Miembro del quinteto de metales M5 Mexican Brass


Vía: www.trumpetland.com


Carrera Profesional

¿Cómo le dio por tocar la trompeta, y cuándo se dio cuenta de que quería dedicarse a ella profesionalmente?
Un día, teniendo yo 12 años de edad, los maestros de una escuela municipal de música vinieron a mi colegio para invitar a los niños a estudiar guitarra, acordeón y trompeta. A pesar de que mis padres son músicos —mi madre es cantante de ópera y mi padre pianista, ambos ya jubilados— nunca me obligaron a aprender a tocar un instrumento; la idea era que yo mismo fuese quien lo pidiera, en todo caso. Y lo pedí precisamente ese día en el que conocí a aquellos maestros de la escuela de música; desde el primer momento elegí la trompeta.

La maestra de trompeta de la escuela, Bettina Fabiunke, me dio una boquilla con la intención de que practicase con ella durante la semana e intentase sacar algún sonido antes de la clase siguiente. Recuerdo perfectamente que tardé tres días en sacarle sonido (¡hablando de talento! ☺) y también recuerdo la alegría que sentí por aquel pequeño éxito.

Sin embargo, en la escuela decidieron que, al tener los labios delgados, la trompa sería un instrumento más adecuado para mí, de forma que, irónicamente, mi primera clase con un instrumento en las manos fue con una trompa, y me la dio el entonces trompa principal de la Staatskapelle de Berlín (Alemania), Siegfried Schergaut. Pero todos sabemos que la cabra siempre tira al monte, así que yo insistí enaprender a tocar la trompeta con la maestra.

Más tarde, mis primeras clases privadas de trompeta las tendría con Hans Liebmann, entonces trompetista de la Staatskapelle, autor de uno de los dos únicos métodos de trompeta que existían en la República Democrática de Alemania de aquel momento; y él me presentó en 1988 a mi hasta hoy gran amigo y mentor Rainer Auerbach, trompeta solista de la Staatskapelle desde 1974 —hoy solista adjunto—. Rainer siempre me daba clases una hora y media antes de la función, y después me quedaba a escuchar la ópera, o como mínimo la obertura (gracias a mi madre, yo había crecido en ese ambiente). Un día, durante el preludio de Lohengrin de Wagner pasó lo que tenía que pasar: me picó el bicho de querer hacer de esto mi profesión.

¿Dónde y con quién ha estudiado?

En la Universidad de las Artes de Berlín con Robert Platt y Konradin Groth (trompeta de fila y principal, respectivamente, de la Filarmónica de Berlín desde los años 70 a los 90). Luego hice un posgrado con Peter Leiner en la Universidad de Música de Saarland, en Saarbrücken (Alemania). También he hecho master classes, cursos y clases privadas con multitud de maestros en varios países: en Alemania con Peter Krämer (Leipzig), Hannes Läubin (Múnich), Klaus Schuhwerk (Frankfurt), Reinhold Friedrich (Karlsruhe) y Tim Morrison (Berlín); en Estados Unidos y Canadá con Jens Lindemann, Ryan Anthony, Mark Gould, Martin Hackleman (todos en Banff), Wayne Bergeron (Los Ángeles), etc.; en México con Fred Mills, Romain Leleu, Richard Stoelzel y Jim Thompson; y muchos otros.

¿Cuál fue su primer trabajo estable y cómo lo consiguió?
Lo primero fue un contrato en el Deutsches Theater de Berlín como solista para la obra El pájaro azul(1998), y más tarde la plaza de trompeta co-principal en la Orquesta Filarmónica de Bremen, Alemania (2001). Para ambos trabajos audicioné.

¿Qué músicos, maestros, directores o trompetistas, le han aportado más?
Rainer Auerbach es mi gran amigo, consejero, colega y maestro desde que tengo 14 años. Creo que es importante tener una figura de ejemplo y amistad para ubicarnos en nuestro desarrollo artístico y humano.

Mis profesores de la universidad, Bob Platt y Konradin Groth, me enseñaron lo que significa trabajar con una meta, con disciplina y consistencia.

Peter Leiner fue una figura clave para aprender a ser yo mismo y para saber cómo ganar una audición.
Jens Lindemann ha sido para mí un buen guía y amigo desde hace más de 15 años; he tenido en cuenta no sólo sus consejos con la trompeta, sino también los personales.

Con el legendario Fred Mills compartí 24 horas al día durante una semana entera en 2007, siendo su traductor, asistente, guía turístico, cocinero, conductor y hasta compañero de habitación. Nos hicimos muy buenos amigos, y desde aquella semana nos telefoneábamos continuamente. El día de su trágico fallecimiento lloré como si hubiera perdido a mi propio abuelo. Él y Jens han sido muy influyentes en la trayectoria de M5 Mexican Brass.

Igualmente soy afortunado por haber trabajado con varios grandes directores: Gary Bertini y Lothar Zagrosek, con quienes hice largas giras por Alemania e Italia con la Junge Deutsche Philharmonie, ejemplos de grandeza humana y de humildad; o Daniel Barenboim, de quien aprendí —durante mis años como músico extra en la Staatskapelle de Berlín— por un lado que sonido y fraseo son todo en la música, y por otro lado que yo prefiero trabajar sin gritos, ira y presión ☺.
Mi mayor inspiración es mi pareja, Alejandra Sandoval, una gran cantante de ópera. Ella me contagia cada día con su enorme expresividad, con sus frases infinitas, su proyección del sonido y su inteligente preparación.

En 2011 aprendí a meditar, y desde 2013 soy maestro de meditación de la tradición Ishaya. Mi maestro espiritual, Maharishi Krishnananda, es una persona que cambió completamente mi visión del mundo, de la vida y de mí mismo. Gracias a él dejé de abusar de la música y de la trompeta como herramientas para mi vanidad y mi ego, abandoné la horrible búsqueda de reconocimiento y aprobación, y encontré —o reencontré, porque de niños todos lo hemos tenido— la pureza y la simplicidad en la música, el enorme regalo que supone ser feliz con lo que se es, el poder alegrarme de mi sonido y el ver la trompeta como un simple vehículo para cantar. Estoy muy feliz, y disfruto de verdad con todo lo que hago. (¡No siempre fue así! ¡Hubo demasiados años de lucha, dudas y complejos de inferioridad!)

Hace apenas unos días, en septiembre de 2016, abrí la caja de Pandora y empecé a estudiar otra vez. Estoy haciendo un doctorado con Richard Stoelzel en la McGill University de Montreal (Canadá). Siento que estoy preparado para un nuevo capítulo, ¡hay tanto que aprender! Mi investigación práctica es sobre el impacto de la meditación en la educación musical; un impacto que nos hace mejores músicos, mucho mejores trompetistas y, sobre todo, humanos felices. Esto es algo que he experimentado y comprobado en muchos cursos con músicos y cantantes de ópera.

¡Y no puedo olvidarme de mi gran amigo y compañero trompetista en M5 Mexican Brass, Óscar Villegas! Desde hace 11 años compartimos esta aventura que nos ha llevado por todo el mundo. Creo que nadie me conoce mejor como trompetista, tanto mis puntos fuertes como mis sospechosos círculos viciosos, mis sombras. Óscar es una persona muy noble, nadie me ha apoyado y sorprendido más, especialmente en el escenario en los días en los que no he estado al cien por cien.
La lista sería interminable… ¡Pido disculpas a todo el que no haya mencionado!

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