Vía: El Universal | Por Ana María Hernández

“Cuando estuve detenido, Aquiles (Báez) me llevaba lo que hacían los músicos: es otro nivel ” “Más que hacer discos, la música se forma con el espectáculo y nos hemos abocado a eso”, señala el administrador y gestor cultural

Ernesto Rangel

Ernesto Rangel

Ernesto Rangel es de esas personas que se mueven detrás del acontecimiento artístico. Tal vez su nombre es conocido o recordado porque fue uno de los cuatro detenidos por el caso de Econoinvest, entre mayo de 2010 y diciembre de 2012, y que también afectó a la Fundación para la Cultura Urbana.

Junto con el músico y compositor Aquiles Báez, Rangel representa a Guataca, que en principio sería una disquera independiente, y con el tiempo se transformó en una plataforma para dar a conocer a varios músicos, principalmente los que conforman la Movida Acústica Urbana, C4Trío, entre otros. Hasta ayer, Rangel estuvo detrás de la primera edición del festival Caracas en Contratiempo, que se realizó en varios escenarios de la ciudad.

-¿Ahora usted está abocado a Guataca?

-Sí, estoy más que nada en Guataca. Esto ha pasado muy rápido: yo salí el 29 de diciembre, y en enero estaba como mareado todavía. Hablando con Aquiles (Báez) sobre lo que íbamos a hacer este año, nos planteamos el festival, pequeño, con talleres, pero tenía que crecer solo en ubicación. Quisimos expandirlo hacia el centro de Caracas, y fue imposible. Si tú traes un patrocinante privado estás excluido. Es el suicidio a la gestión cultural. Sí logramos en Tiuna el Fuerte, que fueron abiertos y receptivos, y presentamos el primer concierto allí.

-Usted habla de la dificultad de la gestión cultural, ¿la cultura en el país sigue necesitando del apoyo privado?

-Sí, claro. Nosotros nos dimos cuenta de que más que hacer discos, la música se forma con el espectáculo y nos hemos abocado a eso, buscar los espacios para que los músicos se presenten. Gracias a YouTube la gente empezó a ver videos y se entusiasmó. Por eso el regreso de las bandas a las tarimas, y ahora grabar un video es bueno. Pero todo gira en torno al espectáculo.

-Más que a la producción discográfica…

-Sí, para que los músicos presenten sus proyectos. La exposición de los artistas es lo importante, cada concierto es una experiencia importante. Se hace el video, el disco o las franelas, que aunque aquí eso no se usa mucho, es la tendencia en el negocio de la música. Todo esto te conecta emocionalmente con el artista, aunque yo no veo Guataca como negocio, sino como algo que hace falta en el país. Me entusiasma hacer esto, las Noches de Guataca los miércoles en el Trasnocho, un formato pequeño de 110 personas. No es un negocio sino una plataforma para que los músicos puedan presentarse.

¿Qué lectura tiene de lo que ha pasado en los últimos dos años, en materia cultural en el país?

-Yo estuve ausente, pero me sorprende mucho la calidad de la música. Cuando estuve detenido, Aquiles siempre me llevaba algo de lo que hacían los músicos, y no es lo mismo, es un antes y un después, es otro nivel. Hay más cantantes, más cuatristas, chamos de veinte años, toda una generación, que viene de la Siembra del Cuatro, y lo que me parece más bonito es que es auténtico, porque viene de los músicos. Nosotros no estamos haciendo casting, es diferente a los años 80, como lo cuenta Alejandro Blanco Uribe, que su misión era comercial, pero ahora es distinto. Esto está desbordando el país y tratamos de dar esa plataforma que no existe porque se desmontó la industria disquera.

-La música transita un camino paralelo a la crisis social y política de Venezuela…

-Sin duda eso pasa. Cuando hay crisis las artes emergen mejor que en tiempos de prosperidad. Igual pasa en otras artes, y me alegra que los venezolanos estamos apreciando lo de adentro. Por supuesto que no estoy en contra de que vengan artistas de afuera, pero muchas veces menospreciamos lo que tenemos aquí.

-Pero eso ha cambiado…

-Sí, y ha cambiado desde el público, que es el que decide. Mira lo que pasó en los premios Pepsi, un formato pop rock, y lo que salió fue C4 Trío y el “Pollo” Brito. Y en las redes sociales lo que se comenta es sobre los venezolanos. Cierto que no tenemos una industria, hay pocas productoras como Guataca, no hay programas de televisión donde se proyecten nuestros músicos, y creo que eso hace falta. Por supuesto, a través de ese movimiento digital, de redes sociales, cada vez más la gente tiene acceso a la música.

-¿Guataca tendría un programa de televisión?

-Sí, el formato Noches de Guataca. Esos conciertos los venimos grabando desde enero y lo vamos a proyectar por televisión. Estamos en conversación con una televisora nacional para hacer un programa y presentar este talento.

-¿Cuál es la respuesta que los músicos le dan a la crisis social y política del país?

-Me parece que hace falta una respuesta en cuanto a las letras. No he visto una cosa así directa, no es algo de confrontación. Lo que siento es que a pesar de las circunstancias difíciles ellos componen una cosa que une a los venezolanos. Por ejemplo, en el concierto en Tiuna el Fuerte pudo haber habido tensión y no, el concierto fluyó con la música, lo que hacen no es para un grupo sino para todos los venezolanos.

-Respecto a Econoinvest, ¿cómo quedó en ese caso?

-Seguimos en el juicio, pero no puedo declarar de eso. No puedo decir cómo estamos.

-¿Sigue la Fundación para la Cultura Urbana?

-No como tal. Se creó la Sociedad de Amigos para la Cultura Urbana, y está funcionando. Tiene su concurso de literatura, su conferencia anual. Yo los apoyo en lo que puedo, pero estoy más en la música. No soy del grupo esencial que lo mueve. Allí están Rómulo Castellanos, Andrés Boersner, Óscar Marcano, Joaquín Marta Sosa, Hermán Sinfontes.

-¿Sigue con la música?

-Bueno, ya toco el cuatro. Aprendí a tocar allí, cuando estuve detenido. Me iban a dar clases Edward (Ramírez), Héctor (Molina) y Aquiles. Tengo un cuaderno que escribí con todas las canciones, y fue una de las cosas más bonitas que me pasó. Creo que sin la música yo no hubiera salido bien. Me siento muy feliz, la música me ayudó muchísimo, me salvó de caer en un estado depresivo o de tirar la toalla. Por eso, lo mínimo que puedo hacer es retribuir, y apoyar a estos músicos.

-¿Y no se le ocurrió escribir canciones?

-Escribí varias. Una de ellas Sueños de libertad, está en YouTube, es una canción que escribí en julio de 2012, y la grabaron varios de estos músicos, Aquiles, César Gómez, Alejandro Zavala. Marcel Istúriz le hizo unas improvisaciones bellísimas. Hay una parte que dice “Es la libertad un canto de amor, vamos a defenderla juntos con el corazón”; y eso nos dio un espiritu grandísimo.

-Usted está en el rol de gestor cultural, de manager…

-Más bien gestor cultural, tratando de proyectar esto. Lo difícil es que los músicos no fueron formados para ningún rol gerencial, y tendrían que dedicar un 40 o 50 % de su tiempo a esto. No tengo la ambición de ser manager, pero sí darle algunas herramientas para facilitarles su trabajo. He estado en ventas y conozco de mercadeo, y las estrategias vienen del ámbito del negocio que es lo que trato de aplicar aquí.

-Quiere decir que la meta del Festival Caracas en Contratiempo es proyectarse a futuro ¿habrá subsedes en el interior, algo hacia el exterior?

-Sí, queremos seguir en próximas ediciones, hacerlo anual, que salga de Caracas, con subsedes, que ocurra simultáneo o una semana después. Hemos pensado en Barquisimeto, a juro, y la otra es Maracaibo, pero no está definido. Yo soy oriental y quisiera que fuera hacia allá, pero depende de los teatros, de la infraestructura. Antes era raro ofrecer esto, un festival musical venezolano. Ahora las empresas entienden que para sus marcas no solo es apoyar sino sumar a su marca. Antes, a la Vinotinto nadie la apoyaba y la Polar la agarró y creció. ¿Por qué esto mismo no puede pasar con la música venezolana actual?