Vía. DW.de | Por: María Santacecilia | Editor Enrique López

Es un músico brillante. Pero no uno cualquiera. Felix Klieser nació sin brazos y ha luchado mucho hasta dominar la técnica de la trompa. Ahora acaba de ver la luz su primer disco como solista, un sueño hecho realidad.

Felix Klieser

Felix Klieser

Verlo montar y ajustar el atril, tomar la trompa con los pies y tocar el instrumento con extrema delicadeza es todo un espectáculo. Con cuatro años, Felix Klieser ya sabía que quería tocar la trompa. Tras convencer a sus padres de que podía hacerlo, comenzó su periplo para dominar la técnica con la boca y con los pies.

Ganó varios concursos y fue aceptado en la Musikhochschule de Hanover con solo 13 años. Después llegó un período en los atriles de la Joven Orquesta de Alemania. Paso a paso, con tesón y una expresiva musicalidad, Klieser ha ido construyendo los cimientos de su carrera como solista, que ahora alcanza un nuevo hito. Con 22 años, tiene su primer disco como solista, Reveries, en el que incluye piezas para trompa y piano del Romanticismo.

Deutsche Welle: ¿Cómo conoció la trompa de niño?
Felix Klieser: Con cuatro años ya quería tocar este instrumento, aunque en mi familia nadie es músico y nunca estuve en un concierto donde pudiera verlo. Quizá lo descubrí en la televisión, pero, a día de hoy, sigue siendo un misterio.

¿Cuál ha sido su mayor obstáculo para alcanzar la excelencia musical?
Sin duda alguna, el sonido. Normalmente, los trompistas disponen de la mano derecha para insertarla dentro la campana y, de esta manera, regular el sonido. Yo, en cambio, no tengo esa posibilidad. Por ese motivo, mucha gente pensó que no podría dedicarme profesionalmente a la trompa. Así que debí ingeniármelas para conseguir con la boca el mismo efecto que los demás logran con la mano.

Felix Klieser

Felix Klieser

Echando la vista atrás, ¿cuál ha sido su principal reto?

Sin duda, como para cualquier músico, dominar el instrumento para poder expresar lo que uno desea. Puede sonar trivial, pero, para conseguirlo, hay que trabajar varias horas al día. Y nunca se acaba de llegar al punto en que uno está completamente satisfecho.

¿Cómo lo recibieron sus compañeros de la Musikhochschule de Hanover cuando entró a estudiar allí con solo 13 años?

Mi profesor, Jan Schroeder, me había conocido en un concurso y el resto de estudiantes me veían, sencillamente, uno más, solo que un poco más joven. Aún mantengo la amistad con un trompista de aquella época.

Portada del disco "Reveries", primer álbum como solista de Felix Klieser.

Portada del disco “Reveries”, primer álbum como solista de Felix Klieser.

En su primer disco, Reveries, ha reunido piezas del Romanticismo de compositores como Schumann, Glazunov, Rheinberger, Richard Strauss y Saint- Saëns. ¿Por qué estas y no otras?
Quise incluir obras sobre las que tuviera musicalmente algo que decir. He trabajado con especial ahínco el Adagio y Allegro de Schumann y tenía claro que deseaba incluirlo en el disco. Después busqué piezas para trompa y piano de la misma época para mostrar la variedad de la trompa romántica. He combinado compositores alemanes, rusos y franceses.

¿Se plantea tocar arreglos de música concebida para otros instrumentos?
¡No creo que sea necesario! Después del piano, el violín y el violonchelo, la trompa es el instrumento solista que más literatura tiene. Mozart escribió cuatro conciertos para nosotros, además de varias piezas para trompa y piano y un quinteto con trompa. Haydn también tiene varios conciertos y Beethoven, Carl Maria von Weber, Robert Schumann, Richard Strauss escribieron asimismo para nosotros. Pero hay pocos solistas de trompa que den a conocer este repertorio.

¿Cómo se imagina el futuro? ¿Desea desarrollar carrera como solista o tocar en una orquesta?
Lo que más me gusta es tocar como solista, pues tengo la posibilidad de llevar a cabo mis ideas musicales al 100%. Eso es un lujo. Acabo de grabar mi primer disco y eso ya es un sueño hecho realidad. En una grabación siguiente, me gustaría grabar junto con orquesta. Pero, sobre todo, quiero continuar trabajando en mí y en el instrumento.

¿Conoce a los jóvenes y brillantes músicos formados en los sistemas de orquestas venezolanos y otros países de Latinoamérica? Algunos de ellos, también han tenido que superar grandes obstáculos…

Por supuesto. La Joven Orquesta de Alemania, donde toqué durante tres años, da conciertos en Venezuela y clases allí. Yo nunca he estado, pero el Sistema me parece un ejemplo formidable, incluso para un país como Alemania. La música, desde luego, es buena cosa para ofrecer nuevas perspectivas a niños y jóvenes. Haciendo música, uno aprende a estructurarse como persona, a fijarse objetivos y a trabajar en equipo para lograr un objetivo común. Si surgiera la oportunidad de dar clase allí, lo haría encantado.