‘LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA TIENE MALA REPUTACIÓN Y ES UNA PENA… YO TOCO MUCHA MÚSICA CONTEMPORÁNEA.’

Vía: docenotas.com | Antonio Gómez Schneekloth

España se ha convertido para este hombre cosmopolita en su segunda patria. Ahora regresa para impartir un curso de iniciación al jazz en el CPM de Xàbia (Alicante) y ofrecer un concierto en la misma ciudad el 25 de enero. Invitado por la A.P.A.M. (Asociación de Profesionales y Amigos de la Música), su curso se dirige a estudiantes de cualquier tipo de especialidad interesados en el jazz, (¡no sólo pianistas!) y se celebra entre el 23 y 26 de enero.

Philippe Raskin Photo by Vicky Bogaert

Philippe Raskin Photo by Vicky Bogaert

Philippe Raskin es un pianista belga que no sólo se siente en casa en la música clásica, sino también en el jazz y en la improvisación. Tras finalizar su brillante carrera académica con los mejores profesores comenzó a hacerse un nombre como pianista solista, y en la actualidad compagina su labor de concertista, también solicitado por diversas orquestras, con la de un profesor que dirige su propio centro.

Bueno Philippe, ¿por dónde empezamos? Háblanos en primer lugar de tu relación con España, porque tu español es excelente.

Hablar de mi relación con España no es fácil. Habría tantas cosas que decir… He vivido en Madrid cuatro años cuando fui alumno del profesor Dimitri Bashkirov en la Escuela Superior de Música Reina Sofía. ¡No voy a mentir! Lo de España fue un flechazo: el sol y el cielo azul, la comida, la gente, el ambiente, etc. La vida en España es muy diferente a la que se lleva en los países nórdicos y los años en que viví en Madrid fueron los más bellos de mi vida.

En cuanto al trabajo, hace unos cuantos años España era uno de los pocos países que invertía mucho en cultura. Ahora ha cambiado la cosa debido a la crisis, pero todavía hay gente que quiere hacer cosas nuevas.

¿Y tu relación con Xàbia a qué se debe? Está claro que alguien se ha preocupado por poner en marcha diversos proyectos en torno al piano. A finales de noviembre del año pasado vino el pianista italiano Giuliano Adorno, ahora tú y no acaba aquí.

Todo empezó con una llamada de Nati Ballarín, pianista e impulsora de todos estos proyectos. Nada más obtener yo el primer premio en el concurso internacional de piano Compositores de España me pidió que formara parte del jurado en el Concurso International de Piano Villa de Xábia. A partir de este instante comenzamos a trabajamos junto y a poner en marcha intercambios con Bélgica. Nati, por ejemplo, tocará en el festival que dirijo en Bruselas y será miembro del jurado en el Concurso Internacional de Piano Cesar Franck, del cual soy su director artístico. Al margen de toda relación laboral, tengo que decir que también somos muy amigos. Obviamente, siempre es un placer poder trabajar con gente a la que aprecias personalmente. 

 ¿Qué es lo que vas a ofrecer del 23 al 26 de enero en Xàbia?

Se trata de un curso de jazz e improvisación en el que formaremos grupos en función del nivel académico, al margen de las clases individuales. El objetivo será el desarrollo de la audición y memoria musicales. Fomentar la improvisación como vehículo de interacción musical, a fin de eliminar las barreras estilísticas e incentivar la creación en grupo. También aprenderemos a manejar conceptos básicos de la armonía e improvisación del jazz, sus formas e interpretación. Quisiera dejar Xábia con la certeza de que los alumnos habrán aprendido a improvisar sobre una progresión simple y estructuras básicas como las del blues. Para ello abordaremos temas como Autumn Leaves o All of me.

Jazz, blues y música clásica... Te mueves por terrenos muy distintos.

La verdad es que siempre me ha sorprendido un poco la división que existe entre la música llamada “clásica” y las demás. A mí me gustan todas, y naturalmente escucho música clásica, pero también jazz, rock, pop, etc. Hablando de improvisación, Mozart por ejemplo improvisaba sus cadencias y cuando yo toco uno de sus conciertos hago lo mismo, o sea, improviso la candencia. Esta costumbre ha desaparecido un poco y creo que es una pena porque al margen de “interpretar” la música, creo que es al mismo tiempo importante entender su esencia, con qué idea se compuso, cómo se improvisaba o se improvisa ahora, etc.

Al margen de dicho curso vas a tocar en el parador. Háblanos del programa, o mejor dicho, del concepto que subyace a tus programas de concierto en general, ya que no sólo vas a tocar obras clásicas. 

No puedo adelantar demasiado porque he preparado una pequeña sorpresa… La única cosa que sí puedo revelar es que en el concierto habrá música clásica, jazz, improvisación y quizá una participación del público, y puede que el concierto no sea únicamente de piano…

El concierto en el parado es el primero de tu gira 2014. ¿A dónde más te llevará ésta?

Mi agenda de conciertos para el 2014 está muy cargada con actuaciones en Europa (Bruselas, Viena, Zúrich…) y giras por África del Sur, Colombia, México, Japón, entre otras. Me dicen a veces que me paso el año viajando y que mi vida son unas vacaciones permanentes. No me voy a quejar. Me gusta mi trabajo, pero de ahí a pensar que vivo tumbado al sol en una hamaca hay un trecho. La verdad es que trabajo mucho y viajar tanto también cansa. Además, me gustaría pasar más tiempo con los míos, especialmente con mis dos sobrinos.

Hemos hablado de tipos de música muy diferentes, sin mencionar la música contemporánea. ¿Te interesa? ¿Has realizado algún estreno?

Es una buena pregunta. La música contemporánea tiene mala reputación y es una pena. Yo creo que con ella ocurre lo mismo que con las demás músicas: hay buena y mala, y en mi opinión el problema radica antes en su transmisión que en su esencia. Yo toco mucha música contemporánea. Este año estrenaré la Sonata de la caza del compositor austríaco Christoph Ehrenfellner en el Musikverein de Viena. El compositor me acompañará en el escenario y hablará sobre su sonata, y estoy seguro de que esto le ayudará al público a entender mejor la pieza. El mes que viene grabaré dos obras del compositor belga Jean-Marie Rens.