EEUU, Brasil, Nicaragua, Alemania. 

Los invito a disfrutar este 17 y 19 de febrero en el CASPM en Quebrada Honda,  “Carmen” de George Bizet,  con un elenco maravilloso, la orquesta Teresa Carreño bajo la dirección del maestro Christian Vásquez, de verdad van a disfrutar.