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La Fundación Acción Social por la Música, fundada hace 2 años, tiene 2 núcleos desde donde está transformando la vida de más de 150 niños

En el 2013, inspirado en El Sistema venezolano, nació en España la Fundación para la Acción Social por la Música, que en poco tiempo está generando transformaciones significativas en la vida de más de 150 niños que se encontraban en riesgo de exclusión social, entre otras problemáticas. María Guerrero, presidenta de dicha fundación, comenta que la actuación en Madrid de la Sinfónica Simón Bolívar y el maestro Gustavo Dudamel, “ha causado una gran emoción y estímulo a los alumnos del programa”.

“Esta presencia de los músicos venezolanos en España, es la concreción de nuestros sueños. Queremos seguir el ejemplo de Venezuela y, a través de la música, poder romper el círculo de la exclusión. Ya tenemos 2 núcleos, uno en Madrid y otro en Zaragoza, donde contamos con coro y orquesta, y este año llegaremos a los 200 niños. El perfil de nuestros alumnos es de exclusión social, provenientes de familias monoparentales, de desempleados, padres o madres toxicómanos o alcohólicos, con violencia de género en casa, pertenecientes a inmigrantes de pobreza material o a minorías étnicas”, explica Guerrero”.

– Ha visto ya el impacto positivo del programa en los núcleos de El Sistema España?
– Los resultados están a la vista. Tenemos alumnos que han recuperado el orgullo, la ilusión y la esperanza de vivir. Uno de los padres no decía llorando, que nos daba las gracias porque ahora su hijo tenía algo por lo que vivir, un motivo para sentirse un luchador. También está el caso de una mamá que tenía la autoestima muy dañada, y desde que sus hijos están aprendiendo música, ahora ella es otra persona, se arregla más, tiene más ilusión por reconstruir su vida y está más cerca de sus hijos.

– ¿Cuál es el próximo programa que pondrá en práctica su fundación?.
– Ahora nos llama la atención organizar un coro de Manos Blancas, y esto queremos hacerlo a través de un aula de acción social en el Teatro Real, donde los músicos se convierten en voluntarios para atender niños con necesidades especiales: síndrome de Down, cáncer, autismo y otras disfunciones.

Rubén Fernández, maestro y director de la orquesta infantil en el Colegio Pío 12, comenta que inspirado en el modelo venezolano, dice que, “es la primera vez que le enseño a los niños en grupo, y sólo en un año se ha visto una gran evolución en su manera de comportarse”. Su compañera de equipo, la profesora Nuria Fernández, directora del coro Cantemos en el Colegio San Antonio, quien acota: “Ciertamente, la disciplina en los niños es el primer gran avance que hemos conseguido, y con en poco tiempo”