Berlín. El director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel tiene claro que a pesar de la complicada situación de su país hay esperanza y hay que seguir luchando porque al final del túnel hay una luz.

Vía: DPA

Dudamel, de 38 años, se formó en el Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela, que actualmente sigue adelante a pesar de la complejísima situación que vive su país. Hoy es un emblema de esperanza, afirmó en entrevista.

En su opinión, éste se ha hecho de adversidades y ha sobrevivido a numerosas crisis en el país. El filósofo francés (Jean-Jacques) Rousseau le preguntaba a Dios en Las Confesiones, por qué le había hecho pasar tantas situaciones adversas. La respuesta: Te he hecho débil para caer en el hueco, porque te he hecho lo suficientemente fuerte para salir de él, señaló sobre algo que en su opinión se puede aplicar a Venezuela por lo que tiene fe que vendrá el momento en que el país pueda salir adelante.

 Yo podría hablarte de todo lo terrible que está sucediendo en mi país, triste y doloroso. Cada vez que veo salir a un joven me duele. Cuando veo que la gente no tiene la posibilidad de comprar los bienes básicos me duele, también porque allá vive mi familia, de la que nunca me he desconectado. Pero al mismo tiempo debemos seguir luchando porque al final del túnel hay una luz y ésta significa unión, sostuvo el director de la Órquesta Filarmónica de Los Ángeles y de la Órquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.

Cuestionado sobre si para lograr esa unión sería necesario que se fuera Nicolás Maduro, Dudamel consideró que “el pueblo es sabio y sabrá decidir cuál es su futuro. El problema es hoy la sobrepolitizacion, y de eso tenemos que proteger a nuestros niños. No podemos enfermarlos con esta diatriba política y esta pelea permanente de que si tú eres culpable. Cada uno tiene que asumir su responsabilidad y su culpa. Nosotros, desde las pequeñas posiciones en que estamos, tenemos que construir el país.

Basta con ver lo que vivió Alemania: dos guerras mundiales, regímenes dictatoriales, un muro que los separó. Tantos años de sufrimiento y tantas equivocaciones. Nosotros también hemos sido muy golpeados, incluso por nosotros mismos, por no tener la disciplina suficiente. Pero no es momento de achacarnos culpa. Es el momento para que cada quién asuma la responsabilidad que tiene.