Vía: El Universal | Por Ana María Hernández

El tenor venezolano Guillermo Domínguez regresa al país para integrarse al movimiento lírico nacional: en primer lugar, con la grabación de dos discos con la Compañía Nacional de Música y el Centro Nacional del Disco; y en segundo lugar para poner en marcha una fundación que lleva su nombre, destinada a la formación en canto lírico y la producción de óperas con una compañia estable en el género.

Guiillermo Domínguez

Guiillermo Domínguez

“Estoy en la grabación de los discos, junto con la Orquesta Filarmónica Nacional, en la sala José Félix Ribas. Uno es de autores venezolanos y latinoamericanos, que se llamará Autores nuestros, y otro, Pasión ópera; bajo la dirección de Elisa Vegas”, comenta.

Oriundo de Maracay, Domínguez ha desarrollado una carrera importante en Europa, donde su voz es más conocida. De Venezuela se fue en 1979 y estudió en el Conservatorio Santa Cecilia de Roma, con Elio Battaglia. Posteriormente se graduó summa cum laude en el Conservatorio Giuseppe Verdi de Torino, y ha tomado cursos de perfeccionamiento con Carlo Bergonzi y Franco Corelli.

Ha abordado todos los roles importantes para su voz, actualmente ubicado como tenor lírico spinto, sobre todo el repertorio verdiano y pucciano. “Aún me faltan los roles dramáticos, como Otelo de Verdi, Sanson y Dalila, Wagner. Es un repertorio que me está esperando”, agrega.

Su discografía abarca nueve títulos, pero ninguno es producido en el país. De allí que le pareció importante hacer estos discos en Venezuela para contar con algo propio.

Acerca de dar conciertos, no lo tiene planteado todavía, sino hasta que culmine la grabación de los discos y realice en Caracas la presentación.

“Actualmente estoy de año sabático en mis actividades en Europa, y me regreso en cuanto culmine aquí”, explica, y señala que al venir a Caracas a grabar, se dio cuenta de la realidad del movimiento operístico en el país.

“Me da tristeza ver que mis colegas están jugando banco, esperando por cantar. Me parece que hay que impulsar la carrera, y que se haga a la par del movimiento de orquestas, que tiene tanto apoyo”, y manifiesta que al estar acá y dar algunos cursos, notó con pesar cómo “las cátedras de canto tienen muy pocos alumnos”.

Domínguez cree firmemente en la unión de esfuerzos y en proponer programaciones musicales de calidad en los teatros.