La reconocida batuta del maestro caroreño, Felipe Izcaray, vuelve a dirigir a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, en esta ocasión, con la obra sinfónico-coral más importante del país, la Cantata Criolla del maestro guariqueño Antonio Estévez, basada en el poema “Florentino el que Cantó con El Diablo”, del destacado escritor barinés Alberto Arvelo Torrealba.


Un reencuentro entre amigos de toda la vida


El maestro Izcaray, nos cuenta que su relación con la OSV es de larga data, cada vez que la dirige es como un rencuentro de amigos de toda una vida, “crecí sabiendo que la Sinfónica de Venezuela era la  orquesta Pionera, por referencia de mi padre, Eduardo Izcaray Muñoz,miembro fundador del Orfeón José Ángel Lamas, institución que debutó en 1930, el mismo año que la Venezuela, crecí con todo ese movimiento que se generó con el maestro Vicente Emilio Sojo”.

Siendo apenas un muchacho dejó su tierra natal, para estudiar en  Caracas, por aquellos años la Venezuela ensayaba todos los días en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, refiere que asistía a casi todos los ensayos, “estaba ahí como un chichón, con esa curiosidad de ver a los directores extranjeros, a los grandes solistas, había cosas que veía y que no entendía, era un muchacho que cantaba en el Orfeón Universitario, estudiaba en la Escuela José Ángel Lamas,  tenía inquietud por la dirección coral, pero ver trabajar, por ejemplo, al maestro Gonzalo Castellano, en ese momento director titular de la OSV, un gran técnico de la mecánica de la dirección orquestal, fue para mí una experiencia grandiosa.

Además, como coralista, participé en composiciones como  las de Juan Bautista Plaza, dirigidas por el maestro Pedro Antonio Ríos Reyna, luego la novena sinfonía de Beethoven, y la primera vez que el maestro Antonio Abreu dirigió a la Venezuela, en el año 68, canté dos obras barrocas. Luego me fui a estudiar fuera del país. Regresé, y poco a poco fui evolucionando, pero la experiencia de ese muchacho que escuchaba los ensayos de la Venezuela se quedó”.

Inmerso como estaba en el mundo coral el joven nunca imaginó dirigir la Sinfónica Venezuela, pero gracias a que una cosa llevó a la otra, terminó interesándose en la dirección de orquesta, y fue en el año 86 cuando un fogueado Izcaray dirigió por primera vez a la Sinfónica. Estuvo como director asociado en el 87, año en el que la institución enfrentó una fuerte crisis, “haber participado en la lucha por la supervivencia de la OSV fue una gran experiencia, un placer y un honor. En la década de los 90 se marcha a Estados Unidos para hacer un doctorado en Dirección de Orquesta, para siempre regresar, desde entonces ha estado muchas veces como director invitado de la Venezuela.

Izcary afirma que la Pionera goza de su profundo afecto, “le agradezco a la Venezuela por dar tanto, durante muchos años”. Señala que tener la oportunidad de ver los conciertos de la Sinfónica Venezuela, con grandes músicos nacionales e internacionales es una experiencia que queda para toda la vida. Asimismo agregó que como director asociado se nutrió del archivo de la Orquesta, “ver los programas de mano, los recortes de prensa, fue extraordinario, me imbuí en su gran historia, por ejemplo todas las obras (Mediodía en el Llano, El Jazminero Estrellado, Canciones Otoñales) que vamos a tocar para este concierto, exceptuando Polo Doliente, las estrenó la Sinfónica”.

La inmensidad de un territorio y la eterna lucha entre el bien y el mal

El maestro Izcaray nos relata su vivencia con la Cantata Criolla, “tuve la gran suerte y el honor de aprenderme la obra con su compositor, fui su amigo y su discípulo, así que cuando Antonio (el maestro Estévez) me da la responsabilidad de dirigirla en el 87, conocía todo lo que él pensaba de la obra,  y considero que esta debe interpretarse como un gran drama sinfónico. Es en definitiva una experiencia dramática, incluso religiosa.

El coro es el narrador de los hechos, la orquesta describe musicalmente el ambiente, el agua, la horizontalidad del llano, la tormenta, luego viene el reto de Satanás y la respuesta de Florentino, que según Antonio, no es una respuesta dirigida a Diablo, sino a Venezuela: Sabana, sabana tierra que hace sudar y querer parada con tanto rumbo, con agua y muerta de sed , ya se hablaba en la primera versión del poema en los años 40 de un país rico, con muchas carencias.

Pienso que lo que hay que hacer es adaptarse a la expresividad de los versos, a las cosas que nos dicen, y sobre todo no creer que la Cantata Criolla es un bonche, tampoco un baile, en el contrapunteo no se baila, es lo que he tratado de mantener, y es lo que vamos a tratar de hacer en este concierto, interpretar la obra tal y como la escribió el maestro”, dijo.

Una presentación que promete ser excepcional 

En este concierto en que se le rendirá homenaje al Instituto Pedagógico de Caracas a propósito de su 80° Aniversario, todas las obras en el repertorio son autoría musical del maestro Estévez, seleccionadas especialmente con ocasión de cumplirse en este año 2016, el centenario de su nacimiento.

En los roles solistas actuarán los cantantes líricos: Idwer Álvarez, en el papel de “Florentino” y Franklin De Lima como “El Diablo”. Asimismo la Venezuela estará acompañada de quince agrupaciones Corales y Orfeones de varias universidades venezolanas, en total cuatrocientas voces se harán sentir en escena.

La invitación es para este miércoles 28 y jueves 29 de septiembre a las 5:30 pm, en la sede permanente de la OSV, la sala Ríos Reyna del Complejo Cultural  Teatro Teresa Carreño. Las entradas ya están a la venta en las taquillas del teatro y en su página Web.