Vía: El Tiempo.com | Escrito por: Carlos Solano | Cultura y Entretenimiento

Valentina Lisitsa, que se encuentra en Bogotá, disparó su popularidad a través de esta plataforma.

Valentina Lisitsa

Valentina Lisitsa

Una reseña del diario ‘The Telegraph’ calificó a la pianista académica ucraniana-estadounidense Valentina Lisitsa como “la Justin Bieber del mundo clásico”. La sola idea suena descabellada, ante esa inmensa distancia que separa a Bach del pop adolescente. Pero, paradójicamente, a la artista no le disgusta que los equiparen.

YouTube“Técnicamente, es una comparación muy válida. No estamos hablando del tipo de música que hacemos, sino de cambiar la manera en la que el negocio de la música opera”, afirma Lisitsa, cuya carrera se consolidó cuando conquistó a miles de fanáticos con los videos de sus interpretaciones en YouTube -como lo hizo Bieber-.

Lisitsa se presentó este viernes en el Teatro Mayor, como solista junto a la Orquesta Sinfónica Nacional, y hoy lo hará en solitario en el Teatro Estudio, adjunto al Mayor, en el Centro Cultural Julio Mario Santo Domingo. La pianista, cuyos videos superan los millones de vistas en YouTube, llegó a compartir por esta plataforma un concierto transmitido en  streaming  en vivo, su debut en el Royal Albert Hall. Y su fama se ha multiplicado.

“Por mucho tiempo, la música se trató del artista que se conectaba con las audiencias, y una vez hecha esa conexión, todo venía con ello: contratos, conciertos, fama, dinero -explica la pianista-, pero en el último cuarto de siglo el negocio de la música cambió”.

El concierto presentado por YouTube en junio de este año, en el que interpretó apartes de obras de diferentes compositores, no solo fue transmitido por este sitio web, sino también grabado y ahora publicado por el sello Decca, con el que Lisitsa firmó tras años de gestión propia.

“El  streaming  no fue algo muy diferente de la experiencia de ensayar en casa y presentarlo en mi página. Daba susto los primeros minutos, pero no pensaba en el  streaming . Pensé en la gente que estaba sentada en el teatro, no toqué para los micrófonos de la grabación”.

Su transmisión fue libre. Eso plantea también una postura diferente como artista: liberar, entregar, ceder.

“La música clásica tiene mucho en qué actualizarse para ponerse a la par con el resto de la industria del entretenimiento. Adele, por ejemplo, subió su concierto en el Royal Albert Hall entero a YouTube, y aun así sigue siendo la grabación más vendida de los últimos tiempos (…). Espero que mis fanáticos participen en ese nuevo modelo y juntos probemos que sí hay un nuevo camino que beneficie a todos”, concluye.