Vía: www.panamericanworld.com/Publicado por Dubraswka Aguilar

Definitivamente, el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela es mucho más que un programa de formación artística. Vivir de cerca la experiencia de El Sistema es contagiarse de la pasión y la disciplina que se vive en cada profesor, en cada alumno, en cada aula, en cada espacio donde la música emplea sus mejores acordes en pro del desarrollo individual y colectivo, la educación y la integración social sin barreras.

Fundado en 1975 por el maestro José Antonio Abreu, El Sistema cuenta con un modelo de aprendizaje que ha hermanado, a lo largo de cuatro décadas, a unos 2 millones 600 mil venezolanos, no sólo por su completo programa educativo, sino también por los valores de superación y excelencia que imparte. De las filas de esta pirámide artística, que incluye orquestas infantiles y juveniles regionales y nacionales, han surgido grandes músicos y reconocidos directores de orquestas y compositores que hoy por hoy marcan pauta en el mundo musical.

Iniciación en la música

Más de 400 núcleos y mil 300 módulos distribuidos en todo el país sirven de espacios para formar a los 600 mil niños y adolescentes que actualmente están en El Sistema.  Lourdes Hidalgo, directora del Programa de Iniciación Orquestal Preescolar – Núcleo Simón Rodríguez La Hoyada, explica cómo la música se convierte en un método de pedagogía: “En este núcleo tenemos 526 niños en el turno de la mañana, cuyas edades oscilan entre los 21 meses hasta los 3 años (maternal) y de 3 años a 7 años (preescolar), quienes son formados, de manera lúdica y por asociación de colores, en las áreas de Banda rítmica y xilófono, así como en el reconocimiento de su cuerpo como primer instrumento. A los 4 años y medio ya el niño está en capacidad de leer una partitura”, destaca Hidalgo.

Los niños que participan en el programa Nuevos Integrantes aprenden a través del juego y la asociación de colores

El turno de la tarde incluye niños a partir de los 9 años de edad (la matrícula actual es de 800), quienes reciben formación en teoría musical. “Se les enseña cómo se forma la melodía, se les introduce en diferentes ritmos, se trabaja un repertorio del folklore venezolano para irlos preparando hacia el análisis rítmico y orquestal más denso”.

En la medida en que los estudiantes van creciendo aumenta la cantidad de horas de aprendizaje y su orientación según gustos y habilidades. “Sin que el niño se dé cuenta, está aprendiendo, el programa lo va encaminando por el estudio del xilófono, banda rítmica, iniciación en la música, cuerdas bajas, orquesta A y orquesta B, flauta y coro, de acuerdo al progreso e intereses que muestre el menor”, resalta la directora del núcleo Simón Rodríguez.

Una constante que ven los 58 profesores que integran este núcleo es que bajo este programa de formación “el niño sigue siendo un niño como cualquier otro, que se convierte en un músico integral cuando está frente a la partitura”.

La música es para todos

La filosofía de integración de El Sistema ha favorecido la convivencia de niños y adolescentes sea cual sea su condición.

Leonardo Méndez, coordinador nacional de Integración Social, explica la amplitud de los programas que trascienden las jornadas que se desarrollan dentro de los núcleos. “El programa Nuevos Integrantes surge en 2012 cuando advertimos el tiempo que se perdía para que el niño pudiera iniciarse en El Sistema. Entonces, visitamos 6 hospitales para captar a los bebés con horas de nacidos, quienes recibían su primera actividad académica (concierto en vivo) con el consentimiento de sus padres. Allí descubrimos que, a través de la música, los niños pueden relajarse y completar sus funciones básicas, como succionar, con normalidad. En otros casos interactuamos con niños en terapia intensiva, con madres a punto de dar a luz e incluso llevamos la música al propio parto. Enseñamos cómo educar desde el embarazo”, expresa.

En este programa se realizan actividades una vez al mes para lograr la integración de la familia con la orquesta.

El programa de Atención Especial beneficia a niños y jóvenes con diversidad funcional en todo el país. “A través de la música, usada como una herramienta para el desarrollo de potencialidades y la inclusión social, estas personas pueden gritarle al mundo que existen”, destaca Méndez.

El programa comenzó atendiendo a 16 niños con dificultades de aprendizaje y a 12 con déficit visual. Hoy en día más de 2 mil 500 niños y adolescentes son formados por más de 100 profesores e instructores especializados.

Dentro de este programa se insertan niños autistas, con síndrome de Down o sordos ciegos, así como personas adultas que están perdiendo el sentido de la vista y del oído y a quienes se les apoya con la enseñanza de un instrumento musical.

El programa hospitalario, también creado en 2012, busca integrar a niños y jóvenes enfermos con la música y ayudarles de forma terapéutica. “El niño quiere dar todo por la música y hemos logrado que aquellos que no pueden levantarse de la cama, por problemas en la columna, lleguen a tocar cuatro acostados”, subraya Leonardo Méndez.

En las actividades que se desarrollan, nuevamente el entorno juega un papel fundamental: médicos, enfermeras y familia también participan de los beneficios de la música. “Hay doctores que le tocan música a los pacientes en terapia intensiva o madres que deciden participar en un concierto, como nos sucedió el año pasado, ya que su hija se sintió mal con la quimioterapia y no podía tocar”, relata.

El mundo replica El Sistema

Ron Davis Álvarez, coordinador de Relaciones Internacionales de El Sistema, ha tenido la responsabilidad de llevar los programas de formación académica hasta lugares tan recónditos como Groenlandia. “Fui a un orfanato ubicado Uummannaq en 2011, donde logré armar un ensamble de trece músicos en 1 semana. A mi regreso a Venezuela, el Maestro Abreu  me dice que la música hay que llevarla a esos lugares donde no la gente no espera que le llegue y me tocó regresar”, recuerda.

En Álvarez se evidencia esa pasión y vocación de todos los que trabajan en El Sistema. A su juicio, el secreto de los buenos resultados internacionales obedece a la combinación de la estructura filosófica de integración social, a través de la música que emplea El Sistema, con la idiosincrasia de cada localidad y sus tradiciones. “Hay unos 120 programas inspirados en El Sistema en 50 países, que mezclan nuestro enfoque educativo y de valores con sus particularidades culturales”, explica.

“Con cuarenta años, El Sistema siempre se está descubriendo; por ello, antes de dar un no como entrada, regalamos una sonrisa que ayuda a que el alma perdure”.

Desde la óptica del Director de Orquesta

“Los directores venezolanos tienen un gran reconocimiento internacional porque El Sistema nos ha dado una educación impecable en orquestación”, destaca Joshua Dos Santos.

Estudió violoncelo y fue escalando posiciones hasta tocar, a los 14 años, en la Orquesta Sinfónica de Carabobo (la  más importante de este estado central venezolano). A esa edad ingresa en la Orquesta Nacional Infantil de Venezuela, donde asegura haber recibido la educación más espectacular de su carrera en el país.

Sus aspiraciones para dirigir no se hicieron esperar, aunque le parecía imposible ya que los directores eran siempre personas mayores. “Cuando vi que Gustavo (Dudamel) pasó de tocar con nosotros al podio, me dije sí se puede”, manifiesta.

A sus 30 años ya ha dirigido varias orquestas en el mundo y funge como director asistente de Dudamel.

Su principal fortaleza radica en poder dirigir obras de diferentes períodos con facilidad. “Me gusta combinar el repertorio. Para que un concierto sea exitoso, no se puede pensar sólo en el director, en la orquesta o en el público. Hay que saber combinar la personalidad de los músicos, con lo que uno quisiera hacer, con lo que la audiencia quiere escuchar”, reflexiona.

Desde su perspectiva, gracias al maestro Abreu “se hablan cosas buenas de Venezuela. El Sistema marca pauta musical en el mundo”.

El Sistema en notas

  • Más de 600 mil niños y adolescentes se forman actualmente en 400 núcleos sedes y  mil 340 módulos repartidos por toda Venezuela, bajo la tutela de unos 8 mil 900 profesores, maestros e instructores.
  • 372 coros infantiles y juveniles, 1210 orquestas juveniles, infantiles y preinfantiles y 15 programas de atención a las comunidades indígenas conforman la estructura de la siembra musical creada por el maestro Abreu.
  • En 40 años se han desarrollado 14 programas de Educación Especial.
  • 1.600 madres embarazadas, padres, bebés y niños de 1 a 3 años de edad han participado en el programa Nuevos Integrantes
  • 270 mil horas de instrucción académica se han impartido con el Programa Académico Penitenciario
  • 2.443 ciudadanos se incorporaron al Programa de Orquestas Sinfónicas Penitenciarias en 2014