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Alberto Favero habla de “Suite Trane”.Después de 46 años, el homenaje a John Coltrane que compuso el músico volverá a sonar en Buenos Aires.

Un par de semanas atrás fue Bronca Buenos Aires, la obra de Jorge López Ruiz, la que tuvo su primera interpretación en vivo -en el Auditorio Belgrano-, 46 años después de haber sido compuesta. Ahora será Suite Trane (In memorian John Coltrane) la que tendrá su merecido rescate, sobre el mismo escenario, de la mano de su compositor, Alberto Favero, junto a la Artistry Big Band y el saxofonista Bernardo Baraj, con auspicio del Ministerio de Cultura de la Nación.

“La obra -una suite en cinco movimientos compuesta entre los días finales de 1967 y los primeros meses del ‘68- fue una reacción ante la muerte de John Coltrane, que para los músicos de jazz de aquel momento fue una noticia muy triste. No la hice para hacer un disco, sino como un homenaje. Fue un acto de honestidad casi ingenuo. Tenía que expresar el respeto y dolor por su muerte”, explica Favero.

¿Qué tan importante era la figura de Coltrane en el ambiente del jazz local en ese entonces? Suele decirse que el interés estaba más focalizado en el swing.

Puede ser que para los aficionados fuera así o que estuviera a la sombra de Miles Davis. Pero no para los músicos, que por entonces tocábamos el mismo repertorio que el del quinteto de Davis.

¿Componían también?

Claro. Por eso, la primera parte del concierto de mañana está dedicada a autores argentinos como “Baby” López Furst, “Gato” Barbieri y Sergio Mihanovich. Porque el jazz argentino tiene la característica de estar más cerca de (Astor) Piazzolla que de (Charlie) Parker, que vale la pena destacar.

En el tema de López Furst incluido en la reedición del disco, la influencia de Piazzolla es evidente.

Es que hay muchas conexiones entre el jazz y Piazzolla, quien a mí, que de chico toqué tango, me sirvió de puente para entender el lenguaje del jazz. Porque, armónicamente, él tiene más que ver con (George) Gershwin que con (Aníbal) Troilo.

¿Por qué recurriste al formato de una suite con orquesta, cuando Coltrane está más asociado a formaciones menos numerosas?

Coltrane era trascendental. Fue hijo de un pastor bautista y seguidor de Martin Luther King. Un tipo muy creyente. No era un chupacirio, pero tenía una gran espiritualidad. Y lo que quise manifestar al hacer una orquestación tan rica, fue su trascendencia; reflejar eso que él no hizo en el plano terrenal, su perspectiva, a lo largo de una línea de desarrollo.

¿De qué tipo es esa línea?

Cada tramo de la obra tiene que ver con alguna faceta de Coltrane. El quinteto, en el segundo movimiento; su bucólica North Carolina de origen y su caótica Nueva York de destino, en el tercero; su conexión religiosa en el Réquiem y su trascendencia en el final; que es su Impressions, pero con cinco saxos.

Terminada en abril del ‘68, Suite Trane tuvo su estreno en agosto del mismo año, su grabación en 1969, su edición discográfica al año siguiente, y punto final. En el exterior, en cambio, entre 2005 y hoy, la obra sonó en España, Italia y Suiza.

¿Te molestó que aquí no se hiciera durante tanto tiempo?

No. Porque asumo que en mi país hay cosas buenas y otras no tanto. Este es un país que no es fácil. Por eso, cuando me hincho me las tomo.