El artista es el primer valenciano en asumir la escenografía de una ópera de gran repertorio en Les Arts como ‘Madama Butterfly’

Vía:  www.lasprovincias.es | NOELIA CAMACHO

Emilio López (Valencia, 1982) es el primer director de escena valencianoque se pone al frente de la escenografía de una ópera de gran repertorio en el Palau de les Arts. Concretamente, este profesional tomará las riendas de ‘Madama Butterfly’, de Puccini, el montaje que abrirá la pretemporada del coliseo el próximo 11 de octubre. Músico de formación, llegó a su actual profesión de forma casual, tras ser figurante en una de las óperas que se representaron en el auditorio. Tras años como asistente de grandes figuras en Les Arts, decidió marcharse a principios de año en busca de nuevos proyectos. Pero el intendente, Davide Livermore, le llamó para que se hiciera cargo del escenario de una de las grandes obras del ‘bel canto’.

Es la primera vez que un valenciano dirige una ópera de gran repertorio en el Palau de les Arts. ¿Cómo se siente? ¿Hay más responsabilidad por trabajar en casa?

-La verdad es que está siendo genial. Es una responsabilidad, pero me siento como en casa. He trabajado once años aquí, aunque a principios de año me marché para abrirme camino en otros auditorias. Después Livermore me llamó. Todo el teatro está volcado en mí.

¿Qué planes tiene para esta ‘Madama Butterfly’?

-Esta ópera tiene un problema. Cuando me dijeron el título di saltos de alegría, pero es una ópera muy reconocible que hay que innovar y no hacer lo mismo que los demás. Empecé a trabajar en el contexto y vi que encajaba en el ambiente bélico de la Segunda Guerra Mundial, entre 1941 y 1945. Buscaba esa intensidad. Me inspiré en el repudio de la familia a Butterfly y lo comparé con el bloqueo estadounidense a Japón.

¿Cómo se afronta un proyecto de estas características, una producción propia de Les Arts bajo la batuta de Diego Matheuz?

-Lo maravilloso de este trabajo es que el intendente ha configurado un reparto joven, el director musical también lo es y, como en mi caso, debuta con esta ópera. El ambiente es muy agradable. Te da mucho empuje y más creatividad. También influye el hecho de que todas las entradas estén ya vendidas. Me ha dado más ganas a la hora de hacerlo mucho mejor. Esa presión nos empuja a mejorar.

No hay muchos valencianos ligados a la dirección de escena y que sobresalgan en la profesión. En su caso, uno de sus mayores éxitos fue ‘La Malquerida’, una producción de los Teatros del Canal.

-Creo que soy el director más joven que debuta en la sala principal de Les Arts. Es cierto que antes lo hizo Antonio Díaz Zamora con ‘Maror’, pero no fue en este espacio. De hecho estuve con él de asistente. Sé que hay mucha gente valenciana que trabaja en la escenografía de obras de teatro, pero no en el sector de la lírica.

¿Cómo es su relación con Davide Livermore? ¿Qué opinión tiene del proyecto que está desarrollando en Les Arts como intendente?

-Mi relación es estupenda. Crear la pretemporada es un acierto enorme. A él le debo mucho, fui su asistente, con Helga Schmidt no hubiera podido hacerme cargo de una ópera de estas características. Él es muy exigente y asume toda la responsabilidad. Pero, a pesar de ya conocerme, me ha exigido mucho y me ha ayudado. No ha habido favoritismos, si alguien piensa eso, se equivoca. El amiguismo no funciona en la lírica.

He oído que llegó a ser director de escena casi de forma casual…

-Lo cierto es que se alinearon los astros. Empecé a estudiar canto y en el Conservatorio nos dijeron que hacía falta figuración para ‘La Bohême’. A partir de ahí, comencé a trabajar con los regidores de escena, en la parte artística dentro de lo técnico. Y allí me formé. Por esas casualidades de la vida, hubo que reponer un montaje y el director de escena no podía hacerse cargo, así que me lo propusieron a mí y acepté. Tenía 25 años y ya me picó el gusanillo de esta profesión. Este año confiaron en mí en los Teatros del Canal Albert Boadella y el valenciano Jorge Culla para ‘La Malquerida’.

¿Es de los que se empeña en romper ciertos estereotipos y prejuicios asociados a la ópera? Que si es elitista, sólo para unos pocos privilegiados…

-Yo soy el mejor ejemplo para romper eso. Vengo de una familia humilde. Todo es una cuestión de desinformación. Yo empecé como músico en la banda de mi pueblo. Después, el teatro me absorbió. Hay poco elitismo en montar un espectáculo. Sobre todo, porque detrás de él hay 200 personas y sus familias que viven de esta profesión.