Trompetista de sesión y Lead Trumpet de la Toño Moreno Big Band (México)

Vía: www.trumpetland.com/

CARRERA PROFESIONAL

¿Cómo le dio por tocar la trompeta, y cuándo se dio cuenta de que quería dedicarse a ella profesionalmente?
Tenía exactamente 11 años cuando, por insistencia de mi padre, tomé clases de música con el director de la banda de música de mi comunidad (Felipe Fuentes). Mi padre siempre quiso ser músico y, al ver truncado su anhelo de serlo, nos insistió a mi hermano David y a mí para que tomáramos clases. Estando ya en las clases, nos preguntaron: “¿Qué instrumento queréis tocar?”, y yo me decidí por la trompeta. Cuando me preguntaban de niño: “¿Por qué la trompeta?”, les decía que porque en las fiestas de la colonia, cuando tocaba la banda, las trompetas eran lo que más se oía.
Seguí tocando ininterrumpidamente y, por consejo de un primo de mi papá (Alejandro Moreno), me inscribí en la Escuela Superior de Música de México a los 16 años. Fue en ese entonces donde decidí que la trompeta sería a lo que me dedicaría el resto de mi vida; y de ahí en adelante, estudiar y darle la seriedad que cualquier carrera merece.

¿Dónde y con quién ha estudiado?
Los lugares de estudio siempre han sido en Ciudad de México, a excepción de un maestro y amigo que es Claudio Sánchez, de Mar del Plata (Argentina), con quien tomé un par de clases durante mi estancia allá.
Mis maestros en México fueron primero Antonio Servín en la Escuela Superior de Música de México, y después Leo Muñiz ‘El Cuchillo’, una de las grandes leyendas de la trompeta en México, que tocó en las orquestas de Woody Herman y de Maynard Ferguson… Él fue el primero en inculcarme la idea de que los sobreagudos se estudian, y que no eran un juego (hasta entonces, equivocadamente pensaba yo: si salen, bien; si no, no pasa nada). El maestro Leo es especialista en el método de Louis Maggio.
Posteriormente estudié con el maestro Ramón Ortega, maestro de trompeta del Conservatorio de Música de Ciudad de México, a quien guardo un cariño muy especial porque a él me acerqué cuando decidí dejar de estudiar en la Escuela Superior, y, sin conocerme, me dio la mano; recuerdo que me citaba como a las 6 de la tarde en el conservatorio y tenía que esperar a que atendiera a sus alumnos, para alrededor de las 9 de la noche ya darme clases a mí. Le apodaban ‘El mil octavas’, o ‘Ramón Boquillas’; tocó con la orquesta de Pérez Prado, y verdaderamente hacía honor a su apodo, pues recuerdo que hacía unos arpegios del Do 5 hasta el Do 8 de una sola respiración y cuando llegaba al Do 8 se oía gigantesco, daba la sensación de que iba a tirar la pared con su sonido.
El maestro Ruperto Juárez sigue en mi lista de maestros, a él le debo casi todo lo que soy como trompetista, como maestro y también como persona; se ha dedicado durante años a dar clases a innumerables trompetistas en México, y su particularidad es que conoce muchas técnicas de trompeta, la no presión, los métodos de Benterfa, Claude Gordon, etc. Son técnicas que en algunos puntos se contraponen, pero él las domina todas, es lo más impresionante de él: es un baúl de sabiduría, en cuanto a la trompeta y sus complicaciones se refiere.
También he tomado algunas clases con cuatro de los más importantes trompetistas de México, que son Armando Cedillo, Chucho López, Isidro Martínez y Faustino Díaz.

¿Cuál fue su primer trabajo estable y cómo lo consiguió?
Mi primer trabajo fue en un grupo de salsa que formamos unos vecinos y yo; con ellos trabajé alrededor de 3 años en salones de fiestas y algunos bailes.

¿Qué músicos, maestros, directores o trompetistas, le han aportado más?
No podría decir quién me aportó más o quién menos, la verdad, creo que cada uno de mis maestros ha sido una fuente de admiración; es importante tomar clases con alguien al que admiras, porque todas sus enseñanzas ‘entran’ más rápido en la cabeza y por supuesto se asimilan mejor. He tenido la fortuna de tener excelentes directores, como los maestros Elías Ochoa, Armando Cedillo, Carlos Vergara, y también tuve la suerte de ser dirigido por el gran maestro Arturo Sandoval.
En cuanto a los trompetistas que más me han aportado, creo que en primer lugar son todos y cada uno de mis alumnos, ya que en ellos veo una fuente de retroalimentación en aspectos técnicos y hasta personales; en segundo lugar, sin duda, están Arturo Sandoval y Maynard Ferguson. Aunque a Maynard no le haya conocido en vida, creo que desde que le oí por primera vez no ha pasado un solo día en el que no escucha por lo menos un tema de algún disco o vídeo suyo.

TRABAJO DIARIO

¿Cuál es su rutina de estudio?
Empiezo con notas largas; después un poco de Herbert Clarke, seguido mi propia rutina llamada ‘escala soplada’; luego James Stamp; más tarde, Claude Gordon o Caruso, u otra rutina propia de arpegios; posteriormente staccato, con rutinas propias y complementando con estudios, como por ejemplo pasodobles o incluso estudios característicos de Arban; y, para terminar, una rutina propia deresistencia.

Al estar en muchas ocasiones de viaje (cursos, actuaciones y compromisos), ¿cómo lo hace para mantenerse en forma con el instrumento?
Cuando uno sale de viaje ya no hay mucho que hacer. Cuando por ejemplo tuve la oportunidad de estar de gira con la orquesta de Pérez Prado en Japón (una gira que duraba un mes), me preparé con tres meses de antelación para que la resistencia me durara el mes completo sin preocuparme. Pero da igual si el viaje es largo o es corto: en él no podrás estudiar o mantenerte en forma, porque ni se pierde ni se gana condición con uno o dos días, eso tienes que trabajarlo desde antes.

¿Qué importancia le da a los descansos durante una sesión de estudio?
Mi estudio lo divido en tres partes: agudos y sobreagudos, staccato y resistencia, y entre cada parte es necesario descansar por lo menos media hora.

¿Cuál es su planteamiento a la hora de montar una nueva obra?
Para mí, lo más importante y más difícil es tratar de ‘decir algo’ cuando toco, es decir, trasmitir un sentimiento o un estado de ánimo. Es lo que trabajo, o la meta principal a la hora de ‘montar’ un nuevo repertorio.

ENSEÑANZA

¿Cuál es su filosofía con los alumnos?
A mis alumnos trato de llevarlos de la mano en los aspectos técnicos, e intento que imaginen movimientos naturales del cuerpo para ponerlos en práctica con la trompeta. Por ejemplo: el bostezo es similar a la forma en la que les enseño la respiración. También trato de inculcarles que se debe estudiar con responsabilidad; es decir, incluso cuando no nos salen bien las cosas en el estudio podemos aprender mucho. Siempre hay que tener los sentidos bien despiertos a la hora de estudiar.

¿Considera importante estudiar y compaginar con otros campos como, por ejemplo, el jazz o la trompeta natural?
De hecho, es el sueño de todo trompetista: dominar la trompeta en sus aspectos técnicos y musicales. Y por supuesto, el estudio del jazz hace que seamos músicos mas completos; hace que podamos tocar bien casi todos los estilos de música.

A la hora de escoger una boquilla y una trompeta, ¿qué criterios hay que seguir?
Lamentablemente, no he encontrado ningún criterio para escoger boquilla (ni trompeta). Lo que me ha funcionado ha sido probar, probar y volver a probar boquillas. Es una búsqueda larga en ocasiones, pero cuando se encuentra la boquilla adecuada es más fácil todo; muchos trompetistas se casan con una sola boquilla y tienen miedo de dañar su embocadura si prueban otra, pero quizás tendrían más beneficios con una boquilla diferente si no tuvieran miedo a probar.
En el aspecto de la trompeta pasa lo mismo: sólo sabrás cuál te viene mejor probando ésta y aquélla.
De hecho, tengo una anécdota: durante muchos años estuve probando las boquillas más caras, como Monette o GR (y, por supuesto, Schilke, Harrelson, Best Brass, Marcinkiewicz, Jet Tone, Stomvi, Yamaha…) y, de todas ellas, con la que mejor me acomodé y la que toco actualmente es una 3E de Vincent Bach, la más barata de todas las que mencioné. En trompetas, igual; tuve Harrelson, Schilke, Vincent Bach, Fides, Stomvi, Yamaha… y con la que me acomodé y la que toco actualmente es una Conn Constellation de los años 50, o sea, una más barata que las que he mencionado.
Pero fue una búsqueda larga hasta llegar a mi equipamiento ideal, y eso sólo lo logré probando y probando.

¿Qué consejos le daría a un joven estudiante? ¿Y a un profesor?
A un estudiante, el consejo sería que tome la trompeta con seriedad y haga caso ciegamente a sus profesores de trompeta.
A los profesores, sería que fuesen (o seamos) honestos y, si no sabemos lo suficiente de la trompeta como para enseñar o dar clases, mejor no le quitemos el tiempo a los estudiantes. Muchos estudiantes de trompeta han visto truncados sus sueños de ser grandes trompetistas por no tener un maestro cualificado para la enseñanza; no es justo que ningún profesor experimente resultados con sus alumnos.

ANSIEDAD ESCÉNICA

¿Alguna vez ha tenido una mala experiencia sobre el escenario?
Muchas veces las he tenido, por su puesto; no recuerdo ninguna en particular, aunque sobre todo he tenido esos momentos de entrar yo solo donde no tenía que tocar. Pero, como siempre digo: “Si la vas a ‘cagar’, por lo menos que sea la nota correcta”.

¿Cómo hay que tomarse las críticas?
Hay algo curioso en el aspecto de las críticas. Por supuesto que las hay tanto bien intencionadas como mal intencionadas que buscar herir con comentarios (o las buenas que a veces nos desequilibran porque nos hacen pensar que estamos tocando mucho mejor de lo que realmente tocamos). En cualquiera de los casos, lo importante, primero, es no tomarse las críticas como algo personal que nos pudiera afectar al estado de ánimo, sino más bien tratar de entender a qué se refieren explícitamente.
Por otro lado, es muy raro recibir una crítica constructiva sin pedirla. La mayor parte de la gente que opina sobre el trabajo de los demás lo hace con mala intención. Un músico destacado casi nunca deja ver sus críticas o puntos de vista sobre los demás si no se le pide que opine. Por esto, creo yo, es raro recibir una crítica constructiva que sea espontánea. En pocas palabras: antes de hacer caso a una crítica, tenemos que fijarnos de quién viene y con qué intención la hace.
Aunque personalmente creo que, más que estar pendientes de la crítica, hemos de estar pendientes de aspectos como nuestra respiración, nuestro apoyo, etc.

Dicen que siempre se tiene algo de ansiedad escénica, que lo importante es controlarla. ¿Cómo la controla usted?
Yo aprendí a controlar la ansiedad de una manera quizás tonta. En la habitación donde siempre estudio, algunas rutinas las hacia contra la pared. Cuando me sentía muy, muy ansioso o nervioso en el escenario, lo que hacía era imaginarme que tenía delante aquella pared de mi habitación, y eso hacía desaparecer el miedo porque me hacía sentir en mi zona de confort.
Importante recalcar que esto no es un consejo, sólo cuento la anécdota de cómo lo superé.
Actualmente, ante la ansiedad escénica estoy en búsqueda de herramientas que les sirvan a mis alumnos, ya que a ellos el simple hecho de estar en una clase de trompeta les causa muchos nervios. Aún así, algo puedo adelantar: y es que para tocar trompeta se requiere de un proceso; lo que les digo a mis alumnos es que estén pendientes de su respiración, después de su embocadura y luego de susoplido, y esto hace que no hagan caso a los nervios y estén pendientes de sí mismos.

¿Algún consejo a la hora de preparar una audición?
Sería que si tienes la obra ya grabada por algún otro trompetista, o varios, escuchar varias versiones, y cuando estén las notas en su lugar tratar de aportar algo distinto en la interpretación. Sirve de mucho escuchar música parecida a la obra que se va a montar.

GUSTOS MUSICALES

¿Qué tipo de música suele escuchar?
Me gusta bastante el jazz y sus distintos estilos, por supuesto. También la música latinoamericana, clásica, etc. Soy muy abierto a la hora de escuchar diferentes estilos y países.

¿Con qué músico o época se identifica más?
Me identifico con los años 50 a 70, me hubiera encantado nacer en aquella época.

¿Quién es su trompetista favorito?
Existen varios: Maynard Ferguson, Rafael Méndez, ‘Bud’ Brisbois, Bill Chase, Roger Ingram —me encanta su forma de tocar—, así como Wayne Bergeron (son, creo, los que marcan la pauta en el estilo de Lead Trumpet de esta era). De México, sin duda, Isidro Martínez y Faustino Díaz, así como Jerzain Vargas.

¿Cuál es su obra para trompeta preferida?
Serían, más bien, casi todos los discos de Rafael Méndez, a pesar de que no son obras exclusivas para trompeta. Pero sus adaptaciones marcan una meta a seguir en el estudio.