Luis Ernesto Gómez

Panamá, situado geográficamente en la intersección de los océanos Atlántico y Pacífico, se convirtió en el centro del tránsito comercial del mundo. El canal de Panamá ha convertido al país en histórica confluencia, epicentro de bienes, valores, culturas, desde el momento de su construcción hasta hoy.
01 MUSICARTE-GENERAL-CONCIERTOS-WEB-1Por ello, es motivo de especial satisfacción atestiguar la 2da. edición del Festival MusicArte, que reunió a compositores activos de Latinoamérica en una serie de seis conciertos de Música Contemporánea y que convirtió a Panamá, el pasado Junio, en el foco central latinoamericano de la música nueva.  MusicArte sigue posicionándose históricamente, ya comienza un historial de continuidad, de construcción de una tradición necesaria para el continente. La organización del festival, desde sus inicios, ha estado a cargo de los compositores Andrés Carrizo (Panamá) y Curtis Rumrill (EEUU).

En esta 2da. edición tuvo como compositores invitados a Carlos Sánchez Gutiérrez (México) y Valentín Pelisch (Argentina).  De acuerdo a la convocatoria internacional realizada, ésta dio como resultado la inclusión en la programación del Festival de las obras de Roberto Azaretto (Argentina) Impasse, Ricardo Durán Barney (México) N4CH2, Luis Ernesto Gómez (Venezuela) La Caja Negra, Ivan Knees (Argentina), Ver, Federico Llach (Argentina) 11 Points, Juan David Osorio (Colombia) Cuatro Canciones, Diego Taranto (Argentina) con la pieza Nadie.  Los compositores panameños con obras interpretadas en el festival fueron: Jorge Bennett, Emiliano Pardo Tristán, Ricardo Risco Cortés, Heriberto Pinzón, Samuel Robles y Andrés Carrizo. Respecto a los ensambles e intérpretes que hicieron vida en los conciertos del festival destacamos al Ensamble Dal Niente (Chicago) dirigido por Michael Lewanski, Trio SoundSCAPE (EEUU), Alia Música (Pittsburgh, EEUU) dirigido por el compositor colombiano José García De Castro, Istmus Música Contemporánea (Panamá), así como el pianista Nathanael May y la violinista Graciela Núñez.

02 Foto RB - Foto Compositores en el Teatro Amador

En la imagen, debajo de izquierda a derecha, Luis Ernesto Gómez, Andrés Carrizo, Heriberto Pinzón, Valentín Pelisch, en el medio de izquierda a derecha, Curtis Rumrill, Roberto Azaretto, Carlos Sánchez Gutiérrez y Ricardo Durán Barney, al fondo, a la izquierda, Federico García De Castro y a la derecha, Federico Llach.

Diversidad estética y propuestas escuchadas

En el Festival se escucharon propuestas diversas. Por ejemplo, aquellas que funden la música con la poesía. Juan David Osorio (Colombia) presentó la obra Cuatro Canciones para soprano y piano, la cual incluye textos del poeta venezolano Vicente Gerbasi, el colombiano Darío Jaramillo y fragmentos bíblicos de El Cantar de los Cantares. Luis Ernesto Gómez (Venezuela) exhibió la obra La Caja Negra basada en el poema homónimo del laureado poeta venezolano Luis Alberto Angulo y escrita para ser estrenada en el festival. La Caja Negra comulga con la desenvuelta abreviatura, con la percepción budista de que la muerte no es algo tan grave sino el inicio de otro capítulo de la vida. Son ocho momentos circunstanciales, proximidades efímeras que sin buscar desconcierto formal, expresan lanzamiento, introspección, danza, recogimiento, mirada consciente, asunción de determinaciones, ahínco de actitudes en el devenir de la existencia y el entusiasmo de que no todo se resuelve en agonía.

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El ensamble Dal Niente de Chicago fue unos de las agrupaciones residentes durante el Festival. Foto: Marc Belanguer

Ahora, en la corriente del performance musical o música con elementos teatrales y conceptuales vimos dos propuestas notorias que trascendían el espacio formal del concierto para ser perfectamente ubicables en espacios alternativos como el museístico, el educativo, el histriónico.

La obra “Algunas anotaciones durante un cuaderno” del argentino Valentín Pelisch comprende un conferencista (actor), video y ensamble y tiene integrado un fascinante guion. “Los oídos no tienen párpados. Para escuchar necesitamos primero callarnos por dentro. El poder del sonido siempre  ha sido mayor que el poder del sentido” es parte del texto actuado por el conferencista a ratos, reflexivo y en otros, histérico, quien dialoga con un ensamble de seis instrumentos en una puesta en escena donde éstos rodean al público asistente.  Según testimonios brindados por el propio Valentín Pelisch, la obra es una puesta en escena de un texto compuesto para una charla que ofreció en un festival de música contemporánea en Ucrania,  el cual consta de citas y paráfrasis de diferentes autores que coinciden y dialogan con sus propias ideas sobre la música. Fragmentos que fueron “intervenidos, transformados, contaminados, manipulados, proliferados y recontextualizados” en un “proceso de apropiación”, síntesis y teatralización. El texto tiene un carácter de manifiesto blando o texto poco taxativo (reflexivo, dubitativo a ratos) de principios estéticos musicales. Por último, es conveniente expresar que ya que el autor tenía a disposición unos intérpretes específicos antes de crear la obra, él solicitó a los intérpretes que le enviaran una pieza musical con la cual se sintieran identificados y las tomó como material primigenio para la creación de la obra.  En esta partitura, el pensamiento musical dialoga concertadamente con la propia música compuesta para la ocasión.

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Interpretación de la obra Algunas anotaciones durante un cuaderno.

Interpretación de la obra Algunas anotaciones durante un cuaderno.

También es destacable la obra “11 points” del argentino Federico Llach, la cual fue un despliegue de música y deporte teatralizado que abarca también una propuesta conceptual en el pulso. En esta obra no está planteado el uso de un pulso regular controlado por el tradicional director, sino más bien la innovadora idea de basarlo en el rebote de la pelota durante un juego de ping pong. El pulso es entonces una suerte de golpe constante aunque algo distendido. De esta forma, la obra musical escenifica un set de tenis de mesa, involucrando otros elementos característicos del deporte como la presentación del juego, el uso de un referee (personificado en esta interpretación por la soprano), la música vive y se desarrolla mientras la pelota está en juego. Partido y obra finalizan cuando algunos de los dos jugadores alcanza el ansiado punto 11, el ganador, el matchpoint.

Interpretación de la obra 11 Points de Federico Llach. Foto: Marc Belanguer

Interpretación de la obra 11 Points de Federico Llach. Foto: Marc Belanguer

Por otro lado, nos causó gran impacto “Memoria”, obra del colombiano Federico García De Castro, el cual escenifica sonoramente el drama emocional del genocidio de líderes políticos en Colombia, y en particular, de Jaramillo Ossa. Memoria tiene la misma intención del homenaje postmortem y el In memoriam. De esta manera, García De Castro aprovecha la coincidencia fonética que tiene la palabra “memoria” con las frases “mi amor”, “me moría”, “me muero”, discurso anecdótico que coincide con una música que causan gran fuerza.

Sánchez Gutiérrez, compositor invitado, presentó tres obras, Winik Te para marimba sola, Ishi No Mori para ensamble y Ex Machina II, en ellas se hace uso especial de máquinas rítmicas, engranajes insólitos del arte, los cuales dan como resultado una dinámica que usa con variedad el ostinato rítmico en diálogo con texturas musicales complejas y una orquestación manejada con mucha elocuencia y dramatismo.

Las dos propuestas artísticas de Andrés Carrizo (Panamá) y Curtis Rumrill (EEUU) también resultaron sorprendentes. Carrizo hizo un trabajo con la obra “Trance Formations”, pleno de sonoridades, dice él influidas por Ravel y Grisey –a nosotros nos pareció muy original– y con un trabajo admirable de texturas y colores del ensamble. Fue magnífico el tratamiento contemporáneo y virtuosístico de la batería, muy alejado de los patrones convencionales. Rumrill, desplegó con su obra “The Parasite y her sister”, humorismo, ironía, proponiendo una muy bien lograda fusión de jazz combinada de forma sarcástica y cohesionada con la música textural, a manera de descarga tímbrica. Por último, resulta pertinente destacar el trabajo lírico y textural de Ricardo Durán Barney, N4CH2, para violín y cinta, interpretado con gran soltura por la violinista panameña Graciela Núñez.

MusicArte en el contexto musical americano

Es conveniente recalcar la importancia de la realización de actividades que reúnan a los creadores americanos vivos. América requiere conocerse a sí misma de forma continua, debatir ideas en todas las materias concernientes a su labor, la creación, la edición, la gerencia de espacios, así como dar apertura a escenarios para formar el oído del público en las nuevas tendencias musicales, bien sea en la acción del concierto o en el debate pedagógico. También es resaltante la capacidad gerencial y logística que produce un equipo de compositores y otras disciplinas en conexión sinérgica, trayendo al público panameño lo más reciente en creación e interpretación musical y teniendo como norte el cuidado de la calidad artística. De esta manera, poder estimular, desde la ventana panameña, la curiosidad en ese público que sabe oír y sobre todo, quiere oír, que se dispone a escuchar lo existente y lo nuevo, el sonido acostumbrado y la sonoridad desconcertante. Para que el auditor pueda sentir esa necesidad, llegar al convencimiento, es preciso traerle lo mejor en interpretación y en composición, brindarle un ambiente rico de sonoridades.

Este festival es una muestra de la importancia del trabajo en equipo; se comprueba que los compositores que tienen la capacidad de asociarse -véase la dupla Carrizo-Rumrill-, con otros artistas y productores (signo de liderazgo) tienen mayores posibilidades de crear escenarios diversos para la expansión de la música en Latinoamérica y el mundo, así como también seguir impulsando la cultura institucional y el patrocinio de organizaciones, sembrando en el público la necesidad vital de escuchar el talento musical de toda América.

Ensamble Alia Música. Foto: Marc Belanguer

Ensamble Alia Música. Foto: Marc Belanguer

El Festival MusicArte ya integra la familia de eventos de música nueva que se producen en el continente, acompañando al Festival Latinoamericano de Música de Caracas (apoyado principalmente por el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela), el Foro Internacional de Música Nueva Manuel Enríquez de México, Festival Internacional de Música Nueva de Buenos Aires, Festival Internacional de Música Contemporánea de Córdoba, ambos en Argentina, Festival Internacional de Música Contemporánea de Lima, Festival Internacional de Música Contemporánea Darwin Vargas en Chile, Festival de Música Contemporánea de La Habana, entre otros que hacen vida en la gran diversidad musical latinoamericana.  Cada festival, cada foro, cada ventana o punto de encuentro pone su grano de arena para que los latinoamericanos tengamos de frente el espejo desplegado de nuestro talento, acción que nos permite concientizarnos a nosotros mismos como hacedores de música universal, desde adentro. ∙

Luis Ernesto Gómez, es compositor, escritor y Profesor de la Universidad Simón Bolívar.Luis Ernesto Gómez junto a Carlos Sánchez Gutiérrez. Foto: Richard Durán Barney.

Luis Ernesto Gómez junto a Carlos Sánchez Gutiérrez. Foto: Richard Durán Barney.

Fuentes

Llach, F. (2014-5). 11 Points. Composer Notes. Página web del compositor Federico Llach. Disponible en: http://www.federicollach.com/filter/composer/11-points-2013
MusicArte (2015). Programa de mano del Festival MusicArte. Festival de Música Clásica Contemporánea. Ensayo abiertos, Presentaciones didácticas, Conciertos. Desde el 09 al 20 de Junio de 2015.
MusicArte (2015). Página web de Festival MusicArte. Disponible en: http://musicartepanama.com/
Pelisch, V. (2015) Testimonio sobre la obra Algunas anotaciones sobre un cuaderno. Correo-e privado.
Sánchez G., C. (2012). Diaries. Works for Large Ensamble. Eastman Broadman Ensamble. JuanTrigos, Cristina Valdés, Makoto Nakura, Daniel Pesca. CD. Urtext Digital Classics.

1) “Recibí entonces muy variadas piezas, desde las “Gnossiennes” de Satie a “Planet Caravan” de Black Sabbath, pasando por “Footprints” de Wayne Shorter o “Bandoneón” de Paquito D´Rivera… A partir de todas estas piezas, tomadas algunas a modo de excusa, otras como punto de partida y otras directamente como fuente de materia prima; compuse la música de la obra. Siempre, a través de esta idea de filtros compositivos similares a los del trabajo con el texto (intervención, contaminación, proliferación, recontextualización, etc.) que intentan, sin caer en citas reconocibles, hacer presente un rastro lejano de la pieza original, un “algo” indescifrable que queda flotando de alguna manera” (Pelisch, 2015).