Vía: www.avn.info.ve

Punta de Piedras, 29 Sep. AVN.- La sonrisa franca de Leslie Arana lo dice todo: “La música es mi vida”, sostiene con una convicción que la hace parecer de mayor edad, pero tiene apenas 19 años.

Ella había escuchado acerca de la existencia del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, fundado en 1975 por el maestro José Antonio Abreu, pero no sabía que también está presente en el municipio donde reside: Tubores, en el centro-oeste del estado Nueva Esparta, zona insular del país.

“Una cadena de personas fue transmitiendo la buena noticia que luego me llegó. Fue la tía de una amiga de mi hermana la que me dijo que había un núcleo del Sistema en Punta de Piedras. De eso hace dos años”, recuerda.

Leslie siempre tuvo interés por el arte de los sonidos, pero tener la oportunidad de aprender a tocar un instrumento -en su caso, la guitarra y la viola- ha sido una experiencia única.

“Con bastante sacrificio, he podido compartir mis estudios de Ingeniería Química y mi gran pasión por la música. Quisiera permanecer más tiempo en el núcleo de la orquesta. Es difícil hacer ambas cosas, pero con interés y dedicación, todo se puede. Y, además, tocar es algo que quiero seguir haciendo para siempre”, expresa.

El sueño de Leslie es que en el futuro, el Sistema Nacional de Orquestas llegue a cada rincón de la entidad: “Hay que hacer que el proyecto se extienda más allá, que la información llegue a todos los niños y jóvenes del estado para que se motiven”, dice.

Su deseo es plenamente compartido por otro alumno aventajado de la Orquesta Sinfónica y Coro Infantil y Juvenil de Tubores: Adán Milán, quien, a sus 18 años, es ejecutante del oboe, saxo alto y piano.

“Sin música no hay nada. No hay vida. No existiría el mundo. No pasa un día sin que desee tocar un instrumento, y así quiero seguir por el resto de mi existencia”, expresa.

Adán, quien también hace arreglos para uno de los ensambles de la orquesta, lleva dos años con la agrupación, justo los años que lleva viviendo en Nueva Esparta, pues nació en Anzoátegui.

“En Puerto Píritu no había núcleo en esa época, y cuando llegué a Margarita, lo primero que hice fue preguntar dónde había un núcleo del Sistema, y para acá me vive a echarle pichón. Ojalá suceda lo mismo con muchos otros jóvenes, y que cada municipio tenga su orquesta”, comenta.

Condecorada y pionera

La Orquesta Sinfónica y Coro Infantil y Juvenil de Tubores nació el 3 de noviembre de 2007, y es el núcleo pionero en la entidad en desarrollar el programa Alma Llanera, que aborda la ejecución y difusión de la música venezolana con el Ensamble Alma Oriental.

También es el primer núcleo que conformó a nivel nacional una orquesta de rock sinfónico.

A comienzos de septiembre de 2015, el Consejo Legislativo del estado Bolivariano de Nueva Esparta otorgó la Orden Luisa Cáceres de Arismendi a la agrupación durante los actos religiosos realizados en la población de Punta de Piedras en honor a su patrona, Nuestra Señora de las Mercedes.

Además del Tubores, atiende las localidades de San Francisco y Robledal, en la Península de Macanao, y Villa Rosa, en la jurisdicción de García.

Esta agrupación cuenta con un amplio equipo de trabajo conformado por docentes con alta sensibilidad y formación cultural, bajo la dirección del profesor Orlando Aguilera, quien está con el proyecto desde su nacimiento en territorio neoespartano, a pesar de aparentar casi la misma juventud de sus estudiantes.

“Este proyecto nació como parte de las iniciativas sociales de una cooperativa de pescadores en Tubores, que propuso la formación de un núcleo de la Sinfónica. Así hemos pasado ocho años formando a jóvenes de la comunidad”, refiere.

Actualmente, el núcleo de Punta de Piedras cuenta con 160 alumnos, entre quienes destacan los 30 estudiantes que conforman el ensamble Alma Oriental, el cual fomenta la ejecución del polo margariteño, galerones y diversiones insulares.

“Se trata de una población muy amplia, que no se da otros núcleos, ya que va desde niños de seis años hasta adolescentes y jóvenes de 22 años. Esto se debe a que funcionamos en las instalaciones del Instituto Universitario de Tecnología del Mar (Iutemar) y la Fundación La Salle de Ciencias Naturales”, explica Aguilera.

Consciente del valor formativo que tiene el Sistema, el director de la Orquesta Sinfónica y Coro Infantil y Juvenil de Tubores también tiene el anhelo de expandir el proyecto para alcanzar a más niños y jóvenes.

“Este núcleo se ha caracterizado por formar a una gran cantidad de jóvenes líderes, que han demostrado una capacidad no sólo de incorporarse a la iniciativa, sino de involucrarse y ser los protagonistas que en algún momento tomarán la batuta. En el futuro, yo quisiera todo esto multiplicado por 1.000, para llegar a cada rincón de las islas de Margarita y Coche”, señala.

La música se expande

Los sueños de expansión de Aguilera y sus alumnos en realidad se están cumpliendo. El núcleo de San Pedro, en la isla de Coche, municipio Villalba, está muy cerca de ser inaugurado.

Los otros módulos con que cuenta el proyecto en la región están en el Paseo Guaraguao, municipio Mariño; La Asunción (Arismendi); Centro Cultural Francisco Lárez Granados, en Juan Griego (Marcano), y Grupo Zulia (Mariño).

Igualmente, la alcaldesa del municipio Díaz, Marisel Velásquez, donó recientemente un terreno de 1.800 metros cuadrados para construir otro núcleo para el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles.

En la entidad se llevan adelante los programas de las orquestas preinfantil, infantil y juvenil, así como de educación especial y penitenciario, además de una orquesta de rock sinfónico, corales y de campanas polifónicas, ensamble de maderas, percusión y flauta dulce, entre otras.

Ya son más de 5.000 niños, niñas y adolescentes los que forman parte del Sistema en Nueva Esparta. Eso, sin duda, es expansión.

El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela cuenta con 423 núcleos y 1.340 módulos en todo el país, que atienden a más de 700.000 muchachos. El personal académico está conformado por 9.010 docentes, distribuidos en los 24 estados de Venezuela.