Vía: El Universal | 104 Aniversario | JUAN ANTONIO GONZÁLEZ

La historia comenzó con una orquesta de 11 jóvenes músicos que todos los sábados ofrecía conciertos en el Ateneo de Caracas que presidía María Teresa Castillo. Pero el gestor de aquella primigenia agrupación musical -la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil- jamás se ha conformado con poco.

José Antonio Abreu

José Antonio Abreu

Como gerente cultural, José Antonio Abreu (Valera, estado Trujillo, 1939) no se pone límites. Una demostración de ello es que 38 años después, el Sistema Nacional de Coros y Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, nacido de la multiplicación celular de la Nacional Juvenil, es una referencia internacional en el ámbito de la enseñanza y la difusión de la música orquestal.

Hoy en día, el Sistema no sólo cuenta con un universo de 400 mil beneficiarios, sino que ha demostrado al mundo que la música académica está más viva que nunca, que no es un territorio reservado únicamente a atormentadas individualidades y que nada más alejado de los museos y de las refinadas salas de conciertos que las composiciones de un Ludwig Van Beethoven o un Gustav Mahler.

En las giras internacionales que realiza, por ejemplo, la Sinfónica Simón Bolívar, buque insignia del Sistema, las audiencias son variopintas: van desde expertos que siguen con partitura en mano el desempeño de sus jóvenes integrantes, hasta niños cuya única ilusión, en ese momento, no es otra que la de tomarle una foto a Gustavo Dudamel, figura capital del Sistema y director de orquesta de 32 años que se ha convertido en un fenómeno pop.

El artífice de este movimiento musical, sin duda el más importante que ha producido Venezuela, es un hombre de hablar sereno y conciso. Economista de profesión que asegura tajante: “Siempre fui músico”.

-¿Alguna vez intuyó la dimensión que adquiriría con los años la Orquesta Nacional Juvenil?

-En aquel momento me di cuenta del enorme talento que existía en las escuelas de música. Una prueba de ello eran mis maestros: Vicente Emilio Sojo, Evencio Castellanos, Antonio Estévez… Había una enorme cantidad de jóvenes que empezaba a cultivar todos los instrumentos, y hasta comenzaba a formar grupos para interpretar, por ejemplo, el repertorio barroco.

Al creciente interés de la gente que iba a los conciertos de la Nacional Juvenil en la recién inaugurada Aula Magna, se sumaron los jóvenes que venían de las escuelas de música de Maracay, Barquisimeto y Valencia. “La tasa de crecimiento era impresionante, comenzamos con 11 y luego fueron 25, y después 47. Hasta ese momento, la educación musical estuvo circunscrita a la cátedra individual; la práctica colectiva de la música no era usual”, recuerda Abreu, exministro de Cultura durante el Gobierno de Carlos Andrés Pérez, exdirector del Consejo Nacional de la Cultura (Conac) y ganador del premio Príncipe de Asturias de las Artes 2008 y el Polar Music Prize en 2009, entre otros galardones.

-¿Recuerda la primera gira internacional del Sistema?

-¡Cómo no recordarlo! Fue en 1975 (año que se toma como el del nacimiento del Sistema). Resulta que el presidente de México, Luis Echeverría Álvarez, visitó Venezuela, y hubo un concierto en su honor en la Casa Amarilla. Al final de la presentación, él se me acercó y me manifestó su deseo de llevar la Sinfónica Juvenil a su país. Así, se planificó una gira que abarcó Ciudad de México, Puebla y Cuernavaca.

“En la capital mexicana -prosigue el músico-, tocamos en el Palacio de Bellas Artes, y cuando terminó el concierto se nos acercó el maestro Carlos Chávez, que era uno de los tres grandes compositores y directores de orquesta de América Latina junto con Alberto Ginastera (Argentina) y Heitor Villa-Lobos (Brasil), y nos dijo conmovido: ‘Quiero apoyar esto. Quiero ir a Venezuela’. Pensé que estaba hablando de un futuro lejano, y al mes siguiente estaba aquí. Vino a dar clases y asistió al primer concierto de la Juvenil en el Teatro Municipal de Caracas, con la Sinfonía Heroica de Beethoven”.

A aquel primer aliado del Sistema su unieron primerísimas figuras de la escena musical internacional: Claudio Abbado, Giuseppe Sinopoli, Simon Rattle, Zubin Mehta y Eduardo Mata, “destacado alumno del maestro Carlos Chávez y quien escogió a la Nacional Juvenil para que grabara las más grandes obras sinfónicas del repertorio universal”, agrega Abreu.

Giras anuales, el surgimiento de nuevas figuras de la dirección orquestal -además de Dudamel, Diego Matheuz, Christian Vásquez, Edicson Ruiz, Joshua Dos Santos y el margariteño José Ángel Salazar, de apenas 15 años de edad, entre otros- y presentaciones en los más importantes festivales de música clásica del mundo, como el de Salzburgo, que en julio de este año tendrá al Sistema como Invitado de Honor, son algunos de los méritos logrados por la creación de José Antonio Abreu.

-¿Qué más le falta al Sistema?

-Seguir creciendo hasta convertirse en emblema de la grandeza espiritual de Venezuela. Nuestra meta es alcanzar al millón de jóvenes tocando y cantando. Crear una orquesta en cada comuna, en las escuelas, orquestas para jóvenes con discapacidades.

-¿Cuántos países han replicado el Sistema?

-El Sistema ha surgido espontáneamente como parte del desarrollo musical de varios países. No me gusta hablar de réplica porque es como si vendiéramos una franquicia. Está en ciudades como Boston, Los Ángeles, Nueva York, en Londres, Milán, Oslo, Toulousse, Ámsterdam…

-¿Cuál ha sido su mayor aporte?

-El Sistema de orquestas venezolano le ha dado un vuelco a la concepción elitesca de la música sinfónica. La ha democratizado en todos los sentidos. Este es un proyecto social porque aspira a aplicar la música al desarrollo del hombre, y nacional porque aspira que todo el país participe de él.

-¿Sigue creyendo que el arte es capaz de transformar al hombre?

-Por supuesto que sí. El joven que está en contacto con la fibra estética de su humanidad, crece en un mundo de valores infinitamente precioso. Y esa semilla se transmite al anillo vecinal y al comunitario rápidamente. Y el desarrollo que viene es inimaginable…

Entre los próximos proyectos del Sistema Nacional de Coros y Orquestas Juveniles e Infantiles, además de su participación en el Festival de Salzburgo, está el concretar presentaciones en Australia, Tailandia, India y Malasia.