Vía: elperiodico.com | MARTA CERVERA | BARCELONA

El joven pianista barcelonés Ignasi Cambra sorprende a todos aquellos que le escuchan por primera vez. El prestigioso director ruso Valery Gergiev le ha invitado en varias ocasiones a tocar con la célebre Orquesta del Mariinski junto a la que hoy (20.30 horas) debuta en el Auditori con el Concierto para piano número 1, de Mozart. «He tocado muchas veces el concierto de Mozart, tan conocido», dice Cambra. En la segunda parte sonará la Quinta sinfonía de Mahler.

Ignasi Cambra

Ignasi Cambra

Empezó a tocar con 6 años, «algo tarde», reconoce este veinteañero. Fue después de que su madre se fijara en cómo jugaba con las teclas y seguía las clases que hacía su hermano mayor. «De pequeño nunca soñé con ser músico profesional. Estaba apuntado para entrar en Esade cuando tuve la oportunidad de ir a estudiar música a una universidad de EEUU con una beca. Aquello lo cambió todo», recuerda desde Nueva York, donde sigue sus estudios en la Julliard School.

«La música te permite hacer algo que no puedes hacer en otros campos. Un concierto solo es efectivo si provocas sensaciones y logras que la gente que te viene a escuchar salga algo diferente de como entró. Eso pocas profesiones te lo permiten», explica este discípulo avanzado de Alexander Torazde. La ceguera con la que convive desde que nació no ha sido impedimento para Cambra, que prefiere estudiar de oído más que con partituras. Eso sí, reconoce que para entender a fondo las obras de Bach debe leer las notas con sus manos sobre partituras en braille.

Cambra ha tocado en el Carnegie Hall, el Kennedy Center y las Naciones Unidas. Y ya ha debutado en Moscú. «Tocar con Gergiev es una experiencia y un gran honor porque trabaja con muy pocos solistas», admite el músico, que el próximo domingo ofrecerá un recital en La Pedrera. Entre los pianistas a los que admira señala a Sokolov, Zimerman y Schiff.