Vía: entretenimiento.terra.com.co/

Heidi Rogers registra los montones de archivos que tiene en su laberíntico negocio, pero ya conoce su suerte. En unas horas todo llegará a su fin. Su tienda de partituras musicales, la última que quedaba en Nueva York, cierra sus puertas este viernes.

Heidi Rogers le dice al joven trombonista que espera detrás del mostrador que antes solía haber muchas partituras de Chostakovitch. Pero para el músico, que quiere una partitura de un oscuro trabajo en solo, ella ya no tiene nada que ofrecer: vendió el último ejemplar en 2003.

Este viernes, Rogers cerrará su tienda de partituras clásicas, Frank Music Company, la última que subsistía en Nueva York.

Fundada en 1937, Frank Music dejará su escondite en un edificio del barrio de teatros de Manhattan, cerca de las salas adonde hacen sus audiciones los que aspiran a la gloria de Broadway.

Entre sus clientes más célebres están el violinista Itzhak Perlman y el pianista Emanuel Ax.

Rogers manejaba la tienda desde finales de los ’70 y cada cliente le ofrecía consejos sobre las partituras y una amable atención personalizada.